El gran evento internacional, G20, siempre ha generado opiniones encontradas. Algunos lo consideran un club exclusivo donde los países más poderosos se reúnen para discutir grandes decisiones que influyen en el destino del mundo, mientras que otros ven en este foro una oportunidad para defender la justicia social y la inclusión. En este contexto, el presidente de Brasil, Lula da Silva, ha jugado un papel protagonista, abordando la necesidad urgente de multilateralismo y del empoderamiento de la sociedad civil. Pero, ¿qué ocurrió realmente en el G20 Social de este año y cuáles son las implicaciones de sus discursos y propuestas?

Un llamado a la acción y la inclusión social

La cúpula que se celebró en paralelo al G20 habitual, conocida como G20 Social, es un hito histórico por ser la primera vez que la sociedad civil tiene un espacio formal en este evento. Lula, con su proverbial carisma de «rock star», comenzó su intervención con una vital alerta: “El G20 tiene que ocurrir todos los santos días”. No podía estar más en lo cierto: 733 millones de personas sufriendo hambre no son solo cifras en un informe; son vidas reales. Si sólo le prestas atención a las finanzas y olvidamos a las personas, ¿realmente estamos logrando una economía sostenible?

Recuerdo una vez que leí una frase que decía: «La economía sin humanidad es como un piano sin cuerdas». Sin esas cuerdas, simplemente, no se produce música. Y Lula quiere que oigamos esa música. Aseguró que en los últimos años se han gastado $2.4 billones en armamento mientras los recursos destinados a la alimentación han sido míseros. ¿No es esta una clara llamada a la acción para los líderes del mundo?

Además, Lula enfatizó la necesidad de abordar la desigualdad económica y política, causada, según él, por un sistema neoliberal que ha dejado a muchos en la calle, mientras que las voces del mercadoisticismo resuenan en los palacios. Con un enfoque casi poético, rogó a los líderes que rompan con esta disonancia, que busquen un equilibrio y que se comprometan en sus objetivos sociais.

La urgencia de reformar instituciones globales

Una de las intervenciones más destacadas de Lula fue su llamado a reformar el Consejo de Seguridad de la ONU. Con 196 países en la actualidad, cuestionó la representación de continentes como África y América Latina en una estructura que fue diseñada para un mundo que ya no existe. La pregunta que todos deberíamos hacernos es: ¿cómo pueden surgir soluciones globales efectivas sin una representación equitativa de todas las voces?

Acompañado de importantes figuras de la sociedad civil, como la yemení Tawakkol Karman, Nobel de la Paz, Lula destacó que la paz global solo es posible a través de la reforma de estas instituciones. Es un tema delicado: mientras algunos lo ven como un llamado a un enfoque más humanitario, otros pueden interpretarlo como un intento de desafiar el orden establecido. ¡Qué ironía tratar de buscar la paz en un mundo donde muchos consideran que el conflicto es la norma!

El «G20 Social»: Un espacio de diálogo necesario

El G20 Social también ha sido un entorno vibrante lleno de actividades, charlas y interacciones. Desde la Urban 20 (U20), donde se reúnen los principales alcaldes del mundo, hasta el festival musical «Aliança Global Contra el Hambre y la Pobreza», la programación fue diversa y apasionante. Imagínate estar en un entorno donde los líderes locales hablan del cambio climático y tú estás dándole la mano al capitán de la Copa del Mundo, el legendario Cafú. ¿Quién no querría hacerlo? Este tipo de eventos puede parecer una mezcla de política y carnaval.

Márcio Macêdo, ministro de la Secretaría General de la Presidencia, fue claro al afirmar que nunca más los líderes deben discutir el futuro del planeta sin la participación del pueblo. Era un mensaje resonante, especialmente en un momento en que tantas voces están siendo silenciadas alrededor del mundo.

El G20 Social y la lucha contra el hambre

Uno de los pilares fundamentales del G20 Social es la Alianza Global contra el Hambre, una iniciativa que ya ha atraído a 41 países. En un panel sobre seguridad alimentaria, se enfatizó la importancia de las cocinas solidarias y los restaurantes populares. Esto me llevó a recordar mi propia experiencia tratando de hacer una comida en grupo durante la pandemia; si una simple receta puede ser un desafío, ¡imagínate lo que significa alimentando miles!

’’La soberanía alimentaria’’, expresaba un activista en el evento, se basa en garantizar que todos tengan acceso a los alimentos que necesitan. En este momento de crisis global, estas iniciativas son vitales. Está claro que Brasil, bajo el liderazgo de Lula, desea dejar una impronta indeleble en la lucha contra la pobreza y la promoción de la justicia alimentaria.

La inteligencia artificial y la digitalización ética

La revolución tecnológica y la inteligencia artificial (IA) también tuvieron su posición en la carta de intenciones del evento. Lula presentó una declaración que promueve un uso ético de la IA, donde la discriminación algorítmica y la desigualdad digital no tienen cabida. Pero aquí viene el truco: ¿podemos realmente confiar en que estas tecnologías no se utilicen en nuestra contra?

Como amante de la tecnología, mi corazón se acelera ante la mención de la IA, pero al mismo tiempo me tiemblan las manos. Si dependemos de algoritmos para establecer nuestras realidades, ¿dónde queda nuestra humanización? Aisha Sayuri da Rocha, del Alto Comisionado de la ONU, apuntó que cualquier tecnología que no respete los derechos humanos debe ser prohibida. ¡Punto para ella!

Críticas y la fachada del diálogo

No todo fue alabanzas en el G20 Social, sin embargo. Algunas organizaciones sociales decidieron no participar, denunciando una «ley del silencio» impuesta por el gobierno de Lula. Esto pone de manifiesto una realidad inquietante: que el diálogo y la apertura de espacios pueden estar sometidos a condiciones que limitan verdaderamente el propósito de estos eventos.

La Marcha dos Povos, que ocurrió simultáneamente, abogó por romper lazos con Israel, subrayando que no puede existir paz a través del genocidio. Las demandas por la justicia social, y la atención a los derechos humanos nunca han sido más relevantes, y los discursos de Lula, aunque elocuentes, desprenden la necesidad de que la acción real siga al diálogo. ¿No es esto lo que todos queremos al final? Ver acciones concretas que cambien vidas.

Un futuro desafiante pero esperanzador

A medida que el mundo se enfrenta a crisis interconectadas, desde el cambio climático hasta la desigualdad económica, la necesidad de un foro como el G20 Social es más clara que nunca. Las palabras de Lula y las propuestas que se discutieron son solo el inicio. Será fascinante ver cómo estas iniciativas se implementan y que tanto compromiso tienen los líderes para transformar estas palabras en acciones.

Imagina un mundo donde la voz del pueblo no solo sea escuchada, sino también implementada en políticas públicas efectivas. Uno puede soñar, ¿verdad? Al final del día, la verdadera pregunta es: ¿puede este G20 Social representar un cambio legítimo en la manera en que internacionalmente abordamos los problemas sociales, económicos y ambientales?

En conclusión, el G20 y su versión social han representado un prometedor paso hacia un mundo más inclusivo y justo, donde el compromiso con la paz y la justicia social son centrales. No obstante, el verdadero reto quedará en ver si las promesas se convertirán en acciones reales o si quedarán relegadas a la publicidad política como tantas otras. ¡Espero que todos estemos aquí, pendientes, para ver el desenlace!