Cuando pensamos en la creatividad de los jóvenes, a menudo nos imaginamos pinturas abstractas o melodías pegajosas. Pero, ¿qué pasaría si te dijera que un grupo de estudiantes de un colegio en Alicante ha creado un videoclip que no solo es visualmente atractivo, sino que también aborda un tema de gran relevancia social: la violencia de género? El videoclip titulado «Soy una mujer» ha sido el resultado de un extraordinario esfuerzo colectivo de 13 estudiantes de Bachillerato, quienes decidieron usar la danza y la música como sus herramientas para explorar y expresar las complejidades emocionales de las mujeres atrapadas en relaciones tóxicas.

Una visión creativa excepcional

Según Kevin Daniel Nogues, uno de los estudiantes involucrados, el principal objetivo del videoclip era «mostrar la complejidad emocional que vive una mujer atrapada en una relación tóxica». Pero, más importante aún, su meta era crear empatía y conciencia para quienes han vivido o conocen a alguien en una situación similar. ¡Vaya desafío! ¿Quién de nosotros no ha sentido alguna vez que está intentando escalar una montaña empinada, con piedras cayendo a su alrededor?

Es admirable cómo un grupo de adolescentes puede poner en primer plano una problemática tan seria, ¿verdad? Pero, amables lectores, antes de seguir explorando este impacto, hablemos un poco sobre el proceso creativo detrás del video.

El arduo trabajo detrás de «Soy una mujer»

El proceso no fue fácil. Kevin menciona que hubo un considerable trabajo de planificación, ensayos y muchas horas detrás de las cámaras. Aquí es donde entra la importancia de la colaboración. Quizás alguna vez te hayas visto en una situación similar, donde un proyecto que parecía una montaña de papeles se convertía en una obra maestra gracias al trabajo en equipo. Esa sensación de triunfo cuando todos aportan su granito de arena es inmejorable. Así que, ¡un aplauso para estos jóvenes visionarios!

Pero no todo es risas y triunfos; el camino estuvo lleno de desafíos. Los ensayos a menudo se convertían en momentos de improvisación, risas y, quizás, algunas discusiones sobre a quién le tocaba la cena esa noche. Sin embargo, la pasión por contar su historia llevó a este grupo a superar cualquier obstáculo, mostrando que, a veces, el arte es el mejor camino para canalizar nuestras emociones.

Premios y reconocimientos: un paso hacia adelante

El esfuerzo de estos jóvenes no pasó desapercibido. En un concurso que premia iniciativas de concienciación social, «Soy una mujer» se llevó un premio que reconoce temas de igualdad y violencia de género. ¿No te da un poco de esperanza saber que hay jóvenes que se preocupan y luchan a través del arte? Recibir el galardón significó más que un simple trofeo; fue el reconocimiento de que sus voces pueden marcar una diferencia.

Este concurso, organizado por la Fundación Mutua Madrileña, también premia iniciativas en otras categorías. Este año, por ejemplo, el primer premio en la categoría de enseñanzas medias se otorgó al corto «No apartes la mirada», de un alumno de Madrid. Un nombre que podría ser perfectamente adecuado para una reunión de amigos en un café: «¡Chicos, no apartemos la mirada de los problemas que realmente importan!»

Esto nos lleva a la pregunta: ¿qué más podemos hacer para dar visibilidad a estas causas a través del arte? La respuesta no es tan simple, pero iniciativas como estas son pasos significativos en la dirección correcta.

Una historia que toca el corazón

La vida real de muchas mujeres encierra emociones complejas que a menudo no se entienden a simple vista. Tal vez tú, querido lector, has tenido la suerte de nunca haber estado en una relación tóxica. Sin embargo, seguramente conoces a alguien que ha lidiado con esta realidad. La lucha entre el amor, el miedo y la confusión es una realidad que no se puede ignorar, y el videoclip «Soy una mujer» destaca esos sentimientos de una manera brutalmente honesta.

A medida que avanzamos en la vida, es habitual escuchar historias impactantes de quienes finalmente deciden dar un paso adelante. ¿Pero por qué muchas veces prefieren permanecer en silencio? Quizás por miedo al rechazo, a no ser creídas, o a ser juzgadas. En este contexto, el trabajo de estos estudiantes se convierte en una luz al final del túnel, una invitación a hablar y, sobre todo, a escuchar.

Más allá de «Soy una mujer»: un vistazo a otras iniciativas

No está de más mencionar que este videoclub no es el único que ha destacado en el concurso. La Comunidad Valenciana ha dado a luz a otra pieza creativa que ganó el tercer premio en la categoría de enseñanzas superiores. Este fue el video «2015», creado por Rut Ramos, una estudiante de Bellas Artes. ¡Vaya! Dos mujeres, dos visiones creativas, y una clara señal de que las historias importantes están encontrando su lugar en el arte contemporáneo.

Mientras tanto, el primer premio en enseñanzas secundarias fue para el video «Pide ayuda», realizado por María Trelles y Cristian Muñoz del Colegio Severo Ochoa de Murcia. Esto muestra que la juventud está cargando con la responsabilidad de educar y sensibilizar alrededor de la violencia de género, y esa iniciativa merece ser aplaudida.

La importancia de la sensibilización

Dicho todo esto, es importante no olvidar que la sensibilización es una de las grandes metas de la Fundación Mutua Madrileña. Desde 2012 están promoviendo distintas iniciativas para combatir la violencia de género, apoyando a diversas ONG y llevando a cabo campañas que intentan deshacer las estructuras sociales que perpetúan este tipo de abuso. Uno podría pensar que esto es un deber exclusivo de los adultos, pero esta trayectoria nos demuestra que los jóvenes están más que dispuestos a asumir su rol en esto.

Cuando pienso en todos los esfuerzos y proyectos que han surgido de este concurso, no puedo evitar sentirme inspirado. ¿Acaso establecí un nivel de optimismo que no esperaba alcanzar en un día nublado? Quizás, pero también es responsabilidad de todos nosotros contribuir de manera proactiva a crear un ambiente más seguro y comprensivo.

¿Qué podemos hacer nosotros?

La próxima vez que escuches sobre una iniciativa que promueve la igualdad y el respeto, considera involucrarte. Ya sea asistiendo a eventos, apoyando campañas o incluso compartiendo historias. A veces, solo con escuchar podemos ayudar a construir un mundo más empático. Y, si te animas, podrías comenzar a tocar los corazones con tu propia forma de arte o expresión.

Reflexiones finales

A través del videoclip «Soy una mujer», estos estudiantes nos han recordado que el arte puede ser un vehículo poderoso para contar historias que, de otro modo, podrían quedar ahogadas en el ruido de la vida cotidiana. Cada coreografía, cada nota musical, cada palabra pronunciada en este proyecto es un eco de las voces de tantas mujeres que necesitan ser escuchadas.

A veces, la realidad es dura y puede parecer abrumadora, pero como lo demuestra este equipo de creación, cada pequeño esfuerzo cuenta. Entonces, la próxima vez que te enfrentes a problemas difíciles, ¿te atreverías a transformarlos en arte? Después de todo, ¿no es eso lo que hace que nuestras historias sean verdaderamente humanas?

Así que, la próxima vez que veas un vídeo o una obra que te toque, recuerda que detrás de esa creación hay un alma, hay vida, hay sueños. Y quizás, solo quizás, podríamos ser nosotros los próximos en levantar nuestras voces para hacer eco en el mundo.