La criminología es una ciencia relativamente joven, a pesar de que para muchos de nosotros puede parecer que ha existido desde el instante en que alguien decidió que dejar las puertas de casa abiertas no era una buena idea. Sin embargo, en el contexto profesional, la realidad actual es que los criminólogos en España se enfrentan a un desafío importante: la falta de regulación que delimite sus funciones y competencias. El vicedecano del Colegio Profesional de la Criminología de Madrid, Abel González, ha manifestado que el problema radica en que “la Administración pública todavía no sabe muy bien a qué nos dedicamos”. Y, seamos honestos, ¿acaso has intentado explicarle a tu tía qué hace un criminólogo en una reunión familiar? ¡Es un reto comparable a desactivar una bomba!
La razón detrás de la llamada a una legislación
El vicedecano y otros profesionales del sector han propuesto un proyecto de ley en busca de claridad en las funciones del criminólogo. En un entorno donde la delincuencia está en la mente de muchos, e incluso en la temática de las novelas policiacas más populares, parece increíble que estos expertos no tengan un marco claro que respalde su actividad profesional. Si vas a la cárcel, preferirías que alguien formado en criminología estuviera detrás de las rejas, ¿verdad? Pero la cuestión no es solo sobre la cárcel, sino sobre la oportunidad de prevenir crímenes y mejorar la convivencia social a través del análisis profundo de problemas relacionados.
La ley que se propone no solo busca definir las competencias de los criminólogos, sino también promover su inclusión en espacios multidisciplinares que abarcan desde el ámbito penitenciario hasta la evaluación de políticas criminales. ¿Te imaginas tener un criminólogo en cada decisión de política pública? Sería como tener un detective en una serie de televisión, aunque con menos drama y más estadísticas.
Una industria con muchas oportunidades, pero no en el lugar indicado
Si uno tuviera que inventar una máquina del tiempo, seguramente iría al pasado para comprobar si en 2003, cuando se estableció el grado universitario en criminología, hubo un juramento secreto que prohibió a las corporaciones públicas conocer las habilidades de los criminólogos. Con aproximadamente 25,000 graduados en criminología en España, la situación actual revela que si bien la inserción laboral en el sector privado puede ser del 80%, las oportunidades dentro del sector público son más parecidas a una serie de Netflix que se canceló tras la primera temporada: ¡mucho potencial, poco apoyo!
El caso de Begoña de Madrid: un recorrido lleno de obstáculos
Tomemos el ejemplo de Begoña de Madrid, quien ha realizado una carrera significativa en el sector privado, trabajando como directora de seguridad en telecomunicaciones. En su testimonio, Begoña comparte su frustración al ver que ni siquiera sus profesores podían darle una orientación clara sobre a qué se podía dedicar después de graduarse. ¡Cuántas veces hemos estado ahí, esperando que alguien nos brinde un mapa profesional solo para terminar en un laberinto!
Luego de una experiencia laboral en Amazon en México, cuando regresó a España, se dio cuenta de que las oportunidades estaban en el sector privado. “El sector público todavía desconoce lo que puede hacer un criminólogo”, dice Begoña. Uno podría preguntarse, ¿realmente los avances tecnológicos, las vulnerabilidades de datos y las estructuras sociales complejas no claman por los conocimientos de un criminólogo? Sin un marco legal adecuado, el sector público siempre se quedará un paso atrás.
La lucha por el reconocimiento y la profesionalización
A medida que el presidente del Col·legi Oficial de Criminología de Catalunya, Ángel Párraga, indica, el sector de la criminología aún está en una fase de profesionalización. La escasa representación de los criminólogos en los espacios de toma de decisiones agrava la situación. Y aquí me pregunto: ¿es más difícil convencer a un político de que se necesita un criminólogo o conseguir que un gato acepte que su dueño está al mando?
La falta de claridad en las competencias ha permitido que otros perfiles ocupen el lugar de los criminólogos, y este no es un fenómeno aislado. En diferentes sectores, cuando no se establecen límites claros, se da lugar a situaciones donde la professionalización se diluye y se corre el riesgo de que se pierda la especialización. El caos reina cuando no hay reglas claras.
El papel del Ministerio de Justicia: unas expectativas no tan brillantes
La encrucijada sería menos angustiosa si el Ministerio de Justicia respondiera rápidamente al proyecto de ley que busca regular la profesión. A pesar de que González menciona que el Ministerio parece estar receptivo, la falta de respuesta concreta es como esperar el tren de las 10:00 y darse cuenta de que ha sido cancelado. La Comisión Intercolegial, que agrupa a todos los colegios de criminología de España, ha tenido que tomar la iniciativa de enviar comunicaciones para impulsar un encuentro con el ministro. Sin embargo, aunque los rumores de buena disposición circulan, ¿es suficiente para atenuar la ansiedad de 25,000 graduados esperando su oportunidad?
Es evidente que, a medida que el entorno social evoluciona, se vuelve vital contar con un marco operativo claro para la criminología, especialmente en una era donde la seguridad es una preocupación constante. La integración de criminólogos en diversos sectores no solo beneficiaría la administración pública, sino también la sociedad en su conjunto, como un todo.
La importancia de la criminología más allá del crimen
Si bien la criminología suele asociarse con la delincuencia, su aplicabilidad es mucho más amplia. Según el preámbulo del proyecto de ley, la criminología puede contribuir en ámbitos como la prevención de la delincuencia, el análisis del comportamiento antisocial y la mejora de la convivencia. Estamos hablando de aplicar el conocimiento para ayudar a la sociedad de forma proactiva, más que reactiva.
¿Y si pudiésemos tener a un criminólogo asesorando sobre políticas de seguridad en eventos públicos o incluso al realizar auditorías en empresas? Este enfoque podría reducir significativamente el riesgo de criminalidad. Así que la próxima vez que pienses en un criminólogo, imagínate no solo en una sala de interrogatorios, sino como parte de un equipo multidisciplinario que contribuye a un mundo más seguro.
La esperanza de una solución inminente
Todos estos aspectos nos llevan a la conclusión de que la regulación de la criminología en España no es solo necesaria, sino urgente. La figura del criminólogo está diseñada para aportar valor a la sociedad contemporánea y, por ende, merece una estructura que respalde su trabajo. Con más de 25,000 profesionales ansiosos por contribuir, ahora es el momento para que las instituciones lo tomen en serio y cierren la brecha que hay entre los estudios académicos y el mercado laboral.
Esperamos que, en un futuro cercano, se apruebe la ley que regule la criminología en España. Hasta entonces, los colegios de criminología seguirán luchando por visibilizar su labor y por hacer valer su importante contribución a una sociedad que, en el fondo, todos deseamos más segura y equilibrada.
Así que la próxima vez que escuches sobre criminología, recuerda que detrás de los libros y las teorías, hay una comunidad de profesionales listos para hacer del mundo un lugar mejor, más seguro y más informado. Después de todo, en un mundo donde muchas historias parecen sacadas de una serie de televisión, recordar la realidad de los criminólogos podría ser otra serie digna de ver (y con un final esperanzador).
Y tú, ¿qué opinas sobre la necesidad de regular la criminología en España? ¿Te parece que estos profesionales están subestimados en su potencial? ¡Déjame tus comentarios!