A veces, cuando escucho a los políticos hacer discursos apasionados sobre la importancia de la política municipal, no puedo evitar recordar una anécdota de mi propia vida. Hace unos años, se me ocurrió organizar un evento comunitario con mis vecinos para mejorar nuestro parque local. Fue un desastre total: el trompetista se olvidó de su instrumento, la comida se quemó y más de uno terminó con un tirón en la espalda, pero, ¿saben qué? Al final de todo, nos unimos más. ¡Y eso es lo que importa!

No puedo más que relacionar esta experiencia con lo que ha ocurrido recientemente en la Comunidad Valenciana, donde la política municipal ha tomado un protagonismo inesperado tras la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que asoló la región el pasado 29 de octubre. La reciente intervención de Alicia Morant, líder del PSPV-PSOE, ha puesto en el centro del escenario el papel fundamental de los alcaldes y la necesidad de recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones.

El impacto de la DANA: un llamado a la acción

La DANA fue una catástrofe natural que afectó a la provincia de Valencia, dejando una estela de desolación y una clara necesidad de liderazgo. En su reciente intervención, Morant enfatizó que es esencial revitalizar la política municipal, ya que los alcaldes y las alcaldesas son cruciales para la reconstrucción. ¿Acaso hay algo más simbólico que un alcalde empujando una pala para ayudar a su comunidad mientras otros se limitan a dar órdenes desde sus cómodas oficinas?

La líder del PSPV-PSOE se ha autodenominado «ministra-alcaldesa», quizás porque, en el fondo, todos sabemos que no hay nada tan municipal como meterse en los líos de las comunidades… desde las grietas en la acera hasta los debates sobre a quién le toca cortar el césped.

La voz de los valencianos

Morant ha abanderado el sentimiento de representación y defensa de todos los valencianos. «Queremos asumir responsabilidades y estar a la altura», exclamó, alineándose con la realidad de muchas comunidades que añoran un liderazgo genuino y comprometido. Según ella, la política municipal es el camino hacia un futuro esperanzador. Lo que se traduce, en lenguaje político, es que «necesitamos hacer ruido, pero un ruido constructivo». ¿No es cierto que todos preferimos el término ‘ruido creativo’?

Un congreso en la mira: el futuro del PSPV-PSOE

Ahora, pongámonos serios por un segundo (sí, se puede hacer). El PSPV-PSOE tiene un congreso programado entre el 31 de enero y el 2 de febrero de 2025 en Valencia, donde se esperan grandes movimientos para revitalizar su proyecto. Morant ha mencionado que es esencial «enriquecer» su propuesta e ir hacia un proyecto conjunto, algo que también debería ser un mandato para cualquier grupo en cualquier lugar: unirse en lugar de distanciarse.

Imaginen un escenario donde todos los políticos se abrazan y discuten ideas en lugar de límites. Sería el mejor argumento para una comedia de situaciones ¡y podría salvar a la política valenciana!

Alcaldes a la altura: un reconocimiento justo

No es de extrañar que Morant haya destacado la gestión de los alcaldes socialistas durante la DANA. Galardonarlos por su compromiso es un toque refrescante en una era donde muchas personas sienten que sus líderes huyen de sus responsabilidades. Al respecto, Morant afirmó que, si bien los alcaldes no hicieron nada extraordinario, al final, cumplían con su deber.

Es como subir a un taxi y que el conductor te lleve de forma segura a tu destino. Al final del trayecto, nadie espera un aplauso por ello, pero ¿cuántas veces hemos agradecido uno de esos viajes que nos salvó de una tormenta?

La política y la recuperación de la confianza

A medida que la conversación avanza, Morant también lanzó críticas hacia Carlos Mazón, el actual president de la Generalitat. Ella alega que “cada vez que las víctimas ven a Mazón, reviven la tragedia y el dolor”. Esta afirmación destila un cortante sentido de realidad. Es importante recordar que los políticos no son solo figuras que ocupan cargos, son personas que afectan vidas reales.

Ante esto, surge una pregunta: ¿Es posible reconstruir la confianza sin un liderazgo que brinde comprensión? La política se convierte, a veces, en un campo de batalla estéril, ¡y lo que todos queremos de una vez por todas es un poco de empatía!

Un clamor popular clamando por cambios

Morant ha hecho hincapié en que la población exige cambios. Ella propuso que, para la sanación de la comunidad, era fundamental que Mazón reconsiderara su papel. La complejidad de la política moderna radica precisamente en eso: en la intersección entre el deber y la empatía.

¿Debería un político permanecer en su puesto cuando el clamor popular dice lo contrario? Eso depende… de a quién le preguntes. Para algunos, la política es como un juego de ajedrez: a veces hay que sacrificar a la reina por el bien mayor.

Mirando hacia adelante: el futuro de la Comunidad Valenciana

Así que aquí estamos, mirando hacia el futuro. Morant ha dejado claro que las elecciones municipales de mayo de 2027 son fundamentales para el renacer del PSPV-PSOE, y es increíble cómo la política puede transformarse, en un segundo, a partir de una crisis. El objetivo es volver a consolidar el poder municipal y liberar a la Comunidad de la sombra de la DANA.

El compromiso colectivo

La exhortación a los militantes de enriquecer el proyecto del PSPV es, en esencia, un llamado al compromiso de todos. Si algohe aprendido de aquella catastrófica fiesta en mi vecindario, es que el compromiso de los ciudadanos es lo que realmente convierte a una comunidad en un lugar habitable.

Al final, Morant ha mencionado que lo que importa es «dar batalla calle a calle». ¿No es eso también lo que todos nosotros hacemos en nuestra vida cotidiana? Enfrentamos desafíos, luchamos por nuestras comunidades, y cuando vemos que alguien cae, allí estamos para levantarlo.

Conclusión: la política como un esfuerzo colectivo

La política municipal debe ser vista no solo como un deber, sino como una oportunidad para fomentar un compromiso colectivo. Alicia Morant ha destacado la necesidad de hacer esfuerzos organizados, lo que revela una actitud proactiva que todos podemos adoptar.

La vida en comunidad necesita más que discursos empoderadores; necesita acción, calor humano y la creencia firme de que juntos somos más fuertes. A través de historias, anécdotas, o incluso pequeñas desavenencias, forjamos un sentido de pertenencia que trasciende lo meramente político.

Así que, en vista de lo ocurrido en la Comunidad Valenciana, debemos preguntarnos: ¿estamos listos para unir fuerzas por el bien común? Porque, al final del día, la política reúne nuestro destino, y, como bien sabemos, en cada elección que hacemos, estamos también eligiendo la manera en que queremos vivir juntos.

Así que, queridos lectores, los invito a pensar en cómo pueden contribuir, no solo en las elecciones, sino también en sus propias comunidades. Porque cada granito de arena cuenta, ¡y a veces, basta con un pequeño gesto para cambiar el rumbo de las cosas!