Un tema que no podemos ignorar
Hablemos de algo que, aunque increíblemente doloroso, es muy real y necesita ser abordado: el suicidio juvenil. Recientemente, la historia de Kira —una joven de 15 años del área de Cataluña que se quitó la vida— ha resonado con fuerza en los corazones de muchos. Su padre, José Manuel, ha tomado la valentía de hablar públicamente sobre el acoso escolar que Kira sufrió durante años. Esta no es solo una historia de tragedia; es una llamada de atención para todos nosotros. Como padres, educadores, y miembros de la sociedad, necesitamos prestar atención a los mensajes que nos envían nuestros niños.
La historia de Kira: un recordatorio brutal
José Manuel comparte con el mundo cómo, después del suicidio de su hija, encontraron un correo electrónico que decía «muerte, muere». Este hallazgo fue un balde de agua fría que destrozó su corazón. Kira, al igual que muchos otros jóvenes, fue víctima de bullying: se burlaban de su voz, su inglés y hasta de su maquillaje. La verdad es que lo que puede parecer «cosa de niños» para muchos, puede ser un infierno para otros. ¿Por qué hay gente que se siente en la necesidad de lastimar a los demás? Esa es una pregunta que me he hecho repetidamente y que merece un profundo análisis.
La realidad del suicidio juvenil en España
En 2022, el Instituto Canario de Estadística registró que nueve jóvenes en las Islas Canarias se quitaron la vida. Uno de ellos tenía menos de 15 años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años. Es un dato alarmante, ¿no? Esto está sucediendo mientras muchos de nosotros podemos estar encerrados en nuestras burbujas, sin darnos cuenta de que hay un grito de auxilio saliendo de muchas bocas jóvenes por todo el país.
Un sistema en crisis
La salud mental es un tema que ha sido estigmatizado durante años. Mucha gente todavía piensa que tener un problema de salud mental es algo de lo que debería avergonzarse. La realidad es que no existe un camino claro que se pueda seguir para ofrecer ayuda eficaz y oportuna. ¿Cuántas veces hemos oído que «es solo una fase» o que «deberían aprender a lidiar con ello»? Estas frases son dolorosamente insensibles. De hecho, un informe del Servicio Canario de Salud menciona que la depresión es el trastorno más común asociado a conductas suicidas. Es un círculo vicioso que puede comenzarte a consumir desde un joven hasta un adulto si no se busca ayuda.
La lucha de José Manuel: de la tragedia a la acción
Desde la muerte de su hija, José Manuel ha viajado por España para crear conciencia sobre los efectos devastadores del acoso escolar y el suicidio. Ha presentado un decálogo a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, el cual busca prevenir la violencia en los centros educativos. Su enfoque no es solo un informe frío, sino que está impregnado de amor y dolor, como un recordatorio que no debemos ignorar.
José Manuel enfatiza que el primer aviso es crucial. La visión común de que «no es acoso si no es reiterativo» necesita cambiar. Cuando se trata de la vida de un niño, debemos actuar notoriamente más rápido y sin dudas. El tiempo es esencial y debemos estar dispuestos a escuchar antes de que sea demasiado tarde.
Prevención: ¿Qué estamos haciendo?
Es fundamental establecer mecanismos claros y efectivos para prevenir situaciones de riesgo en las escuelas. En Canarias, se ha implementado un Protocolo de intervención ante riesgo suicida en instituciones educativas que busca reconocer las señales de alerta. Las entrevistas entre estudiantes y orientadores son cruciales en este proceso, pero no deberían ser rígidas o impersonales. ¿Cuántos de ustedes se sentirían cómodos compartiendo su dolor con alguien que ni siquiera puede mirarlos a los ojos?
El papel de la comunidad educativa
La vigilancia por parte del profesorado es vital, así como garantizar que los alumnos no permanezcan sin supervisión en los momentos de mayor riesgo, como durante los recreos. Además, se debe fomentar la creación de grupos de apoyo entre compañeros, de manera que nadie se sienta aislado.
El director o directora del centro educativo y el equipo de orientación deben ser elementos clave en estos protocolos. Sin embargo, la realidad es que no siempre se cuenta con formación adecuada para manejar estos casos. La formación de más de 1,200 profesionales en Canarias es un paso en la dirección correcta. Pero, ¿será suficiente?
Postvención: ¿Qué pasa después?
Cuando un alumno se quita la vida, la postvención se convierte en un tema crítico que a menudo se pasa por alto. La comunidad educativa y los compañeros deben ser apoyados adecuadamente para lidiar con la experiencia devastadora de la pérdida. A menudo, la vida sigue sin dar tiempo para procesar la tragedia.
José Manuel relata que, tras el suicidio de Kira, recibieron apoyo psicológico en los primeros días, pero luego se encontraron lidiando solos con el trauma. Medicare no siempre cubre estas crisis y las familias terminan buscando ayuda privada, que puede ser imposible de pagar. Esto plantea una pregunta crucial: ¿por qué el acceso a la salud mental sigue siendo tan limitado?
Recursos disponibles
Para aquellos que necesiten hablar, hay recursos disponibles. En España, contamos con la línea 024 para la atención de la conducta suicida y la página web stopsuicidioscanarias.com ofrece orientación y ayuda a quienes lo necesiten. Todos debemos hacer un esfuerzo por compartir esta información, cada pequeño gesto puede marcar la diferencia para alguien.
Reflexión final: un llamado a la acción
La lucha contra el suicidio juvenil y el acoso escolar no es solo responsabilidad de las escuelas, es un esfuerzo comunitario. ¿Qué podemos hacer como individuos? Compartir historias, ofrecer un oído comprensivo y, más importante aún, hacer un esfuerzo concertado para estar más atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Cada uno de nosotros tiene el poder de hacer un cambio, pero primero debemos reconocer que estos son problemas que afectan a toda la sociedad.
Seamos honestos, en la vida a veces parece que todo va bien hasta que un día simplemente no lo está. El suicidio juvenil debe ser un llamado a la acción para todos nosotros: educadores, padres y amigos. Necesitamos crear un ambiente donde nuestros jóvenes puedan hablar sin miedo y donde el acoso escolar no tenga cabida. La prevención debe empezar hoy, no después de que se ha producido una tragedia.
Así que involucrémonos, hablemos y, sobre todo, escuchemos. ¿Crees que el cambio es posible? Yo creo que sí. Pero este cambio comienza con nosotros, en nuestras escuelas, en nuestras comunidades y en nuestros hogares. Es un viaje largo, pero cada paso cuenta. Y recordar, siempre hay esperanza, incluso cuando parece que todo está oscuro.