La tarde del pasado [fecha actual], miles de personas se congregaron en Bilbao para participar en la manifestación soberanista organizada por EH Bildu bajo el lema “Nazioa Gara” (Somos Nación). Este evento no solo fue un desfile de banderas y consignas; fue un reflejo del deseo de muchas personas de hacer oír su voz en la conversación política actual, especialmente en un momento donde la identidad y la historia son tan fundamentales para las sociedades.
Un recorrido lleno de simbolismo
La manifestación, que transcurrió por la calle Autonomía, tenía un recorrido corto pero significativo de aproximadamente 700 metros, desde las plazas de La Casilla hasta Zabalburu. Una ruta que, a pesar de su brevedad, rebosaba de emociones. Digo esto porque yo mismo he participado en manifestaciones donde el camino corto se siente como un maratón emocional. Le remito a esa vez que decidí unirme a una marcha en Madrid; pensé que una caminata de dos kilómetros sería pan comido. Spoiler alert: ¡me terminé quedando sin voz!
En Bilbao, los manifestantes, portando numerosas ikurriñas (las banderas vascas) y banderas de Navarra, se manifestaron en un silencio respetuoso, interrumpido ocasionalmente por gritos de “independentzia”. Este contraste simboliza la fuerza de la lucha que sienten muchos vascos, una lucha que, a pesar de sus dificultades, se mantiene firme en el deseo de ser escuchados y reconocidos.
La voz de Arnaldo Otegi
Al concluir el recorrido, Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, tomó la palabra. He escuchado discursos de muchos líderes políticos, pero hay algo en el carisma de Otegi que logra captar la atención del público. Sin duda, su mensaje fue claro: era tiempo de dar un “salto en el terreno nacional” y buscar un nuevo estatus para Euskal Herria. A veces, me pregunto si este mensaje de superación y cambio resuena con las luchas en otros lugares del mundo. ¿No hemos visto la misma búsqueda de reconocimiento en los movimientos por la justicia social o la sostenibilidad?
Otegi destacó que el primer paso para avanzar es el reconocimiento de Euskal Herria como nación, insistiendo en que es fundamental que todos los ciudadanos se sumen a esta lucha a través de “pequeños gestos”. Este enfoque me recordó a cómo muchas veces las grandes transformaciones empiezan con acciones cotidianas que, aunque sean pequeñas, contribuyen a un cambio significativo.
Avances y desafíos en el camino
El dirigente abertzale también mencionó numerosos avances logrados por EH Bildu en el último año. Uno de los más significativos fue el cambio legal que permite computar las penas cumplidas en Francia para los presos de ETA. Aunque el tema de los presos es, sin duda, delicado y puede ser controvertido, no se puede negar que hay un clamor por la justicia que ha persistido a lo largo de los años.
Otro importante logro, según Otegi, fue la moción de censura pactada con el PSN para desalojar a la derecha de UPN del Ayuntamiento de Pamplona. Este tipo de alianzas nos muestra que, a veces, la unidad en la diversidad puede abrir puertas que antes parecían selladas. ¿No les parece fascinante que la política pueda ser vista como un famoso juego de ajedrez, donde cada movimiento puede incluir sorpresas y giros inesperados?
Otegi también hizo hincapié en un avance en la resignificación del monumento a los Caídos de Navarra. Este sitio, que durante mucho tiempo fue un recordatorio de épocas oscuras, ahora será convertido en un lugar de memoria que llevará el nombre de Maravillas Lamberto, una niña que fue víctima de la brutalidad. Esto me lleva a reflexionar sobre la importancia de recordar y honrar la historia, en lugar de ocultarla. ¿Cuánto poder tiene el recuerdo en nuestras batallas diarias?
La música como parte de la protesta
Al final de su intervención, Otegi invitó a los presentes a cantar y bailar “Sarri Sarri”, una canción que habla sobre la fuga de un preso de ETA. Este momento final no solo fue un acto simbólico, sino que también representa cómo la música ha sido una herramienta poderosa para la resistencia a lo largo de la historia. La cultura, cuando se une a la protesta, tiene el poder de transformar la narrativa. Durante una de mis experiencias en un festival de música, sentí la misma energía cuando una banda comenzó a tocar una canción que resonaba profundamente con la lucha social que estábamos apoyando. Es increíble cómo la música tiene esa habilidad de unirnos en momentos de dificultad.
Sin embargo, no todo en la manifestación fue un camino de rosas. Otegi también se enfrentó a críticas, ya que la consejera de Justicia del Gobierno Vasco consideró que cantar esa canción, especialmente en el contexto actual, era ofensivo para las víctimas de ETA. Aquí tenemos un dilema que a menudo se plantea en el ámbito político: ¿hasta qué punto el arte y la expresión cultural deben ser censurados o regulados por temas delicados?
La importancia de la diversidad en la protesta
La manifestación de EH Bildu no fue un evento aislado. Estuvieron presentes otros grupos soberanistas de izquierda, como ERC, BNG, CUP, y Compromis, lo que reflejó la diversidad en la lucha por el reconocimiento y la autodeterminación. A menudo me preguntan por qué siento que es crucial unirse, incluso cuando puede haber diferencias de ideología. La respuesta es simple: la unidad en la diversidad puede ser la clave para avanzar en la búsqueda de objetivos comunes.
La pluralidad de voces en la manifestación es un claro recordatorio de que, aunque tengamos diferencias, el deseo de reconocimiento y respeto mutuo puede unirnos en la lucha. Y quién sabe, quizás esa diversidad es la verdadera fortaleza de cualquier movimiento social. ¿No les parece brillante que podamos encontrar la unidad en medio de la diversidad?
Reflexiones finales
Finalmente, esta manifestación de EH Bildu es un recordatorio de que la lucha por el reconocimiento de Euskal Herria es un viaje, no un destino. Los discursos, las marchas y las uniones son solo pasos en un camino más largo hacia un futuro donde todos puedan sentir que tienen un lugar en la mesa.
Me gustaría cerrar este artículo con una pregunta: ¿qué pasos estamos dispuestos a dar en nuestra propia lucha por reconocimiento, sea en nuestra comunidad, trabajo o incluso en nuestras familias? Porque al final del día, todos deseamos ser escuchados y respetados, y eso, en esencia, es lo que hace que nuestras manifestaciones, ya sean en las calles o en nuestra vida diaria, sean tan significativas.
Así que, si te encuentras en una manifestación o en una conversación sobre tu identidad y tu lugar en el mundo, recuerda que cada pequeño gesto cuenta. Después de todo, como dice el refrán, “el viaje de mil millas comienza con un solo paso”.