Si hay algo que he aprendido en mis años de vida es que no podemos subestimar el poder de la música. La música tiene el mágico don de unir a las personas, de invocar recuerdos y, por supuesto, de hacernos mover los pies (aunque a veces de una manera un poco torpe). Y si hay un género musical que ha logrado conquistar corazones y poner a bailar hasta a los más reacios, ese es el reguetón. Así que imagina mi sorpresa cuando escuché que había una nueva discoteca en Madrid dedicada exclusivamente a este ritmo pegajoso: ¡la apertura de Perro Negro! Pero no se trata solo de un nuevo sitio para salir; es una historia de reinvención, cultura, y un guiño a nuestras raíces.

Un poco de historia: de la taberna al templo del reguetón

La historia de Perro Negro no es la típica historia de discoteca moderna. Lo creas o no, ¡se remonta a 1917! En ese entonces, en Medellín, existía una tienda de abarrotes que vendía todo tipo de cosas extravagantes, desde escopetas hasta dinamita. Imagina entrar a comprar un poco de açúcar y salir con un revólver. Vaya manera de hacer las compras. Aquella tienda, que más tarde se convirtió en una taberna de mala muerte, fue el inicio de lo que hoy conocemos como Perro Negro.

¡Pero eso no es todo! En 2017, un grupo de tres paisas se tomó la tarea de rescatar ese nombre para abrir una discoteca en un sótano de Provenza, Medellín. Y vaya si la inspiración fue exitosa: seis años después, se reconoce a Perro Negro no solo como un sitio para bailar reguetón, sino como un fenómeno cultural que ha llegado hasta Madrid. Y no solo eso, sino que fue mencionado en una de las canciones de Bad Bunny y Feid, que se ha vuelto un hit global. Se siente como si la música estuviera conectando los puntos entre el pasado y el presente, y entre Colombia y España.

Primeras impresiones: ¿qué esperar en Perro Negro Madrid?

La apertura de Perro Negro en Madrid prometía mucha energía. Decenas de influencers, apreciadores del reguetón y, por supuesto, amantes de la buena fiesta, se reunieron en el barrio Salamanca para el evento inaugural. Al entrar, te recibe un letrero en rojo que dice: «Nadie vuelve a ser el mismo después de pasar una noche en Perro Negro». No sé tú, pero esa promesa suena como la mejor introducción a una aventura nocturna.

Una de las primeras cosas que llama la atención es el diseño del lugar. En lugar de grandes y ostentosas decoraciones, es un espacio más sombrío y acogedor. ¿Quién necesita lujos cuando tienes la música perfecta y una botella de aguardiente Antioqueño de 220 euros en la mano? (Sí, ¡leíste bien!). Es como una especie de viaje en el tiempo hacia la Medellín de antaño, mezclado con la modernidad de un club nocturno de moda.

Conociendo a los protagonistas de la noche

Una de las anécdotas que más me hizo reír esa noche fue la de Raquel y Albert, dos madrileños y conductores del podcast Reyes del Palique. Ellos admitieron que conocían Perro Negro solo por la canción de Bad Bunny y no tenían idea de que existía un lugar real relacionado con eso. ¡Imagínate su sorpresa al encontrarse en medio de un perreo real! La tensión era palpable: por un lado sociales, influencers y por el otro, personas no tan cómodas en la pista, intentando encontrar el ritmo adecuado para no quedar como «los que no saben».

Yo me preguntaba, ¿acaso todos nos hemos convertido en bailarines expertos gracias a TikTok? La verdad es que no todos los días puedes escuchar un verdadero reguetón en vivo, y aunque el set del DJ era espectacular, las primeras canciones hicieron que muchos miraran sus teléfonos para ver qué más se mueve en la música actual.

La esencia del reguetón: del barrio a las grandes ligas

El reguetón ha tenido un recorrido fascinante. Ha pasado de ser considerado un género marginal a convertirse en el alma de muchas fiestas del mundo. A medida que las horas avanzaban, la pista de baile empezaba a llenarse. Muchos que dudaban antes en moverse, ahora movían los pies al ritmo de Blessed y Ryan Castro, los nuevos reyes del reguetón. Es impresionante cómo una melodía puede romper barreras y unir culturas.

Samuel Granados, el director ejecutivo de Perro Negro, lo dejó muy claro: Madrid es un punto de llegada para toda la cultura latina en Europa. Han visto el crecimiento del reguetón en la ciudad y son conscientes de que es un fenómeno que no se detendrá. Mi mente viajaba a momentos en los que el reguetón solía ser considerado “música de fiesta” y ahora está llenando estadios en todo el mundo.

Recuerdo mi primera fiesta de reguetón en España; me sentía como un pez fuera del agua, pero no podía evitar reírme mientras intentaba seguir el ritmo. Me pregunto, ¿acaso alguna vez te has sentido perdido en medio de una pista de baile? Es como intentar seguir una receta sin haber leído los ingredientes. Pero al final del día, solo hay que dejarse llevar y disfrutar.

El futuro de Perro Negro: la fiesta continúa

Perro Negro no es solo un club; es un movimiento. La apertura en Madrid forma parte de un plan más grande que incluye otras ciudades como Ciudad de México y Nueva York. Es emocionante pensar en lo que puede suceder en el futuro. Imagina una gira internacional donde el reguetón se apodera de los grandes escenarios de Europa y América.

Y aquí hay algo importante: a pesar de los precios un tanto elevados de la entrada y las bebidas, la atmósfera es accesible. Es un lugar donde tanto latinos como españoles están invitados a celebrar, compartir y, sobre todo, bailar. ¡Incluso me gusta pensar que, en cada perreo, hay un pedacito de historia y cultura!

No puedo negar que me entusiasma ver cómo una discoteca colombiana está dejando su huella en la cultura europea. Pronto, muchos en Madrid empezarán a conocer los nombres de los artistas emergentes del reguetón. Y, sinceramente, creo que eso es una victoria. Porque, al fin y al cabo, ¿qué es la música sino una manera de encontrarse entre diferentes?

Conclusiones: la noche larga y llena de ritmo

Después de una semana repleta de sorpresas y vibraciones, estoy seguro de que Perro Negro se convertirá en una referencia en la vida nocturna de Madrid. Aunque ya hemos pasado varias horas en la pista, siento que esto es solo el comienzo. Habrá más nombres que recordar, más pasos de baile que aprender y, por supuesto, más historias que contar.

La próxima vez que te encuentres en Madrid y escuches el nombre de Perro Negro, no dudes en ir. Ya sea que seas un amante del reguetón o estés buscando algo nuevo, recuerdas que la música une a las personas. Y aunque los mejores recuerdos a veces se encuentran en las noches más inesperadas, siempre habrá algo gratificante en perderse y encontrarse a uno mismo en la pista de baile.

Así que sí, ¡que empiece la fiesta y que nunca pare el perreo! 🎶💃🏽✨