¿Te has dado cuenta de cómo un simple hashtag puede transformar un rincón escondido en un destino turístico de moda? Las redes sociales han revolucionado nuestra forma de viajar. En un abrir y cerrar de ojos, ese pequeño pueblo pesquero de Bocacangrejo, en Tenerife, dejó de ser un refugio tranquilo para 380 almas y se convirtió en un escenario colorido para decenas de turistas. Hoy, la única misión de algunos aventureros es sacarse la icónica foto junto a los corazones pintados por Rafa. Pero, como bien sabemos, cada historia tiene su matiz. ¿Estamos preparados para las consecuencias de esta nueva era digital en el turismo? Vamos a explorarlo.
Un curioso giro en la narrativa turística
Imagínate esto: llegas a un pequeño pueblo, uno que ha resistido el paso del tiempo, solo para encontrarlo invadido por un ejército de cámaras, selfies y la necesidad de compartir cada momento en redes. ¿Te suena familiar? Por desgracia, esta no es solo una anécdota divertida, sino un fenómeno que se está volviendo común en varios rincones del mundo, especialmente en nuestras queridas Islas Canarias.
El efecto viral de las redes sociales
La investigación «El efecto TikTok en el desarrollo de los destinos: famosos de la noche a la mañana, ¿y ahora qué?» de Yana Wengel señala cómo lugares que eran prácticamente desconocidos pueden volverse marca de agua en las redes de un día para otro. Esta transformación puede sonar emocionante, pero viene con sus propias complicaciones. Adiós a la tranquilidad, hola al ruido incesante de las multitudes.
Recuerdo la vez que decidí visitar un pueblo pintoresco en el norte de España, un lugar que había sido recomendado por un amigo que lo había encontrado por casualidad. Era maravilloso; sin embargo, en esta visita reciente, el paisaje había sido invadido por grupos que se alineaban pacientemente para capturar cada ángulo del lugar. «¿Esto era lo que vine a disfrutar?», me pregunté.
La lucha por la conservación del entorno
Puede que a algunos les parezca una locura ver cómo un corazón pintado en la plaza de un pueblo puede provocar tal aluvión de turistas, pero aquí estamos. Sara Sánchez-Romo, directora de Digital y Social Media en Turismo de Islas Canarias, nos dice que la gente ya no quiere ser solo un turista; quieren ser exploradores. Pero, ¿qué pasa cuando la exploración se convierte en una aventura masificada?
A lo largo del tiempo, hemos visto ejemplos en otras partes del mundo donde el deseo de capturar momentos virales ha llevado a la degradación de la naturaleza. El Espacio Natural de las Dunas de Maspalomas, por citar uno de varios, ha recibido más de 300 sanciones en 2023 por personas pisoteando el terreno protegido. ¡Y eso que hay carteles que indican lo contrario!
Mirando a lo lejos: el caso de la playa de las palomitas
Hablando de lugares icónicos, ¿alguna vez has escuchado de la playa de las palomitas? Fuerteventura tampoco se queda atrás en esta epidemia de turismo viral. De un momento a otro, este paraíso de arena suave se ha transformado en el telón de fondo de innumerables publicaciones en Instagram. Sin embargo, detrás de cada foto perfecta, hay un entorno que lucha por mantener su esencia.
Pero no olvidemos la parte de las risas: ¿quién no ha visto a alguien batallando para quitar la arena de sus pies después de una sesión de fotos? Es toda una comedia, reminiscentes de las películas de los hermanos Marx. A veces simplemente hay cosas que no se pueden evitar.
Redes sociales: el nuevo catálogo de viajes
Como bien dice Álvaro Jiménez, creador de contenido graduado en Turismo, «las redes se han convertido en nuevos catálogos de agencias de viajes». Te permiten diseñar un itinerario espectacular desde la comodidad de tu sofá. Pero, ¿qué tan responsable es esto?
El problema es que las fotos no cuentan toda la historia. Podes ver una playa espectacular y tener la idea de que allí hay espacio para todos, cuando en realidad ya está al borde del colapso. ¿Es la búsqueda de likes y vistas un precio demasiado alto que estamos pagando?
La ética en la creación de contenido turístico
El dilema realmente comienza aquí. La ética de los creadores de contenido es más relevante que nunca. Adrián Flores, ambientólogo especializado en biodiversidad, sostiene que “parte de la responsabilidad recae sobre nosotros, los creadores locales”. Sin embargo, ¿estamos dispuestos a sacrificar un puñado de likes a cambio de la salud de nuestro entorno?
Para mí, esto es un asunto profundamente personal. De hecho, en mis días de “influencer”, una de mis publicaciones sobre un sendero poco conocido llevó, sin querer, a un aumento masivo de visitantes en un paraje que había amado desde siempre. La frustración de ver cómo se erosionaba lentamente fue desalentadora. Y aquí es donde lo divertido se convierte en una lección dura.
La voz de las comunidades locales
Ahora, aquí viene la parte emocional: la voz de las personas que viven en estos lugares. Una mujer de Santa Cruz de Tenerife una vez compartió conmigo, con lágrimas en los ojos: “Ya te encuentras turistas hasta en la calita más perdida, el restaurantito de toda la vida… La consecuencia es que suben los precios”. ¿Cuántas más debemos escuchar para darnos cuenta de que hay una línea que no debemos cruzar?
Y es aquí cuando entra el polémico lema “Canarias tiene un límite”. Este 20 de octubre, se llevará a cabo una manifestación en todas las islas para abogar por un modelo turístico más respetuoso. Si bien esto suena un poco como el grito desesperado de una madre tratando de averiguar por qué su teenager ha decidido llevar a su grupo de amigos a un lugar donde no hay planeado espacio para todos, es una señal de que tanto turistas como residentes tienen que detenerse a pensar.
Caminando hacia una solución sostenible
Como en cualquier buen relato, siempre hay un camino hacia el final feliz. Se están llevando a cabo esfuerzos para redirigir los flujos turísticos y preservar la belleza natural que tanto apreciamos. Con la colaboración de creadores de contenido que están dispuestos a actuar de manera ética y respetuosa, tienen la posibilidad de cambiar las cosas.
Las agencias de turismo están comenzando a entender que deben adaptarse y trabajar con influencers que tengan los mismos valores. Y aunque puede ser un camino angosto y lleno de piedras, es una dirección necesaria.
La responsabilidad compartida
Entonces, ¿qué hacemos? La respuesta es simple. Tanto los turistas como los creadores de contenido deben hacerse responsables de dónde contabilizan “las vistas”. Una fotografía no debería ser la razón por la que un lugar único se vuelve inseguro o insostenible. La belleza de un lugar reside en su autenticidad, en sus historias, y no en la cantidad de “me gusta” que puede recibir en las redes.
Como viajeros, debemos cuestionarnos. ¿Estamos realmente disfrutando de una experiencia, o solo estamos corriendo tras el próximo “like”? Y, al final del día, quizás, solo quizás, deberíamos pensar en dejar algunos lugares sin explorar, para que quienes realmente lo necesitan —los nativos— puedan seguir disfrutando de su hogar.
Conclusión: el futuro del turismo en canarias
En medio de esta nueva era de las redes sociales, donde las imágenes empiezan a dictar nuestras experiencias, es fundamental recordar que la magia de viajar radica en la conexión con el lugar y sus gentes. Así que la próxima vez que planifiques una escapada a las Islas Canarias o a cualquier lugar del mundo, tómate un momento para reflexionar sobre cómo tus acciones repercuten en el entorno y la comunidad que te recibe.
Al final, recuerda que no se trata solo de que te regalen likes en Instagram, sino de proteger esos rincones que hacen que la vida sea hermosa. Después de todo, ¿no es eso lo que todos nos llevamos cuando volvemos a casa? ¡Feliz viaje y que tus aventuras siempre estén llenas de asombro y respeto hacia la naturaleza!