¿Te suena el término “ticking clock”? Muchas de nosotras, al escuchar eso, imagina un gran reloj de cuenta regresiva sonando ominosamente mientras nuestras amistades, nuestras madres y nuestro propio reflejo en el espejo nos gritan: “¡Date prisa!” Pero, ¿quién decidió que ser madre a una cierta edad es la única opción válida? Recientemente, una campaña de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid ha elevado estas presiones a otro nivel, generando un revuelo social que ni la propia Diana de Gales podría haber causado con su famoso vestido negro.
Y no, no estamos hablando de un evento de la alta sociedad. Estamos hablando de una polémica publicitaria que ha revivido el debate sobre los derechos reproductivos de las mujeres en España. Trendy, controvertido y definitivamente en la cuerda floja. ¿Te sientes inquisitivo? ¡Sentémonos a analizarlo!
El contexto: ¿por qué ahora?
En los últimos años, hemos visto un aumento en el número de mujeres que deciden congelar sus óvulos en España. Según estudios recientes, este número ha aumentado casi 30 veces en la última década. ¿Qué significa esto? Que cada vez más mujeres están eligiendo tomar control de su maternidad y su cuerpo a través de la congelación de óvulos, lo que les permite posponer la decisión de ser madres hasta que se sientan listos. Esto puede ser por razones profesionales, económicas o simplemente por el deseo de disfrutar de la vida sin las presiones de la maternidad inmediata.
Entonces, ¿por qué las empresas y organizaciones continúan lanzando mensajes que parecen ir en contra de esta tendencia? La respuesta se encuentra en una mezcla insidiosa de expectativas sociales, mitología y, en este caso específico, el deseo de generar impacto social a través de la publicidad.
La campaña y la reacción del Instituto de las Mujeres
Lo que comenzó como un intento de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid para incentivar a las parejas a tener hijos pronto se volvió en su contra. La campaña, distribuida en el transporte público madrileño, presentaba frases provocativas como “¿Se te está pasando el arroz?” y acusaba a las mujeres y hombres que deciden esperar de basarse en “excusas”. La reacción fue inmediata: Cristina Hernández Martín, directora del Instituto de las Mujeres, salió al paso para defender el derecho fundamental de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.
“Hace décadas que las mujeres conquistamos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos”, dijo la funcionaria. Su fuerte crítica fue un llamado para que la sociedad reflexionara sobre las presiones que enfrenta la mujer moderna. La publicidad, a pesar de intentar ser graciosa o provocativa, se percibe como un ataque a la autonomía y la dignidad femenina. ¿Quién necesita esa presión extra cuando ya hay suficientes dilemas en la vida diaria, como decidir qué serie ver en Netflix entre la enorme cantidad de opciones? ¡Es difícil!
La violación de derechos según la Ley General de Publicidad
La carta enviada a la presidenta de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid subrayó que esta campaña infringe la Ley General de Publicidad, que prohíbe las representaciones vejatorias de las mujeres y la asociación de sus imágenes a estereotipos de comportamiento. Si nos detenemos a pensar un momento, no sólo estamos hablando de un lema desafortunado. Estamos hablando de un mensaje institucional que puede influir profundamente en la forma en que se percibe la maternidad en nuestra sociedad.
Pero, ¿qué pasa con aquellos que no pueden permitirse ser padres debido a las dificultades económicas? ¿Es justo que se les señale con un dedo acusador cuando simplemente están intentando hacer lo mejor que pueden?
Las razones para posponer la maternidad: más allá de las “excusas”
La campaña sugiere que hay diversas «excusas» para posponer la maternidad, como el deseo de adquirir una casa o enfocarse en la carrera profesional. Sin embargo, es crucial entender que, a veces, estas no son excusas; son realidades. Vivimos en un mundo donde el coste de la vida está en constantes altibajos, donde los alquileres son como una montaña rusa que nunca se detiene y donde el trabajo freelance a menudo incluye más incertidumbres que certezas.
¿Lo sabías? Save the Children estableció que el coste de criar a un hijo en España asciende a unos 672 euros al mes. ¿Fácil de manejar? Para muchos, no. Ser padre o madre no es simplemente una decisión personal; es una decisión que tiene profundas implicaciones económicas y sociales.
La experiencia de congelar óvulos: una búsqueda de control
Como mujer, puedo decirte que la maternidad se siente como un tema de conversación tan espinoso como el cactus que alguna vez intenté cuidar en mi apartamento. En un momento creí que podría ser el próximo “biólogo” de plantas, pero rápidamente me di cuenta de que era mejor dejarlo en manos de los expertos.
Así, al leer sobre la congelación de óvulos, no podía evitar sentir admiración por todas esas mujeres que, en lugar de entregarse al miedo, están tomando decisiones con información y valentía. Decidir congelar óvulos es, en muchos sentidos, una toma de control. Una manera de decirle al mundo: “Sí, quiero ser madre, pero no en este momento”.
Esa decisión permite a muchas mujeres hacer lo que antes parecía imposible: combinar vida profesional, deseos personales y maternidad de una forma que encaje en sus propios términos. Y donde hay libertad, también hay una sana autonomía.
La necesidad de campañas responsables
Es evidente que el papel de las campañas publicitarias puede ser tanto positivo como negativo. La pregunta es: ¿cómo podemos asegurarnos de que las organizaciones aborden estos temas con responsabilidad?
- Educación: Las campañas deben basarse en información veraz, evitando generalizaciones o simplificaciones. Hablar de las realidades de la maternidad y la paternidad es fundamental.
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Diversidad: Es esencial que las campañas representen una variedad de voces y experiencias. La maternidad y la paternidad no son sólo para parejas heterosexuales con casa y perro.
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Empatía: Las campañas deben ser diseñadas con empatía, considerando las diferentes circunstancias y realidades que enfrentan las personas. En última instancia, las decisiones reproductivas son profundamente personales.
Una lección de respeto y responsabilidad
El dilema que enfrentamos como sociedad está claro: debemos respetar la autonomía de cada individuo y sus decisiones sobre su propio cuerpo y su vida. En una era donde el feminismo y los derechos reproductivos luchan por un espacio más amplio y respetado, campañas como “¿Se te está pasando el arroz?” solo alienan y generan divisionismo.
Al final del día, la discusión sobre la maternidad no es solo un debate sobre la biología o la economía, es sobre el respeto a la libertad de elección. Y si hay algo que hemos aprendido en este camino, es que no hay un camino «correcto» hacia la maternidad.
Conclusión: un futuro por definir
La controversia provocada por la campaña de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid nos invita a reflexionar sobre el poder y la responsabilidad que tienen las organizaciones al emitir mensajes sobre temas tan sensibles. La maternidad no debe ser un deber; debe ser una elección basada en la libertad, la pasión y las circunstancias personales de cada individuo.
En un mundo donde ya tenemos suficiente ruido y confusión, es hora de que dejemos atrás los mensajes que solo perpetúan el miedo y la presión. Es tiempo de apoyar la autonomía y, sobre todo, de aprender a comunicarnos mejor, con respeto, amor y comprensión.
Y recuerda: ser padre o madre es solo una opción dentro de un amplio menú de la vida. Así que a disfrutar de cada bocado. ¿Qué te parece, listo para congelar tus propios óvulos o prefieres un helado? 🍦