En los últimos años, la lucha por la igualdad de género se ha convertido en un tema central en muchas sociedades. Esta necesidad no solo es urgente, sino también fundamental para el desarrollo sostenible y el bienestar social. En este contexto, hace poco se llevó a cabo un acontecimiento que ha sido motivo de controversia y orgullo a partes iguales: la reciente premiación de los líderes más influyentes del ámbito global por parte de la ONU Mujeres. Este galardón, que se afirma premia “a los líderes más ambiciosos dentro de los ámbitos gubernamental, empresarial, sin fines de lucro y académico”, ha suscitado una serie de reacciones en España debido a que, involuntariamente, ha puesto de manifiesto tanto nuestros logros como nuestros desaciertos en la materia.

El galardón y sus implicaciones

La noticia de que entre los 20 premiados se encontraba el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha hecho que muchos aplaudan el reconocimiento. Sin embargo, el hecho de que solo dos de los premiados sean mujeres nos recuerda que aún queda un largo camino por recorrer. ¿Qué nos dice esto sobre nuestro progreso hacia la igualdad de género? Reflexionemos.

El aumento de la financiación hacia ONU Mujeres

Uno de los factores que ha influido en la decisión de la ONU para otorgar este premio a Sánchez ha sido el incremento de las contribuciones de España a la organización. La ONU Mujeres anunció que España aumentó su financiación el año pasado, asegurando que se encuentra en el camino de posicionarse como uno de los diez principales donantes. En La Moncloa, el anuncio de contribuir con 2,5 millones de euros fue recibido con un aire de satisfacción. Si bien es cierto que el dinero no lo es todo, es indudable que el apoyo financiero ayuda a dar un impulso necesario a políticas y programas que buscan la equidad de género.

Y aquí es donde, como mujer, no puedo evitar preguntarme: ¿fue este un movimiento estratégico? Tal vez, pero no podemos pasar por alto que invertir en la igualdad de género no solo es un acto de justicia social, sino también un impulso a la economía. Diversos estudios han demostrado que cuando las mujeres prosperan, también lo hace la economía. ¡Los números no mienten!

La ley de paridad: un paso adelante, pero con tropiezos

Uno de los pilares fundamentales del reconocimiento otorgado a Sánchez ha sido la Ley Orgánica de Representación Paritaria y Presencia Equilibrada de Mujeres y Hombres, comúnmente conocida como la ley de Paridad. Esta norma busca garantizar que las mujeres ocupen la mitad del poder político y económico. Sin embargo, la ley no ha estado exenta de críticas.

Recientemente, se desató un pequeño escándalo cuando se reveló que la ley contenía un error de forma que facilitaba los despidos de trabajadores con jornadas adaptadas. Cualquiera que haya intentado escribir una carta de amor y accidentalmente haya puesto “te odio” en lugar de “te quiero” sabe lo que se siente: una mezcla de incredulidad y panza de chiquito. Sin embargo, fue un descuido que, aunque para la ONU parezca algo superficial, impacta de manera directa en la vida de muchos trabajadores.

La cuestión es: ¿acaso la paridad de género debería ser vista solo como una cifra? Es necesario que la ley no solo esté bien escrita, sino que tenga impactos positivos en la vida de aquellos que se beneficia de ella.

El enfoque feminista en las políticas públicas

Una de las opiniones más bien recibidas por la ONU es que el actual presidente ha promovido un enfoque feminista en todas las políticas públicas, abarcando no solo la esfera social, sino también la digital y ecológica. Esta decisión puede parecer, a primera vista, un movimiento inteligente y de gran alcance. Sin embargo, esta “triple transición” también plantea una cuestión de fondo: ¿estamos realmente avanzando o simplemente somos más hábiles en darle un nuevo nombre a viejas prácticas?

Yo, personalmente, me he encontrado en situaciones en las que aparentemente cada palabra en un discurso sobre la igualdad de género estaba cuidadosamente elegida. Pero, ¿dejamos de lado las acciones? Las palabras son maravillosas, pero son las acciones lo que realmente crea el cambio.

El papel de las mujeres en el liderazgo

Uno de los puntos más preocupantes que se ha comentado sobre este galardón es que, a pesar de la creciente participación de las mujeres en el trabajo, especialmente en primer plano, todavía hay una representación desigual en los espacios de liderazgo. Solo dos de los 20 premiados son mujeres. ¿Realmente estamos haciendo lo suficiente para asegurar que las voces femeninas sean escuchadas en los círculos de poder?

La falta de representación femenina en el liderazgo no solo es un obstáculo para la igualdad de género, sino que también nos priva de una variedad de perspectivas que pueden enriquecer la toma de decisiones. Es vital que nos preguntemos: ¿qué sucede cuando no incluimos a las mujeres en la conversación? La respuesta es clara: la mitad de la historia se pierde.

Reflexiones sobre los logros y los desafíos por venir

A pesar de las críticas, es importante reconocer que España ha hecho avances significativos en la igualdad de género en los últimos años. La mayoría de las personas, incluso aquellos que se ven a sí mismos como escépticos, han notado esta evolución. Sin embargo, el camino hacia la equidad plena es una travesía y no un destino.

Una anécdota personal que recuerdo es cuando, durante un trabajo en equipo en la universidad, una compañera y yo propusimos un enfoque innovador para un proyecto. El respondo inicial fue un aplauso timido, hasta que el profesor decidió simplificarlo incluso más. Lo que me hizo pensar: ¿cuántas veces se ignoran las ideas brillantes simplemente porque provienen de una mujer?

¿Y ahora qué?

Ante este reconocimiento, ¿qué debería representar realmente? La respuesta es simple: un llamado a la acción. Debemos alentar a las futuras generaciones de mujeres a tomar las riendas y ocupar los espacios que les pertenecen. También es crucial exigir cuentas no solo a los líderes elegidos, sino también a nosotros mismos. Está en nuestras manos contribuir a un cambio real.

Conclusiones y perspectiva futura

El reconocimiento de líderes como Pedro Sánchez por parte de la ONU Mujeres es, sin duda, un hito importante. Pero más allá de los premios y los elogios, lo esencial radica en cómo podemos utilizar este reconocimiento para presionar por un cambio tangible y equitativo en la sociedad.

En este delito de buscar premios y recompensas, no olvidemos la base de la construcción de igualdad: una lucha por la justicia que supere las palabras y llegue a los corazones de cada individuo. ¿Estamos listos para asumir este desafío? La respuesta solo la sabemos nosotros, pero lo que es seguro es que cada paso cuenta, cada voz importa y cada acción puede hacer la diferencia. ¡Vamos por un mundo más equitativo!