La adopción es un tema que a menudo nos invita a reflexionar sobre el sentido de pertenencia, la identidad y los traumas que pueden afectar a quienes han vivido esta experiencia. Existe un estigma y muchas veces un desconocimiento alrededor de este proceso, tanto por parte de los adoptantes como de la sociedad en general. Hoy, vamos a hablar de la historia de Luda Merino, una joven adoptada que ha decidido abrir su corazón y su mente a través de su libro «No lo entenderías» (Penguin, 2024), donde comparte su experiencia y lucha.

A menudo, la adopción se ve desde un prisma adultocéntrico, donde se pone el foco en las expectativas de los padres adoptivos, pero ¿qué hay de la voz de quienes realmente lo viven? Luda es un caso paradigmático de cómo el relato debe cambiar para poner en el centro a los adoptados. Spoiler: no todo es color de rosa, pero tampoco debe ser un drama inquebrantable.

La historia de Luda: de orfanato a Madrid

Luda Merino nació en Kochenevo, Rusia, en marzo de 2001. Sus primeros meses de vida transcurrieron en un hospital, seguidos de una estancia en un orfanato. A los tres años, su madre española la adoptó y desde entonces vive en Madrid. ¿Alguna vez has pensado en lo que podría sentir un niño que se encuentra en esas circunstancias? Imagínate ser ese pequeño, sin entender por qué eres separado de tu país y tu cultura, y aterrizar en un lugar donde parece que todo es nuevo y, a la vez, intimidante.

Recuerda esas primeras impresiones de tu vida; esos momentos en que todo era extraño y abrumador. Luda compartió una anécdota sobre su llegada a España en un avión ruidoso, rodeada de personas con caras sonrientes que no podía reconocer. “Todos querían conocerme nada más llegar y yo no entendía nada”, dice con un toque de humor. Y cómo no, si tenemos en cuenta que el mundo es un lugar bastante confuso para un niño pequeño en cualquier circunstancia.

El trauma de la adopción: una herida primaria

La adopción, como muchas cosas en la vida, no está exenta de dolor. Luda habla abiertamente sobre el trauma de la «herida primaria», un término que se refiere al miedo profundo de ser abandonado nuevamente. Esto no es un miedo racional; Luda sabe que su madre adoptiva la cuida y la quiere, pero está arraigado en su ser de una manera que desafía la lógica. ¿Te imaginas el peso de esa sensación, de llevar constantemente contigo la sombra de un pasado que te dice que no eres realmente querido?

El miedo al abandono es un tema recurrente en su relato. Imagínate ser niña y sentir que el amor de tus padres adoptivos es insuficiente, como si en cualquier momento pudieran devolverte “por mal comportamiento”. Luda compartió una experiencia de su infancia sobre cómo su madre, en un acceso de frustración, mencionó que podría llamar a Rusia para devolverla. Eso es lo que llamamos un «trauma cortante», uno que se clava tan hondo que cuesta mucho trabajo sacarlo a la superficie, y que se convierte en parte de la «mochila» emocional que muchos llevamos en la vida. A veces, las experiencias más desgarradoras llegan envueltas en las palabras más inofensivas.

De la disociación al empoderamiento: una lucha interna

En nuestras vidas, a menudo se habla de disociación como un mecanismo de defensa, y es precisamente lo que Luda experimentó. La disociación puede manifestarse como una desconexión del dolor, tanto físico como emocional. La forma en que ella la describe es una mezcla entre el asombro y la preocupación. “Nunca lloraba”, dice, lo que le hizo darse cuenta de que pudiera estar bloqueando el dolor emocional. Nuestras mentes suelen protegernos de lo que no somos capaces de afrontar, pero Luda convierte este concepto en algo casi empoderador. Aprendió a usar esa disociación a su favor, destacándose en educación física, por ejemplo.

¿Te has encontrado alguna vez en una situación donde tu mente te protege de algo desagradable? Como esa vez en que trataste de evitar un mal recuerdo después de un desamor, o simplemente te diste un respiro ante una tarea que te abrumaba. Lo que Luda nos enseña es que, aunque a veces las herramientas que utilizamos para sobrevivir son un tanto enrevesadas, también pueden abrir puertas inesperadas.

Cambiando el foco: adopción como medida de protección

La adopción debe ser vista como una medida de protección para los niños, y no simplemente como una oportunidad para que los adultos satisfagan su deseo de ser padres. Luda enfatiza que los protagonistas del proceso de adopción deberían ser siempre los niños, no los adultos. Esta idea es revolucionaria y debe ser el pilar sobre el que se construya la narrativa de la adopción.

En su libro, menciona que la sociedad debe dejar atrás una visión egoísta del proceso. Es también un desafío para las familias que desean adoptar, ya que deben revisar sus propias motivaciones. La clave aquí es poner a los niños en el centro, reconociendo que también tienen derecho a una familia, como establece la Convención de Derechos del Niño.

Los mitos más dañinos sobre la adopción

Luda menciona algunos mitos que hacen mucho daño, como el de que los niños adoptados se pueden devolver. Esta noción, además de ser cruel, está profundamente arraigada en la inseguridad que ya experimentan muchos adoptados. Recuerdo mi primer día de escuela, cuando la maestra, con la mejor de las intenciones, dijo que todos tendríamos que ser buenos o nos enviarían a casa. ¡Imagínate el nerviosismo! Luda vivió una experiencia similar, donde una frase mal utilizada durante una rabieta tuvo repercusiones en su mentalidad sobre ser adoptada.

Es fundamental que desmitifiquemos estas narrativas. Los niños no son objetos que se pueden devolver; son seres humanos con emociones y un trasfondo que merece ser respetado. En el ámbito escolar, podría haber una mayor sensibilización y formación para que los educadores comprendan cómo cuidar y respetar las particularidades de los niños adoptados.

La adopción en familias diversas: rompiendo estereotipos

Uno de los aspectos más interesantes del discurso de Luda es su postura favorable hacia la adopción en familias diversas, incluidas aquellas formadas por parejas homosexuales. Ella defiende que cuantas más familias haya disponibles para adoptar, mejor será para los niños. Su enfoque no es solo progresista, sino también humanitario. La idea de que el amor es lo que realmente importa, y no la estructura familiar, es un mensaje poderoso que resuena profundamente.

“Cualquiera que pueda proporcionar un entorno seguro y amoroso debería tener la oportunidad de adoptar”, subraya. Y con razón, porque al final del día, lo que los niños quieren es un hogar. Así que, querido lector, ¿no sería maravilloso si más personas asumieran este mismo principio?

El humor negro como herramienta de divulgación

La vida está llena de momentos difíciles y, a veces, el mejor remedio es aprender a reírnos de las cosas que nos hacen dolor. Luda utiliza el humor negro para abordar su experiencia, lo que le permite compartir sus vivencias sin que estas se sientan abrumadoras. Se trata de un estilo fresco que quita hierro a lo que podría ser un relato desgarrador. A menudo nos olvidamos de que el humor, incluso en los escenarios más inusuales, puede ser una herramienta de sanación.

Recuerdo un momento en que un amigo intentó consolarme después de un tropiezo amoroso, y terminó haciendo la broma más ridícula que se pueda imaginar. En lugar de sentirme miserable, no paré de reír. La risa tiene un poder insospechado, y para Luda, utilizar el humor es un mecanismo para abordar temas que a menudo son difíciles de tratar.

En conclusión: la voz de los adoptados importa

Luda Merino nos invita a escuchar una narrativa que ha sido ignorada durante demasiado tiempo. Su historia está impregnada de emociones auténticas, risas y un mensaje profundamente empático que resuena en cualquiera que haya experimentado el miedo al abandono, la búsqueda de identidad o el intento de encontrar un lugar en el mundo.

A través de su libro, Luda abre un espacio para el diálogo y transforma el dolor en una fuente de empoderamiento. La adopción no es solo un evento que ocurre en la vida de un niño; es un proceso que merece ser discutido, entendido y, sobre todo, visto desde la óptica de aquellos que lo viven.

Ya sea que trabajes en el ámbito educativo, en servicios sociales o simplemente seas alguien que busca comprender mejor la adopción, la voz de Luda es un testimonio vital que debería ser escuchado. Así que, ¿qué te detiene para sumergirte en esta conversación y aprender más sobre las experiencias de aquellos que han pasado por la adopción? ¡Porque en el fondo, todos merecemos ser escuchados y comprendidos!