El pasado reciente de España, marcado por la dictadura de Francisco Franco, sigue generando debates y tensiones en la sociedad actual. En medio de este contexto, surge un libro que busca abordar la historia del franquismo desde una perspectiva accesible para las generaciones más jóvenes: Franco para jóvenes, escrito por José A. Martínez Soler y Erik Martínez Westley. Con su publicación programada para el 4 de noviembre, este texto pretende desmontar los mitos que rodean al franquismo y ofrecer una visión objetiva y crítica de un periodo que, aunque muchos desearían olvidar, continúa influyendo en nuestra realidad.

¿Por qué recordar a Franco?

La primera pregunta que muchos se hacen es: ¿Por qué deberíamos hablar de Franco? En una sociedad que a menudo busca avanzar y dejar atrás las sombras del pasado, el autor Erik Martínez pone sobre la mesa el dilema de recordar lo que algunos consideran un capítulo cerrado de nuestra historia. Con la sinceridad que caracteriza a su escritura, Erik plantea cuestiones como: “¿Qué tengo yo que ver con Franco? ¿Para qué remover la historia? ¿Por qué ahora?” Preguntas que resuenan no solo en su mente, sino en la de muchos que creen que, después de más de 50 años de la muerte del dictador, es hora de mirar hacia adelante.

Sin embargo, la respuesta es clara: los ecos del franquismo todavía reverberan a través de nuestra sociedad. La falta de condena unánime hacia la dictadura y los vestigios de la represión aún se sienten en la vida política y social de España. Erik Martínez y su padre, José A. Martínez Soler, no solo aportan datos históricos y anecdóticos, sino que también hacen un llamado a la responsabilidad de las nuevas generaciones para entender las raíces de su presente.

La experiencia personal como herramienta pedagógica

Una de las características más llamativas de Franco para jóvenes es su enfoque narrativo. José A. Martínez Soler comparte su experiencia personal como periodista que sufrió en carne propia los estragos del franquismo. Su relato es un viaje a través del tiempo, repleto de anécdotas conmovedoras y, en ocasiones, inquietantes. “Fui secuestrado y torturado por haber publicado un artículo”, dice con un tono que mezcla la nostalgia y la resignación.

En su relato, cuenta cómo, a la edad de nueve años, presenció cómo se levantaban vallas de escayola en Almería para ocultar la miseria de su barrio durante la visita de Franco. Este tipo de anécdotas no solo humanizan la historia, sino que también invitan a reflexionar sobre las realidades que enfrentaron muchos españoles y sobre cómo esas vivencias deben formar parte del discurso educativo.

El poder de las anécdotas en la educación

Es curioso cómo una simple anécdota puede transformar la forma en que percibimos la historia. A menudo, los relatos académicos se quedan en datos fríos y cifras, pero José A. Martínez Soler logra imbuir su narrativa de humanidad. En la era de la sobreabundancia de información, contar historias es una manera eficaz de conectar con el público joven y ayudarles a comprender el daño que puede infligir un régimen totalitario.

«¿Quién no se ha sentido alguna vez incómodo al escuchar las historias de sus padres o abuelos durante épocas difíciles?» Esa incomodidad se convierte en una conexión, en un puente entre generaciones. Es precisamente esta conexión la que Erik y José buscan cultivar en sus lectores.

La educación sobre el franquismo en las aulas

Una de las críticas más significativas que los autores plantean es sobre el sistema educativo español, que todavía presenta lagunas en su enseñanza sobre el franquismo. Aunque se han dado pasos importantes para abordar este pasado, hay una tendencia a minimizar la represión sufrida por miles de personas durante la dictadura. Según diversos estudios recientes, los libros de texto a menudo presentan una versión «edulcorada» de la historia, sin abordar otras dimensiones cruciales como los campos de concentración o el papel de la Iglesia.

Es como si en nuestras aulas tuviéramos un libro de historia que, en lugar de contar la verdad, ofrece un cuento de hadas que no tiene cabida en la realidad. “¿Es posible que aún estemos lidiando con el mismo miedo que se sentía durante la dictadura?”, se pregunta José A. Martínez Soler. La respuesta, aunque incómoda, parece inclinarse hacia un .

Aprendiendo del pasado

Como comentó Erik, “Si no fuera por mi padre, no sabría nada sobre el franquismo.” Esta afirmación resuena profundamente, especialmente cuando nos damos cuenta de que las nuevas generaciones necesitan entender lo que ha sido su historia reciente. La educación no puede limitarse a fechas y nombres; debe ser un espacio para el debate, para la reflexión y, sobre todo, para aprender de los errores del pasado. Al fin y al cabo, como dijo el filósofo George Santayana, “aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

El franquismo y la juventud contemporánea

Desde la perspectiva de Erik Martínez, hablar sobre el franquismo no es una búsqueda de culpables, sino un deseo de entendimiento. La juventud actual comparte una conexión indirecta con los eventos del pasado a través de sus familias y su entorno. ¿No es justo que conozcan la verdad sobre ese legado? En tiempos en que ciertos sectores de la política parecen coquetear con la revisión histórica, es crucial que los jóvenes adquieran un pensamiento crítico sobre su herencia.

«Quizás pienses que la historia del franquismo no tiene relevancia hoy, pero el hecho de que un partido como Vox reivindique ciertos aspectos de esa era debería hacernos reflexionar sobre los peligros de la desinformación.» Recuerda que la ignorancia es el terreno fértil para que crezcan los extremismos.

Aprendiendo a no ser equidistantes

Uno de los mensajes clave que el libro transmite es la importancia de no caer en la equidistancia. Erik Martínez deja claro: “No hay equidistancia posible entre el agresor y el agredido.” A veces, en esta búsqueda por la paz y la reconciliación, olvidamos que no todos los hechos son equiparables. Es fundamental reconocer las injusticias y las atrocidades sin desdibujar la responsabilidad de quienes las perpetuaron.

Reflexiones finales: el legado que heredamos

La libertad es un bien invaluable que, como nos recuerda José A. Martínez Soler, “no sabes lo valiosa que es hasta que te falta.” En este sentido, el libro Franco para jóvenes no solo es una herramienta educativa, sino también un llamado a la acción. No se trata solo de leer sobre el pasado, sino de fomentar un compromiso activo con la democracia y los derechos humanos.

Así que, la próxima vez que alguien te diga que la historia del franquismo no es relevante, quizás vale la pena recordar que el futuro se construye sobre la comprensión del pasado. Decidir qué queremos recordar y qué lecciones deseamos llevar al presente es una responsabilidad que no podemos eludir.

¿Te animarías a empezar esta conversación sobre el franquismo con tus amigos o familiares? La historia está aquí para enseñarnos, pero depende de nosotros escucharla.