Desde hace algunos años, la vida detrás de los muros de un convento ha dejado de ser el misterio que solía ser. En una época en la que los medios digitales propagan información a la velocidad de la luz, es difícil mantener en secreto experiencias perturbadoras que ocurren en recintos considerados sagrados. ¿Qué pasa cuando las monjas de un convento comienzan a hablar de fenómenos extraños y avistamientos de lo que ellas interpretan como presencias malignas? Esa parece ser la inquietante historia que ha surgido del monasterio de Derio, también conocido por su conexión con las exmonjas clarisas de Belorado. ¿Quedará este relato en un rincón del folclore, o realmente hay algo oscuro en su interior?

La historia en breve: el inicio del misterio

El pasado 18 de diciembre de 2023, un artículo de The New York Times trajo a la luz una serie de testimonios desgarradores de exmonjas que, en 2017, optaron por dejar su vida religiosa en el monasterio de Derio. Una de las más destacadas, Paloma, comparte su experiencia: “Cuando te enfrentas al diablo, sabes con quién estás tratando”. Con esta frase, queda claro que estas mujeres no solo estaban enfrentándose a disputas internas y dificultades personales; su lucha iba más allá de lo terrenal.

La situación se complicó no solo con sus mencionadas enfermedades físicas y los desencuentros con sus compañeras, sino con fenómenos inexplicables en medio de la oscuridad de la noche. Imágenes que persisten en sus recuerdos, como risas desoladoras, ruidos inexplicables, y objetos que parecían moverse solos, amplificaron una atmósfera de tensión que colmó su paciencia y su fe. ¿Cuántos de nosotros hemos pasado una noche sin dormir, aterrados por el simple sonido del viento o el crujido de una casa vieja?

Una investigación impuesta por el miedo

Al ser confrontadas por las inquietantes experiencias vividas, las exmonjas decidieron llevar su situación a la luz pública. Esto llevó al Arzobispado de Bilbao a investigar las quejas. Pero, a pesar de que se llevaron a cabo procedimientos conforme al ritual de exorcismos, el resultado fue un informe que desestimó la existencia de fenómenos sobrenaturales. “No había certeza de los sucesos comunicados”, argumentaron las fuentes del Arzobispado, recordando que fueron las propias monjas las que eligieron marcharse.

¿Puede el miedo distorsionar la realidad?

Aquí es donde la historia toma un giro más profundo. Dado que la psiquis humana es un laberinto complejo, ¿podría ser que el miedo, la ansiedad o incluso la desesperación hayan llevado a las monjas a interpretar de manera errónea lo que experimentaron? Este es un fenómeno común en situaciones de alta tensión. Recuerdo una vez, durante una noche de campamento, en la que me convenía aún con la fría y oscura posibilidad de que un espíritu acechara nuestro refugio. Una sombra se proyectó, y antes de que me diera cuenta, me encontré gritando como si el mismísimo Freddy Krueger estuviese persiguiéndome. Resulta que solo era un arbusto que se movía con el viento.

Entre la fe y la incredulidad

Pero el asunto va mucho más allá de mis anécdotas de camping. Aquí, la pregunta principal es: ¿por qué las exmonjas recurrieron a tales declaraciones? La vida monástica a menudo implica mucha soledad y aislamiento. Cuando la fe se desgasta, la mente puede ser vulnerable a la influencia de la cultura popular sobre el más allá. En un mundo saturado de películas de terror y programaciones sobre fenómenos paranormales, es casi inevitable que la frontera entre lo real y lo ficticio se difumine.

En una entrevista, una de las exmonjas mencionó que “es muy fácil caer en la trampa de las leyendas urbanas cuando vives en un lugar como este”. Y entonces, uno se pregunta, ¿es posible que los relatos de demonios y fantasmas sean, en realidad, proyecciones de emociones no gestionadas que emergen en tales ambientes?

¿El dilema del desahucio?

Como si la situación no pudiera volverse más tensa, lo que parecía ser un simple relato de fenómenos paranormales se transformó en un drama legal. En efecto, el 19 de diciembre de 2023, las exmonjas se enfrentarán a una demanda de desahucio presentada por el arzobispo de Burgos. Se trata de un giro bastante irónico, considerando que han sido las exmonjas quienes sostenían haber vivido en un entorno hostil.

¿Qué pasará después?

Una vez más, en este punto solo puedo reflexionar sobre la fragilidad de la fe y la confianza. ¿Estamos realmente preparados para enfrentar lo desconocido, sea en forma de seres malignos o de un sistema que parece desfavorecer nuestras creencias y decisiones? En última instancia, los conflictos no son solo desafíos físicos, sino también espirituales y emocionales.

La cultura de las monjas, exmonjas y el miedo

Este evento trascendente nos recuerda la necesidad de replantear el concepto de la vida religiosa. La interpretación que se hace del destino de esas exmonjas debe ir más allá de los fenómenos sobrenaturales. Al final del día, ¿quién puede decir lo que es real o lo que no? Evidentemente, la fe puede ser una espada de doble filo.

Una reflexión final

Para cerrar, este relato sobre las exmonjas clarisas de Derio no solo revela una serie de experiencias inquietantes, sino también la complejidad de lo que significa vivir en una comunidad de fe. Me atrevo a decir que este tipo de historias resuenan con muchos de nosotros, ya que nos enfrentamos a miedos y ansiedades que pueden ser tan palpables como el aire que respiramos.

Como siempre, la vida está llena de sombras y luces, y quizás a veces es mejor reírnos de nuestros miedos en lugar de dejarnos consumir por ellos. Hoy hago una invitación: cerremos los ojos por un minuto, escuchemos el silencio y, quién sabe, quizás descubramos que no son demonios lo que acecha en la oscuridad, sino solo las sombras de nuestras propias dudas.

Así que, ¿cuál es tu opinión sobre esta inquietante historia? ¿Te harías preguntas en medio de la noche si vivieses en un convento? Cuéntame en los comentarios. ¡Siempre es bueno hablar con alguien que no sea un fantasma!