La gobernanza en África se ha convertido en un tema candente, y el Índice Ibrahim de Gobernanza Africana (IIAG) del 2024 nos muestra que, a pesar de algunos progresos en ciertos lugares, un gran número de países está enfrentando retos serios. Para ponerlo en perspectiva, ¿alguna vez has sentido que a pesar de tus esfuerzos por mejorar, las circunstancias que te rodean te empujan hacia atrás? Así se siente para muchos africanos hoy.

La Fundación Mo Ibrahim, que ha estado recopilando datos sobre la gobernanza en África desde 2007, ha presentado sus hallazgos más recientes y nos ofrecen un cuadro desgarrador. La organización, fundada por el magnate sudanés de las telecomunicaciones, se dedica a promover el buen gobierno y el desarrollo en el continente. Pero, honestamente, los números no son alentadores: veintiún países están en peores condiciones que hace una década.

El panorama desalentador de la gobernanza

Según el informe, veintiún países, que representan un 47,9% de la población africana, han visto deteriorar su nivel de gobernanza desde 2014. Es como si nos sentáramos a la mesa de un restaurante que presume tener las mejores recetas, solo para descubrir que la comida ha empeorado con los años. Y lo peor es que el progreso solo ha beneficiado a la mitad de la población. ¿Por qué esto sucede?

La Fundación Ibrahim mide la gobernanza a través de una serie de indicadores que abarcan aspectos políticos, sociales y económicos. Si estás pensando que es como una evaluación escolar, no estarías tan lejos. Esta clasificación examina cómo los gobiernos satisfacen las necesidades y derechos de sus ciudadanos. Pero a pesar de algunos avances en desarrollo humano y económico, el aumento de conflictos y la erosión democrática están echando por tierra esos logros.

Un índice con cifras sorprendentes

En una década, el promedio de los 54 países africanos solo ha progresado un punto. Espera, ¿un punto? Eso es menos emocionante que ver crecer el césped. Desde 2018, la situación se ha estancado. Esto nos recuerda que en muchas ocasiones, un pequeño paso adelante puede ser seguido de un gran tropezón. Y como señala Mo Ibrahim, esta situación se refleja en una «crisis de seguridad cada vez más profunda».

Dividiendo el índice en cuatro categorías fundamentales, vemos que:

  • Seguridad y Estado de Derecho: -1,6% de retroceso.
  • Participación, Derechos e Inclusión: -0,2% de retroceso.
  • Bases para Oportunidades Económicas: +2,8% de progreso.
  • Desarrollo Humano: +2,9% de progreso.

Una nota positiva es que más del 90% de los ciudadanos en África han visto mejoras en igualdad de género, acceso a internet y servicios de salud. Sin embargo, parece que este progreso no se traduce en un entorno más seguro o democrático, lo que genera una sensación de frustración y rabia entre la población. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sería vivir en un lugar donde las libertades básicas son más un sueño que una realidad?

Países en el ranking: una mirada a los líderes y rezagados

A veces los números nos llevan a sorpresas. El país que se posiciona en el primer lugar del índice es Seychelles. ¿Quién lo diría? Un archipiélago con menos de 100.000 habitantes ha hecho grandes progresos en varios indicadores. En contraste, los últimos lugares están ocupados por países como Sudán del Sur, Somalia, Eritrea y Sudán. Irónicamente, Somalia, que ocupa la penúltima posición, ha logrado avances significativos en ciertas áreas, ¡más de 6,8 puntos!

Estos resultados revelan que los nombres en la lista no cuentan toda la historia. Por ejemplo, a pesar de estar en la cima, Mauricio ha visto un retroceso medio de cuatro puntos en la última década. Aquí es donde se complica la narrativa: ¿qué significa ser «el mejor» si a fin de cuentas estás descendiendo en varias áreas clave?

¿El futuro de África? Una mirada esperanzadora al progreso

Aunque los datos puedan parecer sombríos, es crucial destacar los avances de varios países. El informe menciona que, a pesar de los desafíos, Marruecos, Costa de Marfil, Benín y Angola han logrado avances significativos en la última década. A veces, incluso en los escenarios más oscuros, hay destellos de esperanza.

La importancia de los iniciativas sobre infraestructura, igualdad de género y acceso a servicios básicos es innegable, y muestra que, aunque el camino sea empinado, hay países que están dispuestos a avanzar.

Más allá de los números: la experiencia humana

Es fácil quedar atrapado en cifras y estadísticas, pero hay una historia detrás de cada número. Cada dato del índice representa vidas, sueños y esperanzas de millones de africanos que buscan un futuro mejor. Cuando los directores de la Fundación Ibrahim hablan, no solo se refieren a un «promedio», sino a historias de comunidades luchadoras que están navegando a través de desafíos enormes.

Personalmente, recuerdo haber estado en una comunidad en Uganda, donde jóvenes emprendedores estaban utilizando la tecnología para mejorar la agricultura. La resiliencia de esa gente y su determinación para salir adelante a pesar de los obstáculos era algo inspirador. Ellos son los verdaderos héroes de la historia.

La necesidad de más datos: un desafío persistente

La FondaCIÓN Ibrahim señala la falta de datos fiables sobre gobernanza, como corrupción, educación y economía rural, que obstaculizan una mejor evaluación. Una vez, durante una conversación amistosa con un colega, comentábamos cómo la falta de información puede ser como intentar armar un rompecabezas sin tener todas las piezas. En el contexto africano, esto tiene graves implicaciones para abordar los problemas de gobernanza efectivamente.

Reflexiones finales y preguntas por plantear

La situación de la gobernanza en África no es fácil de digerir. El índice revela tanto logros como fracasos, y nos invita a reflexionar sobre el camino hacia adelante. ¿Podrían estos datos servir como una llamada de atención para que los países tomen decisiones más audaces y comprometidas?

La Fundación Mo Ibrahim resalta que, aunque existe un panorama preocupante, también hay ejemplos de progreso que inspiran. Hablar de gobernanza en África implica mirar más allá de la crisis, hacia la oportunidad.

Al final del día, el destino de un continente entero podría depender de acciones decisivas en los próximos años. Como dijo una vez Nelson Mandela, «parece siempre imposible hasta que se hace». La pregunta que queda es: ¿Estamos dispuestos a unidos para hacer lo que parece imposible?


La situación de la gobernanza en África es un tema que merece atención y discusión. A medida que seguimos monitoreando estas tendencias, debemos estar dispuestos a ofrecer apoyo y a exigir responsabilidades a nuestros líderes. Por último, si quieres hacer una diferencia, no solo observa desde la distancia; involúcrate, educa y amplifica esas voces necesitadas de ser escuchadas. 🌍