En un mundo que parece cambiar a mil por hora, uno pensaría que el problema de la violencia de género haría parte del pasado. Sin embargo, cada año, en fechas como el 25 de noviembre, los ciudadanos y ciudadanas se lanzan a las calles para recordar que la lucha continúa. Y como si el clima quisiera contrastar la gravedad del asunto, la lluvia también recibió a quienes se unieron en la manifestación en Vigo. Es como si el cielo quisiera “apoyar” el grito de quienes demandan justicia y respeto ¡Vaya momento cinematográfico!

El Día Internacional Contra la Violencia Machista: más que una fecha

Cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, un recordatorio de que la violencia de género no solo ocurre en las sombras, sino que debe ser expuesta y combatida. Así fue como miles de personas, aún con paraguas en mano, decidieron dar un paso adelante en Vigo para manifestarse con consignas que resonaron en el aire frío, convirtiendo el silencio de la lluvia en un poderoso coro de protestas.

Un mar de voces unidas

Imaginemos la escena: un grupo variado de gente, desde jóvenes hasta mayores, hombres y mujeres, todos allí por una razón común. Al inicio de la marcha, las voces se alzaron con fuerza: “Non estamos todas, faltan as asasinadas,” resonaba como un eco que hacía vibrar los corazones de los presentes. Las consignas, cargadas de sentimiento, llenaron la atmósfera, y uno no podía sin pensar: ¿qué puede ser más poderoso que un grupo de personas unidas por una causa tan vital?

A medida que avanzaba la manifestación, la tormenta se intensificó. Sin embargo, lo que podría haber desalentado a muchos, en este caso, solo fortaleció el deseo de protestar. Me acuerdo de mi primera manifestación; pensé que un poco de lluvia arruinaría la experiencia. Pero en realidad, algo en el aire, en la determinación de quienes te rodean, lo convierte en un momento memorable, casi sagrado.

La división en la marcha: un reflejo de la complejidad del movimiento

En medio de la marcha, el hecho de que dos grupos salieran al mismo tiempo evidenció que las diferencias de opinión también están presentes en la lucha por la igualdad. Resposta Feminista y Rede de Mulleres Veciñais contra os Malos Tratos decidieron manchar el evento de un matiz agridulce. ¡Es como ver a Batman y Superman enfrentarse! Pero, al final del día, todos están luchando contra el mismo enemigo: la violencia machista.

La división en las protestas también nos lleva a reflexionar: ¿es posible avanzar de manera unida cuando hay tantas voces alzando opiniones diferentes? A veces, los desacuerdos pueden parecer más grandes que la causa misma, pero en lugar de desunir, quizás deberían fortalecer la idea de que cada perspectiva es valiosa en esta lucha compleja.

El simbolismo de la lluvia y los paraguas

Algo que me encantó de esta manifestación, y que quizás haya pasado desapercibido para algunos, fueron los paraguas. Cuando la lluvia azotó, eran como pequeñas islas de apoyo y camaradería. “Quiero un paraguas que diga ‘No más violencia’”, pensé mientras veía a alguien abrir uno brillante en medio de la tormenta. Puede parecer una anécdota divertida, pero en un sentido más profundo, simbolizaba lo que hacemos unos por otros al unirnos en estas luchas: ofrecer refugio, apoyo y comunidad.

La emotiva representación del colectivo «Somos Elas»

Uno de los momentos más conmovedores de la marcha fue la participación del colectivo «Somos Elas». Vestidas de blanco, cerraron la manifestación en un silencio profundo, evocando la memoria de quienes ya no están. En un mundo donde a menudo se busca el ruido y la agitación, de pronto, ese silencio fue más potente que cualquier grito. Me vino a la mente una escena de «El silencio de los corderos», donde la calma y la tranquilidad son a menudo más perturbadoras que el caos.

Puedo contarles que, cuando un grupo de personas se reúne en silencio para recordar a los que han sido víctimas de violencia, uno no puede evitar sentir una mezcla de tristeza y fuerza colectiva. Es un acto de amor, de recordar, de honrar la vida de quienes languidecen en las sombras de esta tragedia diaria.

La importancia de la educación en la prevención de la violencia

De cualquier manera, no podemos olvidar que la prevención es crucial en esta lucha. Hace poco leí un estudio que resaltaba la importancia de la educación y la sensibilización desde una edad temprana. ¿Cómo podemos erradicar una violencia tan arraigada en nuestras culturas si no comenzamos a educar a las futuras generaciones sobre la empatía, el respeto y la igualdad?

La educación es una herramienta poderosa. Si enseñáramos a los niños desde pequeños a ver a los demás como iguales, a apreciar las diferencias y a rechazar cualquier forma de violencia, quizás podríamos imaginar un futuro donde no corrieran por las calles con pancartas, sino que celebraran el respeto y la igualdad.

Iniciativas actuales y su impacto

Recientemente, en Vigo, se ha iniciado una exposición llamada “Amigo, dáte conta”, diseñada para concienciar sobre la violencia de género. Este tipo de iniciativas no solo informan, sino que también abren un diálogo importante. El arte tiene un poder transformador, y verlo usado como herramienta para hablar sobre un problema tan serio es algo digno de celebrar.

En el mundo actual, bombardeadas con tantas crisis y problemas, cada vez es más fácil perder de vista lo que realmente importa. Así que, seamos honestos: ¿de qué sirve sentarnos en nuestras cómodas sillones y hablar sobre otros problemas que no afectan directamente a nuestro entorno, cuando la violencia de género sigue siendo una realidad desgarradora? Debemos ser parte de la solución.

Conclusión: un llamado a la acción

La manifestación en Vigo fue un recordatorio de que no podemos quedarnos en silencio. Cada voz cuenta y cada acción tiene un impacto. La lluvia, la división en las marchas y el momento de silencio compartido son ejemplos de la complejidad de esta lucha. Al final del día, todos compartimos un mismo objetivo: erradicar la violencia de género.

Es vital que nos unamos, no importa cuántas diferencias tengamos. Porque a pesar de las tormentas -literal y figurativamente hablando-, necesitamos ser el paraguas que protege a los que más lo necesitan. La lucha contra la violencia machista no es solo responsabilidad de las mujeres; hombres, mujeres, jóvenes y ancianos debemos alzar nuestras voces y actuar.

Así que, la próxima vez que escuches sobre una manifestación por los derechos de las mujeres, pregúntate a ti mismo: ¿estoy dispuesto a ser parte del cambio? La respuesta debería ser un rotundo.


Escribir sobre el tema de la violencia de género puede ser pesado, pero no debemos olvidar que con cada paso, cada grito y cada muestra de apoyo, estamos más cerca de construir un mundo donde no haya violencia. Entonces, ¿te animas a salir y alzar la voz? Si no hoy, entonces, ¿cuándo?