La Navidad es, sin duda, una de las épocas más esperadas del año. Luces parpadeantes adornan las calles, el aroma de especias y dulces inunda nuestros hogares, y los reencuentros familiares traen consigo una calidez especial. Pero hay un elefante en la sala, o quizás debería decir un pavo: el desperdicio de alimentos. Según un reciente estudio de la app Too Good To Go, resulta que tres de cada diez españoles desperdician al menos un 10% de los alimentos adquiridos para las celebraciones navideñas. ¡Es casi como un “¡Feliz Derrame!” en lugar de “¡Feliz Navidad!”!

El impacto del desperdicio navideño: un buffet que nadie quiere

Para poner las cosas en perspectiva, se prevé que el gasto por consumidor durante estas fiestas sea de 286,98 euros. Esto significa que, haciendo cuentas rápidas, muchos de nosotros estaremos tirando más de 28 euros a la basura, como si fueran canapés que no queremos compartir en la cena. En serio, ¿cuántas veces hemos asegurado que “esta vez no se tirará nada”, solo para encontrarnos al final de las fiestas con sobras que nos miran desde el fondo de la nevera como si nos acusaran del crimen culinario que hemos cometido?

¿Qué alimentos caen en el olvido?

La encuesta revela que los dulces navideños son los grandes perdedores, con un alarmante 40% de los encuestados admitiendo que terminan en la basura. ¿Cuántas veces hemos llenado la mesa de tantos polvorones y mantecados que parece que hemos abierto una fábrica en lugar de organizarlas en la casa? También nos encontramos con un 39% que tira otro tipo de dulces, como galletas y chocolates, y un 32% que no puede resistirse a la tentación de preparar más carne de la necesaria. ¡Vaya! Parece que la Navidad no solo trae alegría, sino también una cantidad astronómica de alimentos que no terminaremos de comer.

¿Qué hay del pescado y las salsas? Sorprendentemente, solo el 18% de los participantes señala estos productos como excedentes. Por otro lado, el pan resulta ser un buen compañero del desperdicio, con un 23% de nosotros olvidándolo en la cesta de la compra. Así que antes de servir el pan, quizás debamos preguntarnos: “¿De verdad necesitamos un segundo pan de centeno?”.

Las razones detrás del desperdicio: una mezcla de sobreabundancia y previsión

Entonces, ¿por qué sucede esto? El 34% de los españoles reconoce que simplemente compra más comida de la necesaria. ¿Te ves reflejado aquí? La lista de compras se convierte en un desafío, y que si hay dos tipos de jamón, cuatro postres y varios entrantes que ni siquiera pronunciaste. Ah, la gloria del exceso. A veces es como si quisiéramos crear un festín, cuando en realidad lo que necesitamos es solo un buen pavo y compañía.

¿Y qué hacer al respecto?

Desde Too Good To Go, se han dado a la tarea de ofrecer algunos consejos brillantes para que no terminemos con una fiesta de desperdicios. Aquí van algunos:

  1. Diseña el menú según los comensales: Esto puede sonar como una obviedad, pero piénsalo. ¿Realmente necesitas un plato para cada invitado, o un par de opciones serán más que suficientes?

  2. Planifica las compras: Haz tu lista con lo que realmente necesitas. Es como hacer una dieta de compras.

  3. Cocina por anticipado y en lotes: Despertar la mañana de Nochebuena y comenzar a cocinar puede causar más estrés que alegría. ¿Por qué no anticiparse y tener algunas cosas listas?

  4. Intercambia excedentes: ¿Adultos y niños? Si tu familia no puede con tanto mantecado, ¿por qué no intercambiarlo? «Aquí tienes un turrón, yo me quedo con ese panettone».

  5. Reutiliza dulces sobrantes: Con un poco de creatividad, esos polvorones desechados pueden transformarse en salsas o postres. ¿Nadie ha hecho marquesas de turrón reciclado? No es un experimento tan extraño, lo prometo.

  6. Agéndate un día de transformación de sobras: Haz un evento donde amigos o familiares se unan para transformar las sobras en algo nuevo. ¡Puede ser más divertido que una cena de gala!

Un toque de humor en medio de la seriedad

Ahora, no quiero sonar como el «Grinch» de las fiestas. La Navidad es un tiempo para disfrutar y dejarse llevar por la alegría, pero eso no significa que debamos dejar que nuestros frigoríficos se conviertan en un coto de caza para alimentos olvidados. Solo imagina que cada vez que tiras algo a la basura, una pequeña reno de Santa llora. ¿Quieres ser el causante del llanto de un reno?

Por otro lado, hay quienes afirman: «Pero… ¡los reyes magos y Santa no vendrán si no hay exceso!» A lo que me atrevería a responder que, bueno, ¡los verdaderos reyes son aquellos que saben disfrutar sin desperdiciar!

Reflexionando: lecciones de Navidad

Parte de lo que hace que la Navidad sea especial es la posibilidad de reflexionar sobre las acciones pasadas y cómo podemos mejorar. Cada pequeño esfuerzo cuenta. Así que, al enfrentarte a la mesa repleta de viandas, tómate un momento y piensa en la lectura de la lista:

  • ¿Es necesario tanto?
  • ¿Puedo compartir con otros?
  • ¿Encima del pavo se ve bien el cordero?

La clave no está en la cantidad ni en el lujo, sino en la calidad de la compañía y el amor que compartimos. Después de todo, de eso se trata la Navidad, ¿verdad? De los lazos, las risas y, por supuesto, ¡de las recetas que se transmiten de generación en generación!

Conclusiones: una Navidad más consciente

En resumen, este año, mientras decoras el árbol y disfrutas de un vino caliente, piensa en cómo puedes contribuir a una Navidad más sostenible. Cada trozo de comida que evites tirar es una victoria. Así que, la próxima vez que vayas a la tienda, pregunta: «¿Realmente necesito todo esto?». Y no temas ser el “raro” entre tus amigos y familiares que siempre pregunta eso.

¡Celebremos la vida, la alegría y el amor, pero hagamos todo lo posible por hacerlo sin desperdiciar lo que nos brinda la tierra!

La Navidad no tiene que ser un festín de excesos ni un campo de batalla de sobras. Recuerda: la mejor decoración navideña es un plato bien servido y una mesa donde las risas resuenen aún más que el sonido del papel de regalo rasgándose. ¡Felices fiestas a todos y que el próximo año llegue repleto de recetas, risas y, sobre todo, menos desperdicio!