¿Alguna vez has sentido que la música no solo acompaña la vida, sino que la define? Si alguna vez te has encontrado atrapado en una melodía que sacudió los cimientos de tu alma, te entenderás en cuanto hablemos de Soundtrack to a Coup d’État. Este fascinante documental, que se proyecta en el festival In-Edit, es mucho más que música; es un viaje profundo a través de la historia del Congo, la descolonización y el papel del jazz como instrumento de resistencia. Si no te gusta el jazz, es probable que cambies de opinión después de experimentar esta obra.

Una sinfonía de revoluciones: el Congo como un paisaje sonoro

Frantz Fanon dijo una vez: “Si África tiene forma de revólver, entonces el Congo es el gatillo”. Me gusta imaginarme a este filósofo, un hombre que luchó tanto con la identidad africana como con el colonialismo, arañando su cabeza mientras escuchaba miles de notas de jazz. Para nosotros, el Congo puede parecer un país distante, pero aquí, en Soundtrack to a Coup d’État, el Congo se convierte en un estallar de melodías, independientemente de lo que puedas pensar de la geopolítica.

La película, dirigida por Johan Grimonprez, es un thriller que une los hilos de un pasado tumultuoso, donde el jazz no solo se escucha, sino que se siente como el beat que guía la lucha por la libertad. Y sí, hay un montón de saxofones que no dejarán que tus oídos se distraigan. Si te sientes un poco abrumado por la historia, no te preocupes. La música te lleva de la mano por cada evento doloroso e inspirador, y de alguna manera, el jazz te hace sentir que todos esos sentimientos son válidos.

¿Por qué el jazz?

Ah, el jazz. A menudo subestimado y malinterpretado, pero en este contexto, se convierte en una herramienta de narrativa. Como una vez dijo Ornette Coleman: «El jazz es la única forma de arte que se basa en la improvisación». Y en el Congo, improvisar fue esencial. En un momento en el que la independencia de África era un tema candente, la música emergió como un vehículo que no solo trajo alegría, sino que también denunció la injusticia.

La pieza central de la historia es Patrice Lumumba. Quizás no lo sepas, pero Lumumba no era solo un político; era la encarnación del sueño africano de autodeterminación. Imagina que en medio de una sala llena de personas vestidas de trajes comunes, aparece Lumumba como si fuera el protagonista de una película de espionaje, hablando de un futuro mejor. Solo que esta no era una película; era la vida real, y la audiencia tenía que prestar atención.

Lumumba: el hombre, el mito, el líder

¿Quién era Patrice Lumumba realmente? Cuando pensamos en líderes carismáticos, podríamos imaginar a alguien como Nelson Mandela o incluso a Martin Luther King Jr.. Lumumba era un poco de ambos, pero también un hombre cuya vida estaba marcada por la tragedia. Desde que nació en el Congo, no fue más que un peón en el juego del colonialismo. Y cuando finalmente se proclamó la independencia de su país, su nombre resonó no solo en el Congo, sino en todo el mundo.

La película presenta una serie de eventos que a menudo se pasan por alto en las lecciones de historia. Por ejemplo, ¿sabías que Lumumba tuvo una mano en la creación de una Unión de Estados Africanos? Imagínate eso. Un líder político que soñaba con la unidad africana en un momento en que todo el mundo estaba tratando de dividir y conquistar. Pero, como muchas historias de héroes, la suya también está marcada por la traición y la violencia.

Un retrato agridulce

En medio de la lucha por el Congo, la película también presenta a Andrée Blouin, conocida como la «Pasionaria negra». Ella estuvo al lado de Lumumba, luchando tanto por él como por una causa más grande. La historia de Blouin es un recordatorio de que la lucha por la independencia no se trató solo de un hombre, sino de un grupo diverso de voces que clamaban por libertad.

Escuchar sobre Blouin me hizo reflexionar sobre todas las mujeres invisibles que han luchado en la historia. ¿Cuántas de ellas no fueron reconocidas? Ahora imagina nuestra historia presente. ¿Estamos haciendo un buen trabajo en su representación? Hay algo poético en la forma en que aquellos que despreciaban a Lumumba lo veían a través de un prisma de misoginia, y Grimonprez consigue desenterrar esas verdades incómodas en su documental.

La música como resistencia

En el centro del caos y la injusticia, la música se convierte en un testimonio. A través de fragmentos de jazz, los artistas como Louis Armstrong y Nina Simone se convierten en embajadores de la cultura y la resistencia. ¿Te puedes imaginar a Armstrong, tocando, mientras el Departamento de Estado de EE. UU. tenía intereses ocultos en el fondo? Es una escena digna de una película de Hollywood, pero, para ser honesto, no deberíamos ver la vida como una comedia romántica; en cambio, es un thriller lleno de giros.

El documental no solo se centra en Lumumba y Blouin, sino que también captura la esencia del tiempo. Los momentos clave, como la nacionalización del canal de Suez y la participación de Fidel Castro en la Asamblea General de las Naciones Unidas, se presentan con una melancólica elegancia. Es como si la historia tuviera su propia banda de jazz que tocaba cada vez que se anunciaba un nuevo acontecimiento fatídico.

Detrás de la narrativa visual

Al observar Soundtrack to a Coup d’État, puedes sentir la desolación del Congo, pero también su resurgimiento. ¿Recuerdas la última vez que escuchaste una canción que te hizo sentir furioso y esperanzado al mismo tiempo? Ése es el poder de la música y cómo puede transformar la narrativa cultural.

La obra está impregnada de referencias a documentos históricos y citas literarias que fomentan la reflexión. Al igual que una notación musical que se repite, las imágenes de la disfunción política y la vida cotidiana de los congoleños resonaban en mí mucho después de que los créditos finales comenzaron a rodar.

Una vuelta a la humanidad

A veces, podemos caer en la trampa de ver la historia como solo una serie de eventos en una línea de tiempo. Este documental hace un excelente trabajo al recordar al espectador que estas son vidas humanas que se están jugando, no solo palabras en una página. Desde la búsqueda de Lumumba por la independencia hasta las carreras y risas de sus compatriotas, la película nos lanza una cuerda que nos invita a reflexionar sobre nuestro propio papel en el mundo.

El uso del jazz como hilo narrativo nos recuerda que la música no solo es entretenimiento. Es una voz en medio del silencio, y cómo Grimonprez hace que cada nota se sienta tan relevante y necesaria es un logro monumental. ¿Quién necesita un superhéroe cuando tenemos la música y la historia de personas como Lumumba y Blouin?

Reflexiones finales

Soundtrack to a Coup d’État no es solo un documental; es una experiencia. Nos obliga a repensar no solo lo que sabemos sobre el pasado, sino también cómo la música ha moldeado nuestras narrativas contemporáneas. Eso puede sonar un poco profundo, pero a veces es necesario levantarnos de la comodidad de nuestros sofás y reflexionar sobre el mundo que nos rodea.

Así que la próxima vez que escuches jazz, ¿te detendrás a pensar en lo que realmente representa? Porque, al final del día, el poder de la música es que nunca se limita a un solo lugar, sino que viaja a través de la historia y nos invita a aprender, sentir y resistir.

Y tú, querido lector, ¿qué melodía te ha marcado? ¿Qué historia has encontrado detrás de la música que amas? Estas preguntas, aunque simples, abren un mundo de posibilidades que hacen que nuestra historia sea tan rica como el jazz mismo.