El otoño, esa época del año que todos asociamos con hojas secas, piñas y, para muchos, el inicio de la recolección de setas. Cada septiembre, cuando las temperaturas empiezan a bajar, Madrid se convierte en el escenario perfecto para aquellos entusiastas de la micología. Pero, ¿qué hace que la comunidad autónoma sea tan propicia para la recolección de setas? Vamos a desglosarlo, explorar los mejores lugares y, por supuesto, compartir algunas anécdotas que harán que la lectura sea más amena.
Así que, ponte la chaqueta, agarra tu cesta y ¡vámonos de excursión!
Madrid y su micología
Comencemos por lo básico, ¿qué son las setas? A veces se les llama hongos, a veces setas, y no siempre son lo mismo. Pero, independientemente de la terminología, la recolección de setas es una tradición ancestral que ha pervivido a lo largo de los siglos. En Madrid, el clima otoñal, con su mezcla de humedad y frescura, actúa como una varita mágica, transformando el paisaje en una despensa natural. Desde los conviviantes nutrientes del suelo hasta las condiciones climatológicas, todo parece alinearse para permitir que los hongos florezcan.
Una vez, durante un paseo por la Sierra de Guadarrama, me encontré con un grupo de amigos recolectores. Al principio, pensaron que tenía la misma habilidad que un niño tratando de montar en bicicleta sin ruedas, ¡pero al toque de un par de técnicas adecuadas y un poco de paciencia, logré recoger unos níscalos que, debo decir, le dieron un buen toque a la paella!
Las mejores zonas para recolectar setas en Madrid
Sierra de Guadarrama
La famosa Sierra de Guadarrama es un paraíso para los recolectores de setas. Con sus bosques de pinos, robles y abedules, esta zona ofrece una rica variedad de especies. Mientras exploramos, es común encontrar el níscalo (Lactarius deliciosus), fácilmente reconocible por su color anaranjado.
Imaginen la escena: un grupo de amigos en medio de un bosque, con la emoción en el aire cada vez que alguien grita “¡Ahí hay un níscalo!”. La alegría contagiosa, los chistes sobre la cantidad de setas que tenemos (y si alguna vez pensaríamos en abrir un restaurante micológico) son parte de la experiencia. Un consejo: ¡llevar una cámara puede hacer que tus amigos se olviden de las risas por las setas y se centren en lo que realmente importa, capturar esos momentos!
Monte de El Pardo
Situado al norte de Madrid, el Monte de El Pardo cuenta con densos bosques de encinas y alcornoques. Aquí es donde puedes encontrar setas de cardo (Pleurotus eryngii) y champiñones silvestres (Agaricus arvensis).
Una vez, me decidí a invitar a una cita a un amante de la naturaleza y llevé un picnic al monte. La idea de mezclar un momento romántico con la recolección de setas puede sonar un poco arriesgada (después de todo, nada dice «te quiero» como el riesgo de una intoxicación alimentaria), pero afortunadamente tuvimos más éxito que fracasos. Aquella tarde, compartimos risas, una botella de vino y un par de champiñones que recolectamos juntos.
Hayedo de Montejo
El Hayedo de Montejo es parte de la red de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y no es para menos. Este clima fresco y húmedo es perfecto para el crecimiento de la senderuela (Marasmius oreades). Si te gusta el senderismo, es un lugar que no puedes dejar de visitar, y no solo por las setas.
Hablando de senderismo, la primera (y última) vez que traté de seguir a un grupo avanzado, perdí el sentido del tiempo y el equilibrio. Mientras contaba mis caídas en la vuelta, la conversación giraba en torno a cómo «técnicamente» las setas eran lo único que era más difícil de encontrar que mi sentido de la orientación. La verdad es que nunca me había sentido tan perdido y feliz al mismo tiempo.
Somosierra
No muy lejos de aquí, encontramos la Somosierra, donde los bosques de robles, hayas y pinos hacen de este lugar una parada obligatoria en la recolección de setas. Además, la sierra se vuelve extremadamente fría y húmeda durante el otoño, lo que promueve el crecimiento de diversas especies.
Una vez, tras una nevada delgada que cubría el suelo, me aventuré a recolectar setas con mi familia. Algunos se congelaron a la primera ráfaga de viento, mientras que yo, decidido a ser el héroe de la fecha, pasé casi 30 minutos mientras intentaba desenredar mi bufanda de un arbusto. Y sí, terminé con más risas que setas en mi cesta.
Consejos para una recolección segura y responsable
Claro, recolectar setas puede ser muy divertido, pero siempre hay que tener precauciones. Aquí te dejo algunos consejos que podrían salvarte (literalmente) de un mal trago:
- Infórmate sobre las leyes locales: Cada comunidad tiene sus normas sobre la recolección de setas. Algunas zonas pueden requerir permisos y tienen restricciones sobre la cantidad que puedes recoger.
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Identifica cada seta: A veces parece que las setas son simples, pero muchas veces pueden llevarte a un mundo de posibles problemas gastrointestinales si no estás seguro de lo que recoges. ¿Alguna vez comiste algo que parecía seguro, solo para descubrir que la etiqueta decía “peligroso”? ¡Es mejor revisar!
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Recoge de manera sostenible: Si no cortas el tallo y dejas la parte inferior, puedes ayudar a preservar el ecosistema para que los hongos sigan creciendo en el futuro. ¡Más setas para todos!
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Comparte tus historias: Compartir tus experiencias de recolección con amigos y familiares no solo es gratificante, ¡sino que también crea una comunidad!
Aventura micológica: más que un simple pasatiempo
La recolección de setas no solo es un pasatiempo, es una forma de conectar con la naturaleza, de entenderla y de disfrutar de la deliciosa recompensa en la mesa. También es una gran oportunidad de reforzar vínculos con amigos y familiares mientras se cuentan historias (y anécdotas un tanto vergonzosas) sobre las locuras que suceden en el bosque.
Entonces, la próxima vez que estés mirando por la ventana y veas las hojas caer, pregúntate: ¿por qué no me salgo a buscar setas? Con un poco de curiosidad, un par de amigos y mucha diversión (¡o un fallido intento de hacer setas a la parrilla!), puedes convertir un día ordinario en una aventura extraordinaria.
Conclusión
Invierte tiempo en conocer la riqueza que los bosques de Madrid ofrecen. Comienza tu día con una buena brújula (en caso de que tu sentido de la dirección sea como el mío), una mochila llena de bocadillos (el hambre puede ser tu mayor enemigo) y el vital sentido del humor, porque claro, las setas pueden ser emocionantes, ¡pero tu compañía siempre será la mejor parte!
¿Listo para compartir tus historias de setas tan pronto como caiga la siguiente hoja? ¡Recuerda, cada seta tiene su propio relato que contar, solo tienes que estar dispuesto a escuchar!