La vida en Valencia está marcada por una rica historia, un clima envidiable y, por supuesto, ¡una gastronomía que hace que nuestros corazones late más rápido! Pero hace poco, nuestra comunidad se vio sacudida por los estragos de la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos). Sin embargo, como en toda adversidad, también surge la esperanza. En este artículo, exploraremos la recuperación educativa tras la reciente catástrofe, la manera en que los centros educativos están retornando a su actividad y cómo esto afecta a nuestros niños y jóvenes. Así que, ¡acomódate y vamos al lío!
¿Qué es la DANA y cómo nos afectó?
Primero, es importante entender a qué nos referimos cuando hablamos de DANA. Para aquellos que no están familiarizados, esta es una fenómeno meteorológico que trae consigo lluvias intensas y, en muchos casos, inundaciones. ¿Recuerdas aquella semana en la que parecía que el cielo nos había declarado la guerra? Sí, esa fue una DANA. En Valencia, esta situación ocasionó daños en numerosos centros educativos, afectando a más de 22,000 alumnos.
Pero no todo está perdido. Nos alegra saber que este lunes, 11 de noviembre, muchos centros educativos han reabierto sus puertas. ¡Hale! Aprender es cosa seria junto a amigos, así que es un momento para celebrarlo. Sin embargo, algunos centros como el CEIP Blasco Ibáñez de Benetússer y el CEIP Batallar de L’Alcúdia optarán por un regreso progresivo. Este enfoque sensato permite que se lleven a cabo algunas pequeñas reparaciones antes del regreso completo. ¡Ese es el espíritu!
La resiliencia de los centros educativos
Sería fácil desanimarse en situaciones como esta, pero los equipos de enseñanza y administración en Valencia están mostrando un compromiso impresionante con la educación. Por ejemplo, los centros en lugares como Alaquàs, Aldaia y Torrent están haciendo todo lo posible para garantizar que los estudiantes y el personal docente puedan volver a la normalidad.
Recuerdo una vez, durante una tormenta en mi escuela, que todos mis compañeros pusieron en marcha un plan de emergencia que incluía mucha risa y dulces. ¿Te imaginas? A pesar de la tempestad, logramos hacer una fiesta improvisada en la biblioteca. La resiliencia es contagiosa y, al igual que en mi anécdota, los docentes valencianos están creando un entorno seguro y acogedor donde los estudiantes pueden volver a aprender.
Detalles de los centros que reabren
Para aquellos que se preguntan, ¿cuáles son los colegios que han reabierto? Aquí te dejo algunos:
- CEIP AMPARO ALABAU (Alaquàs)
- IES DOCTOR FAUSTÍ BARBERÁ (Alaquàs)
- CEIP VIRGEN DEL ROSARIO (Torrent)
Esta es solo una pequeña lista de los muchos centros que están volviendo a la acción. El compromiso de nuestras escuelas ha sido notable y, sinceramente, uno se siente orgulloso de ser parte de esta comunidad.
La ayuda necesaria para los afectados
¡Vaya! No podemos olvidar que el regreso a clases no solo es cuestión de abrir puertas. La Conselleria de Educación ha tomado medidas para ayudar a las familias que han sufrido efectos más severos. A partir de ahora, si los alumnos de zonas afectadas necesiten “acogimiento” escolar en centros de otras localidades, esta medida se extenderá hasta el 22 de noviembre de 2024. Hablamos de un apoyo fundamental que muchos padres y madres estarán agradecidos.
No te olvides que, en algunos casos, si las familias quieren hacer un cambio definitivo en el centro educativo, deberán solicitarlo al Órgano de Escolarización de la localidad correspondiente. Aquí se nota la claridad y el esfuerzo por ayudar a quienes lo necesitan. ¿Cuántas veces hemos deseado que se escuche nuestra voz cuando está en juego la educación de nuestros hijos?
El papel del profesorado en la recuperación
Ahora cambiemos el foco a nuestros héroes: el profesorado. Desde el inicio de la DANA, ellos han sido la columna vertebral que mantiene a nuestros estudiantes a flote. La comunicación constante entre el personal docente y las familias garantiza que todos estén al tanto de cualquier cambio. Admiro a esos maestros que se esfuerzan por garantizar que sus estudiantes no solo vuelvan a aprender, sino que lo hagan en un entorno seguro y adaptado.
Recuerdo una vez que un profesor nos llevó a todos al gimnasio tras una tormenta. En lugar de temer, ¡convertimos el gimnasio en nuestra fortaleza durante el resto del día! Así de creativos son los educadores, ¡por eso siempre les debemos un aplauso!
La educación a distancia
Por supuesto, los tiempos modernos traen consigo retos fascinantes. Durante el cierre, muchos centros recurrieron a la docencia telemática. ¿Quién no recuerda esas primeras clases por Zoom, donde uno de los estudiantes estaba forzado a asistir desde la cama? Las risas y esos momentos de «muy bien, empieza ahora» todavía resuenan.
Los colegios, en la medida de lo posible, han ofrecido toda la asistencia necesaria al alumnado, incluso utilizando plataformas digitales para garantizar que nadie se quede atrás. Es un camino rocambolesco, pero el esfuerzo está ahí. Muchos maestros han puesto sus propias rifas de donación y solicitado apoyos para obtener recursos que podrían ser indispensables para la educación de sus alumnos.
Además, sí, hasta en la virtualidad, me he encontrado en una оportunidad de dar clases sobre ciencias a mis sobrinos. ¿Sabías que puedes ver que la física se aplica a la manera en que una galleta cae al suelo? Todo un desafío, pero eso también es educación.
¿Qué más podemos hacer?
Con toda esta información, la pregunta que nos queda es: ¿cómo podemos ayudar? Para aquellos que deseen involucrarse, hay muchas maneras. Desde donar libros y material escolar hasta ofrecer tu tiempo como voluntario en actividades extracurriculares, cada pequeña acción cuenta. Podemos también ayudar organizando recogidas de comida o, tal vez, algo más simbólico como enviar cartas de aliento a esos jóvenes.
Una comunidad unida puede superar cualquier adversidad, así que si sientes esa chispa de querer ayudar, ¡adelante! A veces, un pequeño gesto puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien.
Mirando hacia adelante
A medida que más de 22,000 alumnos han decidido volver a las aulas, la resiliencia de nuestra comunidad educativa se ha puesto a prueba. Aquí en Valencia, no solo educamos a nuestros niños y jóvenes; cultivamos también un sentido de pertenencia y comunidad. Al mirar hacia adelante, es esencial que sigamos apoyándonos mutuamente.
La vida a veces lanza tormentas, pero si hay algo que aprendí (y que se lo debo a un buen número de películas en las que los protagonistas superan las adversidades), es que siempre hay un arcoíris al final de la tormenta.
Por último, quiero cerrar con una frase que me gusta recordar: “no importa cuán oscura sea la noche, siempre llegará el amanecer”. Así es Valencia, siempre lista para volver a brillar. ¡Ánimo y hasta el próxima aventura educativa!