Es un momento inusual para el Manchester City, uno de los clubes más exitosos del fútbol europeo. Una situación que, bien podría decirse, podría haber sido sacada de un mal sueño de un aficionado. Imagínate, estás en la comodidad de tu sofá, una cerveza en la mano y lista la parrilla para la comida del domingo, cuando ves que tu equipo ha encadenado cinco derrotas consecutivas. Sí, cinco. Te preguntarás, ¿quién hubiera imaginado que el equipo que apenas unos meses atrás levantaba trofeos se vería envuelto en este mar de desgracias?
¿Qué exactamente le ha pasado al Manchester City?
Para los que no están al tanto, la racha perdedora comenzó con una derrota frente al Tottenham Hotspur. Fue el 30 de octubre en la FA Cup, un partido en el que el equipo dirigido por Ange Postecoglou dio el golpe de gracia. Desde ese momento, el City ha caído ante Bournemouth, Sporting CP, Brighton & Hove Albion, y, naturalmente, nuevamente ante el Tottenham. De hecho, tengo una anécdota personal sobre cómo puede ser devastador ver perder a tu equipo. Recuerdo un derbi donde mi equipo, pese a ser el favorito, salió con la cabeza gacha frente a un rival que estaba en la parte baja de la tabla. Te preguntas, “¿por qué? ¿Qué birria de táctica se usó?”
Más allá del campo: ¿Un efecto psicológico?
Es fácil pensar que las derrotas en el deporte son solo números en una hoja de estadísticas. Pero, ¿alguna vez te has puesto a pensar en el impacto psicológico que puede tener una racha de derrotas? Los jugadores que normalmente encarnan la autosuficiencia comienzan a dudar de sus capacidades. Esa confianza, que es tan vital en el terreno de juego, se va degradando poco a poco. Así, un pequeño error comienza a sentirse como un cataclismo en sus mentes.
En el caso del City, el último partido estuvo marcado por un doblete de Maddison que dejó a los aficionados rascándose la cabeza y preguntándose: «¿Dónde está el equipo que arrasó en la Premier League?» Con el 2-0 al descanso, el City fue incapaz de reaccionar ante un gol de Pedro Porro al inicio de la segunda mitad y un último golpe de Brennan Johnson en el tiempo de descuento. Una derrota por 4-0 ante el Tottenham, y no es la primera vez que Pep Guardiola ve a su equipo tragarse cuatro goles sin respuesta.
Un vistazo al pasado: Guardiola y sus pruebas de fuego
¿Alguna vez te has preguntado qué se siente estar en el banquillo durante momentos como este? Pep Guardiola no es desconocido ante la presión, pero incluso los mejores pueden tener días oscuros. En Champions League, cuando dirigía al Bayern Múnich, su equipo también sufrió una derrota por 4-0 contra el Real Madrid. Lo que me hace pensar, ¿Dónde está la línea entre la genialidad táctica y el desastre total?
Como aficionados, tenemos que entender que, aunque adoramos a estos jugadores como héroes, son humanos y así como nosotros, pueden tener días malos. En esa misma Champions, en la fase de grupos de 2016, su City sufrió otro humillante 4-0 contra el FC Barcelona. ¡Qué ironía! En nuestros climas futbolísticos, a veces parece que el destino tiene una forma muy particular de jugar.
Tocando fondo: La última vez que esto sucedió
Interesantemente, esta es la primera racha de cinco derrotas consecutivas del City en los últimos 18 años. ¿Recuerdas la última vez que tu equipo de fútbol estuvo en una situación similar? Es como si el universo estuviera jugando tricks, y cada nuevo partido se siente como una situación de “¿Qué más puede salir mal?”. En esos momentos, tal vez es bueno recordar que el fútbol es impredecible y que una nueva victoria puede estar a la vuelta de la esquina.
Contexto más amplio: Las expectativas en la Premier League
Un factor vital en esta historia son las enormes expectativas que rodean al Manchester City. Desde la llegada de Guardiola, el equipo ha sido sinónimo de excelencia. Cada jugador que entra al campo lleva consigo una presión palpable. Y es que, en el negocio del fútbol, así como en la vida misma, manejar las expectativas puede ser más complicado que vivir con los resultados mismos.
Cuando un equipo deja de cumplir con las expectativas, surgen las críticas. Los aficionados y críticos no tienen reparos en señalar las deficiencias. “¿Dónde está el verdadero City?” preguntan algunos. En medio de todo esto, la crítica puede ser una espada de doble filo, y tienes que ser consciente del impacto de las redes sociales en estas dinámicas.
¿Qué viene después? Reviviendo al gigante
Lo que sigue para el Manchester City es un desafío monumental. Aparte de las habilidades de sus jugadores, quizás la clave esté en lo mental. Es tiempo de reestructurar, reintegrar y encontrar el camino de vuelta a la senda de victorias. Por otro lado, el árbitro es un factor impredecible, y como hinchas, es posible que tengamos que mantener la fe en que pueden romper esta racha antes que todo se convierta en un momento tan siniestro como el del lugar que no tomaste la salida de la carretera en un viaje familiar.
Futuro incierto, pero no imposible
El camino no va a ser fácil. Los próximos partidos no serán solo una prueba de la habilidad de los jugadores para ejecutar tácticas, sino un verdadero test de su esfuerzo mental. Aquí es donde los líderes del equipo (sí, estoy mirando a ti, Kevin De Bruyne) tienen que levantarse y asegurarse de que el equipo no olvide por qué comenzó a ganar en primer lugar.
¿Pero quién puede desestimar el poder del trabajo en equipo? Tal vez es el momento de que los jugadores se unan más como familia — no solo en el campo, sino fuera de él, en las prácticas, en la camaradería. Después de todo, el apoyo mutuo puede ser el motor que necesitan para recuperar la senda de la victoria.
Reflexiones finales
Así que aquí estamos, sentados en una montaña rusa emocional, observando cómo un gigante del fútbol navega por aguas turbulentas. Como aficionados, podemos ser críticos, pero también debemos ser pacientes. Después de todo, si hay algo que el deporte nos ha enseñado, es que, en cualquier momento, lo inverosímil puede ocurrir. ¿Quién sabe? Tal vez esta historia de derrotas sirva de catalizador para una increíble remontada que incluso los mejores relatos de fútbol no podrían haber previsto.
Así que, afieltrémonos y mantengamos los dedos cruzados. El fútbol siempre tiene una forma de sorprendernos y recordarnos por qué todos lo amamos. Vaya, me he emocionado tanto que me estoy olvidando de las estadísticas. Si hay algo que hemos aprendido, es que el fútbol es tan lleno de alegría como de angustia. ¡A esperar la próxima victoria!