La reciente despenalización del aborto en Chiapas y el Estado de México marca un hito significativo en la historia del país. Así como lo lees, la interrupción voluntaria del embarazo ahora es legal hasta la semana 12 de gestación en estas dos entidades, lo que se suma a los 19 estados que ya han adoptado cambios en sus códigos penales para garantizar este derecho. Pero, ¿qué significa realmente esto para las mujeres, la sociedad y el futuro del país? En este artículo vamos a desglosar este avance, reflexionar sobre su significado y, por supuesto, hacer un poco de humor para aligerar la carga de un tema que a veces puede ser bastante pesado.

Un vistazo a la historia

Todo comenzó hace más de tres años cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tomó una decisión histórica. Imagínate a los once jueces más importantes del país, con sus togas y todo, declarando que ninguna mujer debía ir a la cárcel por abortar. Era casi como si un grupo de superhéroes hubiera decidido luchar por los derechos de las mujeres, un giro inesperado en una narrativa que a menudo ha sido dominada por la tradición y la cultura.

Pero, como en cualquier buena historia, el camino hacia la despenalización ha sido irregular y, en ocasiones, tortuoso. Chiapas, Nayarit y Yucatán han tenido que acatar órdenes judiciales, mientras que otros estados decidieron tomar la iniciativa de manera voluntaria. Lo bueno es que pasos como los dados recientemente reflejan una muestra de progreso y, con cada nuevo estado que se suma a esta causa, se puede sentir una ola de esperanza.

La lucha en el Estado de México

En el caso del Estado de México, que alberga a un montón de mujeres—alrededor de 8.7 millones, para ser exactos—la penalización del aborto era bastante severa. Imagina tener que lidiar con una legislación que permitía que el personal médico enfrentara hasta cinco años de cárcel por ayudar a una mujer. Así que, además de lidiar con la posibilidad de interrumpir un embarazo, las mujeres debían navegar un sistema complicado y a menudo hostil.

Menos de un mes antes de la despenalización, un estudio de Human Rights Watch reveló la cruda realidad que enfrentaban muchas mujeres al tratar de acceder a servicios de aborto. Imagina llegar al hospital y ser recibido por un guardia de seguridad que te dice que no puedes entrar, o por un médico que se niega a ayudarte porque su religión se lo prohíbe. Es como si estuvieran en una película de terror, pero el monstruo es la legislación del propio estado.

La reforma en Chiapas

El 7 de noviembre, la SCJN ordenó a Chiapas que despenalizara el aborto, y el 8 de noviembre, el Congreso de Chiapas no perdió tiempo. Con 33 votos a favor, uno en contra y cuatro abstenciones, el aborto ahora es legal hasta la semana 12 de gestación. Este fue sin duda un gran avance para las mujeres en la región, que hasta ahora solo contaban con excepciones limitadas: casos de violación, peligro de muerte para la madre y malformaciones congénitas.

Uno podría pensar que esto sería celebrado en grande, ¿no? Las fiestas, los fuegos artificiales, una pequeña canción en el karaoke local. Pero, por supuesto, la realidad es más complicada. Legalizar algo no significa que cambiará las actitudes de la gente de inmediato. Es un primer paso, una apertura, pero aún queda un largo camino por recorrer.

¿Una reforma vanguardista?

Esa es la palabra que utilizó la diputada de Morena, Anais Burgos, para describir la reforma aprobada en el Estado de México. Aparte de permitir el aborto hasta la semana 12, la reforma también incluye educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos. Es casi como si se estuvieran creando las bases para una nueva era donde las mujeres no solo tengan el derecho a decidir, sino también el apoyo para hacerlo de manera informada y segura.

¿No es interesante pensar en cómo el futuro podría verse diferente? Imagínate que, en lugar de cargar con el estigma y el miedo asociados al aborto, las mujeres tengan acceso a servicios gratuitos y sin discriminación. Se abrirían posibilidades, y las historias que contaríamos serían más alegres. Pero, como en cualquier viaje, habrá quienes se resistan al cambio.

El papel de las organizaciones en este proceso

Muchos han sido los actores en este escenario: activistas, organizaciones de derechos humanos y, por supuesto, las propias mujeres que alzan la voz. Human Rights Watch ha estado en la primera línea de esta lucha, señalando las injusticias y la falta de acceso a servicios básicos. Al mismo tiempo, grupos locales y nacionales han presionado para que los gobiernos actúen y se alineen con el derecho humano a la salud reproductiva.

Cuando escuchamos sobre todas estas organizaciones, puede parecer que están luchando una batalla que nunca terminará. Pero cada pequeño triunfo cuenta. Imagina por un momento que cada voz que se une a la lucha es como una gota de agua que cae en un lago, creando ondas que se propagan, tocando a más y más personas.

¿Qué pasa con los opositores a la despenalización?

Por supuesto, no todos están contentos con estas reformas. A menudo, podemos escuchar voces que se alzan en oposición al aborto y que lo consideran un asunto moral. Es como si estuvieran en una especie de club exclusivo que no permite la entrada a todos. Su postura puede ser comprensible, pero, ¿de verdad eso ayuda a las mujeres que solo buscan una opción segura y legal?

La realidad es que limitar el acceso al aborto no elimina la necesidad. Hay que ser honestos: las mujeres abortan, y lo han hecho desde que existen. Las decisiones sobre el cuerpo de una mujer deben ser tomadas por ella misma, no por un grupo de personas que no entienden su situación.

Mirando hacia el futuro

Entonces, ¿qué nos depara el futuro? El camino hacia la igualdad es largo, pero estos avances en Chiapas y el Estado de México son pasos fundamentales en un viaje más grande. La despenalización del aborto, el acceso a servicios de salud, y una legislación que respete los derechos de las mujeres son parte de un rompecabezas más amplio: el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

Tal vez, algunos años en el futuro, podamos mirar hacia atrás y ver estos eventos como momentos definitorios en la historia de la lucha por los derechos de las mujeres en México. Imagina a tus hijas e hijos en un mundo donde estos derechos son una norma, donde la reverencia por la autonomía de cada persona es la regla y no la excepción.

Y tú, querido lector, ¿cuál es tu opinión sobre este tema? ¿Estás contento con los cambios que se están dando, o sientes que falta mucho por luchar? Porque una cosa es cierta: la conversación está lejos de terminar, y cada voz cuenta en este diálogo crucial.

Conclusión

El aborto en México ha sido un tema lleno de matices, tensiones y diferencias culturales, pero la reciente despenalización en Chiapas y el Estado de México representa un avance notable y una oportunidad para mejorar la vida de muchas mujeres. Con más de 63.000 mujeres del Estado de México que han calado en la Ciudad de México para acceder a estos servicios, es evidente que el cambio era urgente.

Y aunque no estamos en una película de Hollywood con un final feliz garantizado, este es, sin lugar a dudas, un nuevo comienzo. Las reformas son solo la base, y ahora corresponde a la sociedad, a las instituciones y a las mujeres mismas construir un futuro donde cada una de ellas tenga el derecho y la capacidad de elegir.

Así que levanto mi copa (de agua, porque uno está a dieta) y brindo por esos pasos hacia adelante. ¡Salud!