En la reciente batalla legislativa en el País Vasco, el Gobierno de PNV y PSE-EE ha dado un paso que, sin duda, ha conseguido acaparar la atención de muchos: la inyección de 67 millones de euros hacia la enseñanza concertada. Si bien esto puede parecer una medida sencilla en la superficie, las implicaciones son complejas y, como buen amante de la política, no puedo evitar sumergirme en este océano de intereses y disputas. Así que, si me acompañas, vamos a explorar en profundidad lo que este asunto significa realmente.
¿Por qué 67 millones y por qué ahora?
Primero, déjame preguntarte: ¿alguna vez has hecho algo impulsivamente y luego te has parado a pensar “¿qué he hecho?”? Bueno, eso es un poco lo que parece con esta decisión. En medio de las negociaciones del presupuesto de 2025, el Gobierno ha encontrado tiempo de «sobra» (o quizás un poco de presión) para modificar los presupuestos de 2024. Esta inyección se ha implementado gracias a la colaboración, sorpresa, del PP y Vox, formaciones que, generalmente, no son muy amigas del Ejecutivo actual. Añádele a esto que EH Bildu decidió abstenerse. Entonces, te preguntas: ¿realmente han logrado un consenso genuino o hay algo más en juego?
Un contexto de necesidad
La justificación principal de esta medida es la búsqueda de igualdad en las condiciones laborales entre el personal de los centros privados y el del sector público. Durante mi etapa en la universidad, me acordé de los profesores en colegios concertados que a menudo se sentían como la «hermana menor» en comparación con aquellos en instituciones públicas. Es un argumento válido y, a menudo, emocional. Imagina trabajar en una institución educativa y saber que tus colegas en la pública reciben más reconocimiento y, claro, mejor salario.
Sin embargo, a medida que se profundiza en esta cuestión, surgen muchas dudas. EH Bildu, por ejemplo, no ha dejado de reclamar 350 millones para la compra de 2,300 viviendas. Sí, viviendas. Esto nos lleva a cuestionar si esta inyección no es más que un intento de las fuerzas políticas para cubrir otros campos con “dinero” que debería ir a prioridades más apremiantes.
Las dudas y las sombras tras la ley
Si echas un vistazo a los informes internos del Gobierno Vasco que salieron a la luz durante el debate, encontrarás que hay material suficiente para preocupaciones. Según esto, los fondos asignados a la enseñanza concertada no aseguran que se destinen a la mejora de la educación, sino que, en su mayoría, irán al “titular del centro”, dejando al profesorado con una sonrisa esperanzadora, pero posiblemente vacía. Habrá que ver si realmente se reflejarán mejoras salariales, o si esto es solo una promesa adornada con lazos de incertidumbre.
La ausencia de figuras clave
Es como si en una fiesta de cumpleaños, el cumpleañero no apareciera. Eso es lo que sucedió en el debate legislativo —ni Imanol Pradales, el lehendakari, ni su homólogo del PSE-EE, Eneko Andueza, estaban presentes. ¿No es un poco raro? El lehendakari, de regreso de una gira europea, y Andueza, cuya ausencia es habitual, dejaron al Parlamento en manos de otros. La política siempre tiene sus giros y vueltas, pero esta parece más bien una suerte de juego de escondidas.
Por un lado, el PP ha aplaudido la decisión, aunque con críticas sobre la rapidez y la falta de transparencia. Álvaro Gotxi, en su intervención, comentó que aunque estaban “alegres” por cumplir con una reivindicación, también lo hicieron “tapándose la nariz”. Wow, pensé que esta clase de sinceridad era solo un cliché de una serie de comedia. Pero aquí está, en el Parlamento Vasco.
Críticas desde la oposición
Aunque todos los caminos parecen llevar a Roma, no todos están de acuerdo con esta política. Jon Hernández, de Sumar, hizo un comentario que resonó entre la oposición: ¿dónde estaba ese dinero cuando se discutió el presupuesto para 2024? Es una pregunta legítima que muchos de nosotros, ciudadanos comunes, quisiéramos que se respondiera. Esa repentina aparición de fondos para la educación concertada parece demasiado bien orquestada, como cuando un músico se presenta tarde al ensayo y todavía logra ser el centro de atención.
El argumento sobre la “necesidad” y el “sustento” del modelo educativo actual resuena en muchas partes del País Vasco, donde la red de colegios públicos también busca su parte del pastel. La educación pública sigue siendo un baluarte que requiere atención, especialmente en un contexto de creciente caída de la natalidad.
Mirando hacia el futuro: ¿qué significa esto?
Con todo este enredo de política, la gran pregunta es: ¿qué nos depara el futuro? Desde un punto de vista financiero, 67 millones de euros podrían cambiar muchas cosas, pero si se gestionan mal, también podrían ser motivo de nuevos conflictos. Aquí es donde me siento como un espectador de un juego de ajedrez en el que no estoy seguro de quién lleva la delantera. Alaitz Zabala del PNV ha afirmado que están “vigilantes” para asegurar que el dinero se use efectivamente, lo que, modestamente hablando, suena un poco a «debería ser así». Pero, ¿realmente podemos confiar en que sucederá?
Los problemas no solo radican en la educación, sino que se despliegan ante nosotros con la llamada a llevar a cabo una reforma integral de todo el sistema educativo. ¿Será que esta es una oportunidad para reestructurar las prioridades en la educación en Euskadi? O, ¿acaso la sombra de intereses políticos por encima del bienestar educativo seguirá oprimendo las verdaderas necesidades del alumnado?
Reflexiones finales
Al final del día, esta situación me recuerda a una fábula educativa que escuché de niño sobre un hombre que tenía que elegir entre alimentar a su familia o invertir en su educación. A menudo, electores y políticos se enfrentan al mismo dilema: invertir en el presente o en el futuro. La educación es un compromiso a largo plazo y a veces la prisa por tomar decisiones inmediatas puede empañar el verdadero objetivo que es preparar a las futuras generaciones.
Con estos 67 millones en juego, Euskadi se encuentra en un cruce de caminos. ¿Podrá este dinero reforzar el sistema educativo y dar un paso firme hacia la igualdad? O, ¿será solo una solución momentánea disfrazada de progreso? Mientras tanto, permaneceré aquí, observando cómo esta historia se despliega, con una bolsa de palomitas a la mano.
Si has llegado hasta aquí, espero que este análisis te haya ayudado a entender un poco más sobre este complejo asunto. La política es un tema espinoso, pero también fascinante. ¿Qué piensas tú sobre esta decisión? ¿Crees que se están priorizando las necesidades educativas adecuadamente? ¿O se trata de un juego de intereses? Déjame saber en los comentarios. ¡Hasta la próxima!