En el mundo del deporte, los Juegos Olímpicos son más que una simple vitrina para los atletas. Son un escenario global donde se entrelazan el talento, la ambición y, en ocasiones, la política. ¿Quién no ha visto la icónica imagen de Tommie Smith y John Carlos levantando su puño enguantado durante la ceremonia de medallas en 1968? Esa poderosa imagen continúa resonando en generaciones futuras, convirtiéndose en un símbolo de protesta y defensa de los derechos humanos. Así que, cuando me enteré de que en Madrid se había celebrado recientemente una carrera popular en la que se intentó hacer eco de ese histórico acto de protesta, me sentí intrigado. ¿Cómo había evolucionado el acto de protestar en el ámbito deportivo en pleno 2023?
La carrera popular en Ciudad Lineal: un nuevo enfoque
Este último domingo, la Junta del Distrito de Ciudad Lineal organizó una carrera de 10 kilómetros que atrajo a cientos de entusiastas del deporte. Entre ellos estaba Miguel del Pozo, quien se alzó con la victoria con un impresionante tiempo de 33 minutos y 34 segundos. Pero el gesto más resonante de la jornada no fue su increíble actuación; fue su momento en el podio. Mientras se subía al cajón más alto, decidió sacar una pequeña pancarta con un mensaje. Aunque el contenido del lema se ha mantenido en secreto, lo que está claro es que su acción fue un intento de recordar el legado de Smith y Carlos.
Este acto me hizo reflexionar sobre cómo el deporte puede ser una plataforma para la protesta. Pero, ¿realmente tiene espacio una acción de este tipo en eventos recreativos? Imagina que estás corriendo, sudoroso y con un océano de endorfinas en tu cuerpo, y de repente decides que es el momento perfecto para sacar una pancarta. ¿Es genial, o es solo un poco extraño?
Lo que es innegable es que, en el deporte, muchas veces, un momento de gloria también puede ser un acto de valentía.
Protestar en tiempos de redes sociales
No me malinterpretes, la idea de protestar y hacer un llamado a la conciencia social en el deporte no es nueva. Sin embargo, en la era de las redes sociales, las dinámicas han cambiado drásticamente. Hoy, un simplemente tweet o una publicación de Instagram puede captar más atención que una gran pancarta en un estadio. Parece que todos quieren un vistazo a lo que «la otra persona» está viviendo, ¿no es así?
El uso de las redes sociales ha permitido a los atletas compartir sus luchas y motivaciones, convirtiéndose no solo en figuras deportivas, sino también en activistas sociales. Y, en consecuencia, también ha puesto a los organizadores de eventos en una posición incómoda. ¿Cómo se puede equilibrar el deporte con las cuestiones sociales? La respuesta no está clara, pero una cosa es segura: la superficie está más agitada de lo que podría parecer.
La historia detrás de la historia: Tommie Smith y John Carlos
Para allá por 1968, cuando Smith y Carlos levantaron sus puños en el podio, estaban realizando un acto de desafío que iba más allá de lo deportivo. Era un grito contra la discriminación racial y un llamado a la justicia social en un momento en que la violencia y la intolerancia estaban a la orden del día en Estados Unidos. ¿Te imaginas el valor que se necesitaba para hacer eso en un escenario con tanta atención mundial? En un mundo donde los silencios a menudo son preferidos, Smith y Carlos decidieron hablar alto y claro.
La historia cuenta que sus acciones fueron tan impactantes que incluso recibieron críticas y aplausos en igual medida. En aquel momento, enfrentaron repercusiones serias, desde la exclusión de sus respectivas federaciones deportivas hasta amenazas de violencia. A pesar de ello, se convirtieron en héroes sociales.
¿No es fascinante cómo un gesto puede trascender el tiempo y el espacio? El simple acto de levantar un puño, que hoy podríamos ver como un símbolo de empoderamiento, en su momento fue considerado un acto de rebelión. Y aquí estamos, más de 50 años después, aún debatiendo sobre los límites de la protesta y su lugar en el deporte.
¿Es posible un cambio real?
Volviendo a la carrera popular de Madrid, muchos se preguntan: ¿realmente se pueden generar cambios significativos a través de estos gestos? La respuesta no es sencilla. Aunque los actos de protesta son esenciales para dar visibilidad a temas importantes, la realidad es que el cambio requiere más que solo un gesto.
El eco de Tommie Smith y John Carlos nos dice que, aunque un simple acto puede inspirar a muchos, sustentarlo en acciones colectivas es lo que lleva a resultados concretos. ¿No te ha pasado que, después de ver un excelente discurso, te sientes motivado y energizado para cambiar el mundo, pero luego, al día siguiente, pasa la emoción y te vuelves a la rutina? Es un dilema al que muchos activistas y defensores de los derechos se enfrentan a diario.
El papel de las instituciones deportivas
Un aspecto que a menudo se pasa por alto es el papel de las instituciones deportivas en la promoción de los derechos humanos. Organizaciones como la FIFA, el Comité Olímpico Internacional y muchas otras han promovido campañas sobre igualdad y no discriminación. Sin embargo, ¿son estos esfuerzos genuinos o simplemente acciones impulsadas por el márketing?
Podemos observar cómo eventos significativos a menudo se convierten en oportunidades para el «lavado verde» o «lavado social», donde se promueven iniciativas superficiales mientras persisten problemas más profundos. Ciertamente, es una pregunta que merece atención: ¿podemos confiar en que nuestras estrellas deportivas hablen y actúen en favor de causas justas sin que sus organizaciones les pongan una mordaza?
Por otro lado, los atletas siguen enfrentándose a dilemas éticos. Algunos eligen el silencio para mantener su popularidad, mientras que otros se arriesgan y, como Miguel del Pozo, utilizan sus plataformas para hacer un llamado a la acción. Lo cual me lleva a pensar: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por lo que consideramos justo? ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestra imagen pública por un mensaje?
Conclusión: una carrera por la justicia
Lo que ocurrió en Madrid puede haber sido simplemente una carrera popular, pero se ha convertido en un espejo de cómo el deporte puede ser un poderoso vehículo para la protesta social. La herencia de figuras como Tommie Smith y John Carlos sigue viva, no solo en la historia, sino también en el espíritu de aquellos que se atreven a alzar la voz, incluso cuando el camino no está claro.
La próxima vez que estés en un evento deportivo, considera no solo los récords y las victorias, sino también lo que sucede más allá del campo. Quizás un levantamiento de puño, una pancarta o una simple declaración puede ser la chispa que lleva a un cambio real. ¿Te imaginas ser parte de eso? ¿Quién sabe? La próxima vez que corras, podrías llevar contigo un mensaje que haga eco no solo en tus propias piernas, sino en los corazones de todos aquellos que te escuchan. 🤔
Así que, la pregunta queda en el aire: ¿qué acción tomarás cuando tengas la oportunidad de hacer tu voz o tu mensaje eco en el mundo?