Bienvenidos, queridos lectores, a un nuevo recorrido por la maravillosa (y a veces caótica) jungla de la televisión española. Este mes, la televisión pública se llena de novedades con el estreno de «Al cielo con ella», un programa que promete empujar los límites del humor y dar voz a las mujeres que, según su creadora, Henar Álvarez, tienen mucho que contar. Pero como todo lo que brilla, también llega con su ración de controversia. Así que hoy vamos a desmenuzar lo que se trae entre manos RTVE, las reacciones del público y la ética del humor ¿Estás listo para zambullirte en este mar de opiniones?
¿De qué trata el nuevo programa de Henar Álvarez?
Henar Álvarez, al que podrían reconocer como una de las mentes creativas detrás de programas como «La Resistencia», se sube al escenario en esta nueva y emocionante aventura. «Al cielo con ella» promete un enfoque irreverente y transgresor en su formato de late show, con un estilo que no se siente del todo nuevo pero que, suponemos, intenta ofrecer algo fresco en un ambiente saturado de contenido.
El enfoque de las conversaciones se centra en las mujeres, dando cabida a historias que suelen estar en la sombra. Entre los colaboradores destacados se encuentran figuras populares como Victoria Martín, Bianca Kovacs y Tomás Fuentes, así como el youtuber Míster Jägger, quien, a pesar de sus habilidades para sacar risas, también arrastra una mala reputación por algunos comentarios bastante desafortunados. ¡Vaya manera de comenzar un programa, verdad?
La polémica llega a la televisión pública
La llegada de Míster Jägger como uno de los nuevos fichajes ha sido, como se suele decir, un fuego cruzado de opiniones. Su estilo de humor ácido ha levantado ampollas en varias ocasiones, especialmente debido a un tuit particularmente desafortunado donde criticó a varias organizaciones que estaban ayudando a las víctimas de la DANA en Valencia.
Si hay algo seguro en las redes sociales, es que el humor se convierte rápidamente en un campo de batalla. Y en este caso no fue diferente. Antonio del Castillo, el padre de Marta del Castillo, expresó su indignación en la plataforma X (antes Twitter), aludiendo a la falta de criterio de RTVE al fichar a alguien con un historial de chistes “macabros”. Agravando la situación, él señala que «nuestros impuestos van a una TV de enchufados políticos». Esto nos hace reflexionar: ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión en un entorno que se financia con fondos públicos?
La ética del humor: ¿dónde trazar la línea?
Aquí es donde se nos presenta una pregunta crucial: ¿dónde trazar la línea entre libertad de expresión y falta de respeto? En un programa que tiene como misión dar voz a historias marginadas y empoderar a las mujeres, ¿es apropiado incluir a figuras cuya fama proviene de comentarios consideradas como insensibles?
Es un debate de larga data. Después de todo, el humor es una herramienta poderosa, pero utilizada de forma incorrecta, puede causar mucho daño. En un mundo donde estamos tratando de ser más inclusivos, más comprensivos y más responsables, la llegada de un youtuber polémico a un espacio que debería dar voz a lo subrepresentado se siente peculiar, como si alguien colocara salsa picante en un pastel de chocolate.
La reacción del público y las redes sociales
Las redes sociales, esa máquina de opiniones donde cada uno se siente con el derecho de lanzar su veredicto con un tuit de 280 caracteres, han estado ardiendo desde que se anunció el fichaje de Míster Jägger. Los comentarios han ido desde los que apoyan su inclusión en el programa, viendo en ello una oportunidad de redención, hasta aquellos que criticaron fuertemente la decisión de RTVE.
¿Y tú qué opinas? ¿Te parece correcto que un programa que pretende ser una plataforma para voces femeninas incluya a alguien con un pasado como el de Jägger? Hay quienes argumentan que un poco de provocación nunca viene mal, que el humor debe incomodar para provocar reflexión, pero en esta línea, cada uno tiene su opinión y no hay respuestas fáciles.
La voz de las mujeres en un entorno misógino
Una de las cosas notables sobre «Al cielo con ella» es que, a pesar de sus controversias, se trata de dar voz a mujeres que tienen mucho que contar. En un entorno televisivo que ha sido históricamente dominado por hombres, este tipo de programas son relevantes y necesarios. Existe un buen puñado de mujeres talentosas en la comedia y el entretenimiento que llevan tiempo buscando su lugar, y esta es una oportunidad invaluable para que se escuchen historias diversas.
Por ejemplo, en un mundo pospandémico tan marcado por cuestiones como el feminismo, la salud mental y la individualidad, el espacio que se abre para discutir esos temas se vuelve crucial. Y además… es divertido, ¡porque a veces el humor es lo único que podemos hacer cuando las cosas se ponen difíciles! Recuerdo una vez que, entre risa y risa, una amiga y yo tratamos de entender cómo la pizza congelada se convirtió en nuestro principal alimento de supervivencia durante el confinamiento. Y aunque algunas risas se convirtieron en lágrimas al final, la risa fue nuestro salvavidas.
Manejando la controversia en el entretenimiento
En la actualidad, estamos viendo un cambio en cómo las plataformas manejan la controversia. ¿Quién no recuerda el revuelo por ciertos programas en streaming que fueron perjudicados por los escándalos de sus protagonistas? La industria del entretenimiento parece estar en una encrucijada: ¿se debe cancelar a quienes caen de la gracia o se les puede dar una segunda oportunidad?
La respuesta no es sencilla. Algunos programas y cadenas han decidido ajustarse a la presión de lo que consideran «lo correcto» y eliminan a las figuras problemáticas de su programación. Otros, por el contrario, fomentan un entorno donde el comentarista polémico puede contribuir a generar discusiones relevantes. En este caso, RTVE parece estar apostando a la segunda opción, aunque con un riesgo calculado.
Conclusiones y reflexiones finales
«Al cielo con ella» de Henar Álvarez aparece como una respuesta al clamor de un público que busca escuchar nuevas narrativas. Sin embargo, la inclusión de figuras polémicas requiere más reflexión. Si un programa aspira a ser gamberro, irreverente y transgresor, es esencial que su enfoque no desvirtúe el mensaje original.
Así que aquí queda la reflexión: ¿es el humor una forma válida de canalizar el dolor y la tristeza, o se convierte en una licencia para lastimar? A medida que la cultura popular evoluciona y nos hace cuestionar nuestras propias creencias, enfrentamos el reto de encontrar un equilibrio entre la risa y la responsabilidad. Mientras hacemos esto, no olvidemos que el humor, en su forma más pura, debería unirnos más que separarnos.
Antes de cerrar, me gustaría preguntar: ¿Cuál es tu opinión sobre la inclusión de personalidades controvertidas en programas que intentan ofrecer voz a las mujeres? La conversación está abierta. ¡Déjanos tus comentarios y sigamos este interesante debate!