Si hay algo que me gusta de visitar un museo, es la sorpresa que a veces me lleva a casa. ¿No les ha pasado que entran en un lugar y, sin expectación, terminan encontrando una joya escondida? Ah, Chicago ha entendido perfectamente ese sentimiento y ha decidido convertirlo en parte de su ADN cultural. Hoy vamos a descubrir cómo el Museo de Arte Contemporáneo (MCA) de Chicago está transformando no solo la manera en que vemos el arte, sino también cómo lo vivimos y lo hacemos accesible para todos. Así que agárrate fuerte, que vamos a adentrarnos en un recorrido lleno de colores, historias y, por supuesto, un toque de humor.

Un vistazo a la historia del MCA

¿Qué hace un museo que se fundó en 1967 para convertirse en uno de los faros de la cultura contemporánea en Estados Unidos? Bueno, en primer lugar, el MCA no siempre fue conocido por su enfoque latino o femenino. Al principio, como el chico nuevo en el barrio, el museo tenía que abrirse camino entre los grandes nombres como el Art Institute de Chicago y el Guggenheim. Fue en 1978, justo un año después de mi nacimiento (¡sí, ya van unos años!), cuando la legado de Frida Kahlo llegó a Estados Unidos al protagonizar su primera exposición individual en el MCA. ¿Imaginan el revuelo? ¡Frida, ese ícono de la cultura mexicana, recién llegaba a la escena artística americana!

La exposición fue más que una simple muestra de arte; fue un grito de advertencia. Kahlo combinó su vida y su arte de tal manera que desafió las normativas tradicionales y, como bien sabemos, se ha convertido en un símbolo de resistencia y empoderamiento. Hasta entonces, su obra estaba relegada a muestras colectivas o a la sombra de su esposo Diego Rivera. ¡Vaya vueltas que da la vida! A veces, uno necesita un empujón para hacerse notar, y en el mundo del arte, ese empujón vino de Chicago.

La directora que desafía barreras

Hoy en día, el MCA no solo se ha convertido en un hogar para artistas diversos; su directora, Madeleine Grynsztejn, es un ejemplo de cómo todo se puede reinventar. A primera vista, podrías pensar que Grynsztejn no tiene vínculos latinos (spoiler: sí los tiene, y bastante interesantes). Nació en Perú y vivió su infancia en varios países debido a la profesión de su padre. Esa experiencia multicultural le ha servido para darle un giro al museo y convertirlo en un espacio inclusivo y bilingüe. ¡Brindemos por eso!

«No se trata solo de colocar carteles en español e inglés«, dice Grynsztejn, que ha implementado un enfoque de bilingüismo total en el museo. ¿Sabían que el 30% de la población de Chicago es latina? Sorprendente, ¿no? Y eso es solo el comienzo. Se proyecta que este número podría superar el 50% en 2050. Grynsztejn lo tiene claro: “Es absurdo no ser bilingües y no servir a nuestra comunidad”. Se siente como la sabia abuela que vive en tu casa y que siempre se preocupa por lo que vas a comer, ¿verdad?

Tendiendo puentes con las comunidades

El MCA ha llevado su enfoque más allá de las paredes del museo. Los talleres artísticos y actividades culturales son parte del ir y venir del museo. Si alguna vez has estado en la escuela pública de Saucedo, sabrás que la creatividad no tiene fronteras. La idea es volver a esas comunidades que a menudo son olvidadas por la cultura tradicional. A veces, un museo no se trata solo de estar en un lugar, sino de traer el arte a la vida diaria de las personas.

¿Y qué decir de exposiciones como Entre horizontes que abordaron la intersección entre el arte y el activismo? La comisaria Carla Acevedo-Yates, natural de Puerto Rico, ha trabajado incansablemente para conectar lo que sucede en las calles con lo que se exhibe en las galerías. ¡Ahora eso es inteligente! La historia del arte no solo se cuenta en las galerías; también se siente en las calles, en los muros y en las plazas. A veces, hasta me da ganas de salir a hacer un grafiti… pero solo de pensar en el costo de la pintura, me vuelvo a la realidad.

Una nueva mirada al arte contemporáneo

En el MCA, el arte no está destinado a ser contemplativo; es interactivo y multidimensional. Desde que la bien conocida exposición de arte caribeño abrió sus puertas, he estado convencido de que el arte siempre encuentra una manera de hacernos repensar nuestras preferencias culturales. Ahora, ¿quién no querría ver cómo el reggaetón ha influido en el arte contemporáneo? En 2026, se planea una muestra que explorará, desde Bob Marley hasta Bad Bunny, el lugar que la música ocupa en el arte visual. ¿Quién lo diría? ¡Chicago es el centro del reggaetón ahora!

La sensualidad del espacio

El MCA incluso ha sido reformado para ofrecer un «tercer lugar» donde la gente puede reunirse y continuar sus conversaciones, no solo sobre arte, sino sobre la vida misma. Una expresión que seguro muchos de nosotros, como buenos amantes del café, podemos entender. Aquí, en este jardín de invierno que parece un mini oasis en medio del ajetreo y el bullicio de la ciudad, es donde puedes relajarte, respirar y disfrutar del arte, como si realmente estuvieras en un parque, pero sin riesgo de congelarte en invierno.

¡Ah! Y qué decir de Marisol, el restaurante del museo, que con su diseño moderno y alegre, ofrece un espacio no solo para comer, sino para absorber arte y cultura. A veces, me imagino saboreando una tostada y discutiendo sobre arte, mientras los otros comensales me miran como si fuera un crítico de arte. ¿Soy yo o es el plato de hummus que no para de llamarme?

La lucha por la diversidad

Si bien otras grandes ciudades parecen tener la delantera, Chicago está liderando un movimiento para redefinir lo que significa diversidad en el mundo del arte. Como bien comenta Grynsztejn, «el 70% de nuestras adquisiciones son de mujeres, artistas afroamericanos, LGTBI o indígenas». Esta declaración no se siente como un intento de «verse bien» en los ojos de la crítica, sino como un compromiso genuino por construir puentes entre culturas y comunidades.

El arte no debería ser un juego de exclusión, y a través de esa línea de pensamiento, el MCA está estableciendo nuevos paradigmas. Un cambio que también se puede ver en exposiciones que van desde lo contemporáneo hasta lo clásico, manteniendo siempre una mirada diversa.

El arte público como identidad

Hablemos del arte público en Chicago. Si no has paseado por sus calles y te has maravillado con obras como la Cloud Gate de Anish Kapoor, realmente te estás perdiendo. Las obras de arte no solo son decoraciones; son conversaciones, preguntas sobre la identidad y el lugar que ocupamos en el mundo.

Además, Chicago ha logrado que la gente se sienta invadida por el sentido de pertenencia. ¡Eso sí que es política cultural! En esta ciudad, las calles se convierten en museos al aire libre que permiten que todos (sí, TODOS) participen en la experiencia. Es como tener un festival artístico todos los días, pero sin las multitudes abrumadoras de un concierto. ¿Qué mejor manera de conocer una ciudad?

Reflexiones finales: el futuro del MCA y más allá

Mientras me despido de esta ciudad llena de vida y arte, reflexiono sobre lo siguiente: ¿podremos algún día anteponer las expresiones culturales a las divisiones sociales? Chicago está construyendo un camino hacia un futuro donde la cultura y la comunidad vagan de la mano, y el MCA es la chispa que enciende el fuego de la creatividad.

Así que, amigos, la próxima vez que piensen en arte, no se limiten a las grandes ciudades como Nueva York o Los Ángeles. Recuerden que en Chicago están sucediendo cosas grandiosas, y queda mucho por descubrir. Con cada exposición, con cada taller, el MCA se asegura de que el arte contemporáneo sea no solo accesible, sino vital para la vida de cada ciudadano.

Si han llegado hasta aquí, ¡luego a celebrarlo con una buena taza de café y un par de risas! ¡Hasta la próxima aventura artística!