¿Quién podría haber pensado que un día hablaríamos sobre “lugares seguros” en el contexto de una Tercera Guerra Mundial? La idea puede sonar un poco loca, como esas películas de los años 80 donde los héroes deben luchar contra alienígenas, pero aquí estamos, hablando de ello en el siglo XXI. Si hay algo que hemos aprendido en los últimos años, es que el mundo puede dar giros inesperados. Así que, ¿dónde podríamos escondernos si las cosas se ponen realmente feas? Acompáñame en este recorrido por cuatro de los lugares más seguros, basados en análisis recientes y reacciones bastante atinadas sobre el estado actual del mundo.
Nueva Zelanda: el refugio de los kiwis
Nueva Zelanda a menudo se considera el paraíso de los aventureros. Pero ahora también se vislumbra como un refugio seguro. Lo que muchos no saben es que este país tiene más que ofrecer que hermosos paisajes y ovejas. Según el informe de RethinkingSecurity, Nueva Zelanda es una de las naciones más protegidas en caso de un conflicto nuclear.
Imagina una vida rodeado de montañas, mares y un aire fresco, lejos del ruido de las redes sociales y la política internacional. ¡Toma tu pasaporte y súbete al primer vuelo! Pero, espera un momento… me olvidé de mencionar que no es tan fácil. Vivir en Nueva Zelanda no solo implica un veneración por las actividades al aire libre, sino también aceptar que el kiwi (la fruta, no solo el pájaro) será tu principal fuente de energía. Este país no solo tiene un abundante suministro de comida, sino que también está relativamente aislado de la mayoría de las tensiones globales.
La isla tiene un excedente de alimentos, lo que significa que, si el mundo se va al garete, es poco probable que encuentres a tus vecinos desesperados por conseguir algo de comida. En vez de eso, tal vez te encuentres a ti mismo disfrutando de una buena barbacoa con tus amigos mientras Paris, Londres y Nueva York se convierten en caos.
Y si alguna vez te preocupaste por el clima, escuche esto: aunque Nueva Zelanda no es inmune a ciertas crisis climáticas, habrá más oportunidades de sobrevivir un invierno nuclear sin quedarte atrapado en la helada. ¡Perfecto para esas almas aventureras!
Islandia: el último bastión de los vikingos
Si prefieres un toque de misterio y aventura, la opción ideal es Islandia. Este país, que parece salido de un cuento de hadas, no solo endecha a sus espectaculares géiseres y cascadas, sino también a su baja densidad de población y recursos naturales abundantes. Imagina esto: un lugar donde puedes desahogar tus pensamientos mientras observas la aurora boreal sin que nadie te moleste.
Con una población pequeña de aproximadamente 380,000 personas, Islandia no solo es un remanso de paz, sino también un destino donde la energía renovable abunda. Sería como ir a una conferencia de energía limpia, pero sin las conexiones necesarias para conseguir esas molonas bolsas de regalos. ¿No sería romántico pasar el tiempo con tus seres queridos en medio de un paisaje helado, mientras el mundo exterior se convierte en un verdadero campo de batalla? Pues en Islandia, puede que esa sea una realidad.
La ubicación geográfica de la isla, a unos 800 km de Escocia, les da una ventaja natural en caso de que el caos pronto se desate. Y el hecho de que los islandeses tengan un sistema político estable también contribuye a que sea un lugar más atractivo. Haciendo un paralelo con lo que sucede en algunos países, donde un tuit puede desatar una guerra, en Islandia la gente tiende más a hacer un «Sí, por favor» si se les ofrece café.
¿Y por qué no tener una buena charla sobre los mitos y leyendas nórdicas mientras el mundo se desmorona a tu alrededor? Sería como jugar al escondite en un museo.
Chile: el oasis sudamericano
Si te preocupa más la violencia y los conflictos que el clima o la ubicación geográfica, Chile podría ser el destino que estás buscando. La capital, Santiago, es una mezcla de modernidad y naturaleza que, en momentos de tensión mundial, podría proporcionar un refugio atractivo para aquellos que proceden de los Estados Unidos o el Reino Unido.
La riqueza de recursos naturales de Chile, incluyendo su espectacular costa (la más larga del mundo, ya que, ¿quién necesita un gym cuando tienes una playa?) lo convierte en un lugar ideal. Además, Santiago, una ciudad vibrante con más de 5 millones de habitantes, puede parecer abrumadora, pero es también un centro cultural donde las historias de vida fluyen como el vino en una cena de fin de semana.
Sea que estés buscando un ceviche fresco o simplemente un buen vino de la región, Chile no te decepcionará. Piensa en esto: mientras todos se preocupan por el tráfico y los problemas de alquiler, tú podrías estar disfrutando del interminable mar de Valparaíso, haciendo surf o simplemente tomando el sol. Quizás incluso podrías organizar un ágil grupo de discusión sobre cuál de las variedades de pisco es la mejor.
¿Y si de repente las cosas se complican? No te preocupes, Chile ha demostrado su capacidad para sobreponerse a aguas turbulentas. Después de todo, si después de un par de terremotos se pueden comer empanadas y bailar cueca, ¿qué podría salir mal?
Fiyi: el paraíso escapista
Por último, pero no menos importante, está Fiyi. Este archipiélago del Pacífico Sur, situado 2,100 kilómetros al norte de Nueva Zelanda, se caería como un hermoso cántaro de agua en este mar de incertidumbre. Con más de 100 islas habitadas, Fiyi es un verdadero paraíso donde el clima cálido y las playas de arena te hacen sentir como si el fin del mundo pudiera esperar.
Aunque su economía no es la más robusta del mundo, su baja densidad poblacional (con tan solo unas 90,000 personas en la capital, Suva) hace que la idea de una vida más tranquila parezca factible. ¿Te imaginas una vida donde las preocupaciones sobre los escándalos mundiales se atenúan mientras escuchas las olas romper en la playa?
Fiyi puede no ser la más prominente de las elecciones en cuanto a tecnología, pero sí ofrece acceso a recursos naturales necesarios para sobrevivir. Y, sinceramente, si te quedas atrapado en un paraíso tropical durante una guerra, ¿quién puede realmente quejarse? Puede que sea un estilo de vida que involucra muchas piñas coladas, pero, ¿quién soy yo para juzgar?
Reflexiones finales: ¿dónde estarías tú?
En un mundo que parece tan impredecible, tener un plan es esencial. Aunque espero que nunca tengamos que recurrir a estos refugios, vale la pena considerar opciones que nos brindan paz mental. Al final del día, donde sea que elijas estar, lo más importante es rodearte de personas que amas, disfrutar de la vida y hacer que cada momento cuente.
Hemos visto que Nueva Zelanda, Islandia, Chile y Fiyi ofrecen características únicas que podrían mantenerte seguro en un momento de drama internacional. Ahora, cuéntame, si tuvieras que escoger uno de estos lugares, ¿dónde irías? Y recuerda: nunca está de más tener un plan de escape. A veces, la vida puede ser como una película de acción, pero con un poco de humor y un refugio seguro, quizás podamos escribir nuestro propio final feliz.