El 12 de octubre, conocido en España como la Fiesta Nacional, ha sido un día lleno de significado y, por supuesto, de controversia. Desde que tengo memoria, este día ha sido un motivo de debate, algo así como la piñata de las festividades patrias: siempre hay alguien dispuesto a darle un buen golpe y sacar a la luz las sorpresas, a veces agradables y otras, bastante desagradables. Este año, Podemos ha decidido hacer un movimiento audaz que ha encendido el debate una vez más: proponer cambiar la celebración del 12 de octubre por el 15M.

Pero, ¿qué significa esto exactamente? ¿Acaso la historia de España es una simple cuestión de cambiar fechas? En este artículo, exploraremos las implicaciones de esta propuesta, lo que representa no solo para los españoles, sino también para la manera en que entendemos nuestro pasado y nuestro presente.

El trasfondo histórico del 12 de octubre

El 12 de octubre conmemora la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492. Mientras muchos lo celebran como un hito de descubrimiento y expansión, otros lo ven como el comienzo de un genocidio y la invasión que devastó culturas indígenas y naciones enteras. La historia tiene un colorido paleta de interpretaciones, y no podemos olvidar que cada brushstroke (pincelada) tiene múltiples significados.

Recuerdo una conversación con un viejo amigo argentino durante un partido de fútbol, donde, entre chistes y nombres de jugadores, salió la cuestión del «Día de la Raza». A lo que él respondió: “Más que un día para celebrar, parece un día para recordar que nos robaron nuestras tierras y nuestra cultura”. Fue un momento en el que entendí que no todos vemos la historia con los mismos ojos, y que la identidad nacional puede ser un tema complicado, casi como elegir entre pizza o sushi en una cena.

La propuesta de Podemos: ¿por qué el 15M?

Podemos ha argumentado que celebrar el 15M representa mejor un proceso de cambio y una demanda de derechos en una España plural, feminista y antirracista, donde los ciudadanos se levantaron al grito de «¡No nos representan!» en 2011. En su comunicado, la portavoz adjunta de Podemos, María Teresa Pérez, subrayó que «España debería pedir perdón por los crímenes cometidos en el pasado». Y aquí me detengo un momento: ¿es eso posible? ¿Podemos pedir disculpas por algo que ocurrió hace más de cinco siglos? ¿Eso cambiaría algo?

Para muchas personas, la propuesta de Podemos es un paso hacia adelante, un intento de sanar viejas heridas. Pero para otros, podría percibirse como una falta de respeto a la historia.

Un enfoque plural y contemporáneo

Los tiempos han cambiado, y las conversaciones sobre identidad nacional se encuentran en constante evolución. No se trata solo de una narrativa del pasado, sino de cómo nos vemos en el presente. La realidad es que España es un país plural. Hay personas de múltiples orígenes, lenguas y culturas que coexisten día a día, enriqueciendo la experiencia de ser español.

Recuerdo un verano en Barcelona, donde conocí a un grupo de jóvenes de diferentes nacionalidades en la playa. Entre risas, aprendizaje y el sabor irresistible de unas tapas, nos dimos cuenta de que compartíamos más en común de lo que pensábamos. Quizás ese es el tipo de día que realmente deberíamos celebrar. ¡Una jornada dedicada a la inclusión y la diversidad! Pero claro, ¿sería eso suficiente para cambiar una festividad tan arraigada?

Una oportunidad para reflexionar

La propuesta de Podemos es una oportunidad de reflexionar sobre cómo queremos definir nuestra identidad cultural. Si cambiamos el 12 de octubre por el 15M, ¿estamos realmente haciendo las paces con el pasado? O, en el fondo, ¿solo estamos creando nuevas divisiones?

Es un dilema: recordar a Colón y su viaje a América o a aquellos que lucharon y se unieron en las plazas de España en 2011. ¡Ya siento que me da dolor de cabeza solo de pensarlo! Pero vale la pena hacer esta pregunta retórica. A medida que avanzamos, debemos preguntarnos qué valores queremos promover y cómo podemos aprender del pasado para construir un futuro más inclusivo.

La necesidad de pedir perdón

Un tema recurrente en la declaración de Podemos es que España «debería pedir perdón» por lo que ocurrió durante la conquista. Esta práctica ha sido adoptada por otros países, como Francia, Alemania y el Reino Unido, que han ofrecido disculpas por sus crímenes históricos. Por ejemplo, el caso de Francia, que se disculpó por los horrores de la colonización en Argelia, ha sido un paso significativo hacia la reconciliación. Pero, ¿sería esto tan fácil para España?

Si nos pidiéramos disculpas, ¿cómo lo haríamos? ¿Sería un acto simbólico o tendría un significado profundo? A veces me pregunto si las palabras en sí mismas pueden hacer justicia, o si son solo una forma de limpiar nuestra conciencia.

Reflexiones finales sobre identidad y legado

Si hay algo que he aprendido en mis años de debate y análisis social, es que la identidad no es estática. Cambia, evoluciona y, sobre todo, se adapta a las circunstancias del presente. El 12 de octubre, entonces, no puede ser simplemente un día de orgullo para algunos y un recordatorio de tragedia para otros. Quizás sea el momento de encontrar una nueva narrativa que refleje cómo nos vemos a nosotros mismos hoy.

Con el cambio propuesto de fecha por parte de Podemos, se plantea una pregunta crucial: ¿estamos listos para revisar y reflexionar sobre el legado que hemos heredado? Establecer una conexión con nuestra historia, reconocer sus errores y aprender de ellos puede ser un camino hacia la auténtica unidad y diversidad que celebramos hoy.

Así que, antes de que te vayas a hacer click en la opción de «me gusta» o «no me gusta», te dejo una pregunta más: ¿deberíamos dejar que nuestra historia nos divida o unirnos en un futuro que todos merecen vivir? Al final del día, la elección es nuestra. ¡Como siempre!