La Navidad se acerca, y con ella una de las tradiciones más esperadas en España: las campanadas de fin de año. Este evento no solo marca el final de un ciclo, sino también trae consigo la presentación de los nuevos rostros que nos acompañarán en este momento tan especial. Este año, la elección de Lalachus, la cómica y colaboradora del programa de David Broncano «La revuelta», como copresentadora junto a su compañero ha desatado un aluvión de reacciones, provocando un debate evidente sobre la gordofobia y el machismo en la televisión. Pero, ¿realmente estamos avanzando hacia una representación más inclusiva en los medios o estamos ante un espectáculo de notable controversia?
Lalachus: una elección llena de emoción y controversia
El pasado mes de diciembre, Lalachus compartió un emotivo video en Instagram donde, con los ojos llenos de lágrimas, expresó su alegría al ser seleccionada para esta tarea tan emblemática. Con sus típicos toques de humor y autenticidad que tantos de nosotros hemos llegado a adorar, dijo: “No he podido decir nada antes porque no era oficial. Pero muy fuerte… Estoy superemocionada”. No obstante, esta felicidad se ha visto empañada por una lluvia de críticas, que fueron desde lo personal hasta lo absurdo.
¿No les ha pasado alguna vez que una gran noticia que debería hacerse celebrar termina convirtiéndose en campo de batalla para las opiniones ajenas? A mí me ha pasado; recuerdo el día que anunciaron que mi grupo de amigos había decidido hacer una fiesta sorpresa por mi cumpleaños, y coquetearon con invitar a ese amigo que siempre llega tarde. ¡El terror!
La gordofobia en el centro del debate
Y aquí es donde el panorama se oscurece un poco. Lamentablemente, no es la primera vez que una figura pública se convierte en blanco de críticas por su apariencia física, y Lalachus se ha encontrado en el ojo del huracán. A raíz de su anuncio, se desataron comentarios hirientes en redes sociales, como el de Bertrand Ndongo, quien disparó un dardo envenenado diciendo: “Hay que felicitar a RTVE. Le pagará para que por fin coma algo de fruta”.
En un momento como este, es natural preguntarse: ¿por qué muchas personas se sienten tan cómodas disparando críticas tan feroces? La respuesta se puede encontrar en el fenómeno llamado gordofobia, una forma de discriminación que no sólo se basa en la estética, sino que también afecta la autoestima y la salud mental de quien la sufre.
Respuestas desde la comunidad y desde RTVE
A lo largo de la controversia, se han generado olas de apoyo hacia Lalachus en plataformas de redes sociales. José Pablo López, presidente de RTVE, también se unió a la conversación, defendiendo la elección de Lalachus y resaltando la sutil desigualdad de tratamiento entre hombres y mujeres en el medio. “Las críticas que estoy leyendo contra @lalachus2 nada tienen que ver con que sea gorda sino con que es mujer”, afirmó con contundencia.
¿Alguna vez te detuviste a pensar que tal vez el verdadero problema no es tanto el peso de la persona, sino la cultura tóxica que permite que estas críticas existan en primer lugar? Es un eterno ciclo de machismo y superficialidad que necesitamos romper.
Lalachus y su llamada a la empatía
Ante tanto ruido y polémica, Lalachus también optó por compartir su gratitud hacia quienes la han apoyado, diciendo en otro post: «Muchísimas gracias por los mensajes que habéis estado mandando estos días. Y nada, que no hay nada que me haga más ilusión en el mundo. Nos vemos en las campanadas”. Esto, amigos, es un maravillosa lección de resiliencia y positividad en medio de la tormenta.
Yo, por otro lado, siempre he admirado a aquellos que pueden reponerse y continuar hacia adelante a pesar de la adversidad. Como cuando tratas de hacer un plato nuevo y resulta en una catástrofe culinaria, pero la próxima semana decides probar de nuevo. La perseverancia es una virtud, y Lalachus claramente se la ha tomado en serio.
¿Por qué importa que hablemos de esto?
Es crucial que las conversaciones sobre la representación en los medios se amplifiquen. Una sencilla pregunta puede cambiar nuestra percepción: ¿cuántas veces hemos visto a una mujer de cuerpo grande liderar un programa en televisión? De la misma manera, la manera en que tratamos a los demás en el ámbito digital también revela mucho de nuestra mentalidad. Si queremos fomentar una sociedad más inclusiva, el primer paso es la empatía.
El estigma que rodea el peso corporal está profundamente arraigado en nuestro lenguaje y cultura, y aunque puede parecer que estamos progressando, situaciones como la de Lalachus nos demuestran que aún queda un largo camino por recorrer. ¿Se imaginan el día en que una mujer, independientemente de su figura física, castiga sobre la pantalla y la gente la alabe por su profesionalismo y no por cómo se ve?
La necesidad de más diversidad en televisión
La elección de Lalachus también plantea la pregunta de la diversidad en la televisión. La industria del entretenimiento tiene el poder de influenciar cómo nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Cuando vemos a personas diversas en la pantalla, ya sea en términos de peso, raza o género, se envía un mensaje de que todos somos dignos de estar en ese espacio.
Es curioso, pero no puedo evitar recordar un viejo chiste que dice que todos somos diferentes, pero «al menos los gorditos dan sombra en verano». A veces, la risa es la mejor forma de lidiar con lo absurdo de la vida, incluso en medio de la controversia.
Reflexiones finales y una llamada a la acción
Aunque Lalachus ha optado por permanecer centrada en el lado positivo, hay un eco de preguntas que permanecen en el aire: ¿cómo podemos ayudar a crear un entorno donde se valore el talento y la capacidad por encima de la apariencia? La respuesta pasa por una toma de conciencia sobre cómo construimos nuestras conversaciones y comportamientos, tanto en el mundo digital como en el real.
Así que la próxima vez que estemos a punto de emitir un juicio o crítica —ya sea de un copresentador de campanadas o de ese amigo que lo intenta con ese plato nuevo—, quizás deberíamos detenernos un momento. Preguntémonos qué estaríamos dispuestos a escuchar si estuviéramos en la posición de la otra persona.
La historia de Lalachus como copresentadora es un ejemplo perfecto de cómo los cambios culturales empiezan a gestarse, aunque sea a pasos pequeños. En lugar de permitir que el ruido de las críticas nos desanime, ¡celebremos la unión de todos los que están haciendo un esfuerzo genuino por obtener representación y ser escuchados!
Así que, ¿vas a sintonizar las campanadas este año? Te prometo que, sin importar la controversia que lo rodee, será un espectáculo digno de ver. Vamos a recibir el nuevo año con amor y risas, y quizás, solo quizás, seamos un poco más amables unos con otros.