La crisis de identidad del Atlético de Madrid se ha vuelto un tema recurrente entre aficionados, analistas deportivos y hasta el Cholo Simeone mismo. La reciente actuación del equipo ante la Real Sociedad dejó más interrogantes que respuestas, y todo parece apuntar a un factor clave: Rodrigo de Paul. Pero, ¿es realmente De Paul el culpable de los problemas del Atleti o es solo un chivo expiatorio en una compleja trama de fútbol?

El dilema de la plantilla del Atleti

Suena dramático, pero he sido testigo de cómo un solo jugador puede hacer tambalear un equipo. Desde que Rodrigo de Paul llegó al Atlético, sus destellos de genialidad han sido acompañados por momentos de desconexión que desafían la lógica. Recuerdo la primera vez que lo vi jugar con la albiceleste, la forma en que se entregaba al trámite y su calidad. Puede que en el Atleti se sienta como un pez fuera del agua. Pero, ¿por qué?

La línea de pensamiento es clara: con una plantilla reforzada y un potencial evidente, el Atleti debería estar compitiendo a la altura de sus rivales. Sin embargo, se observa una desconexión y lo que es peor, una inconsistencia que resulta frustrante.

Un despiste que cuesta caro

El incidente que dejó sin aliento a muchos aficionados fue el despiste que condujo al gol de Sucic. Un pase atrás que no debía haber ocurrido. Como si se tratara de una broma pesada, el jugador rompió el muro defensivo que el resto del equipo había trabajado arduamente para construir. Esta acción, aunque parezca aislada, simboliza un problema más profundo: la mentalidad y el compromiso en el campo.

No quiero sonar como un entrenador frustrado viendo el partido desde el sofá, pero a veces me pregunto: ¿por qué jugadores que parecen tener tanto talento muestran una actitud tan pasiva en ciertos partidos? La responsabilidad individual no solo afecta al jugador en cuestión, sino a todo el equipo.

La eterna comparación: De Paul en el Atlético vs. De Paul en la Selección

Uno de los grandes misterios que rodea a Rodrigo de Paul es su rendimiento variable entre el Atlético y la selección argentina. Con la Albiceleste, es un gladiador en el centro del campo. Fouls, pases precisos y un sacrificio admirable. ¿Pero en el club? A veces parece que su energía se escapa, como si estuviera cargando el móvil y olvidara conectarlo.

En el partido contra el Leipzig, el ambiente en el Metropolitano no era el mejor; el público se mostró impaciente y exigente. Recuerdo que cuando se produjo su salida, los murmullos de impotencia resonaban por todo el estadio. La realidad es que su actitud dejó mucho que desear, y eso es algo que Simeone ya ha comenzado a resentir. Un jugador que camina hacia el banco mientras su equipo lucha por un gol no es algo que se tome a la ligera.

Un contexto que no perdona

La presión mediática es implacable en el mundo del fútbol. Sin embargo, no siempre es justa. Rodrigo de Paul, al ser señalado reiteradamente como el «fidel castro» del vestuario —ya sabes, lo que nadie quiere pero no se atreve a enfrentar—, ha visto cómo su reputación se desmorona en el ojo público. Es fácil caer en la trampa: un jugador se vuelve el protagonista negativo de la película que todos miran. Pero, ¿qué hay de los otros?

La actitud de un solo jugador puede desestabilizar al equipo. Pero también es importante preguntarse: ¿dónde están sus compañeros en los momentos difíciles? ¿Por qué la defensa del Atleti no se muestra más sólida ante las adversidades? Estas son preguntas que invitan a un debate en el seno del equipo.

La sombra del Cholo

Simeone, un experto en enderezar el rumbo, tiene en sus manos la tarea más compleja de su carrera como entrenador: resucitar el espíritu competitivo del Atleti. A menudo me pregunto cómo es convivir con un líder que ha sido tan exitoso. Pero incluso los más grandes necesitan ajustarse a las circunstancias. Si bien el Cholo ha construido un equipo envidiable, parece que los engranajes están chirriando en esta temporada.

¿Debería Simeone considerar hacer cambios drásticos en el once inicial o trabajar más en la mentalidad de sus jugadores? Tal vez un estrategia psicológica sea la mejor solución. La intensidad y el deseo son valores que se repiten en su filosofía, pero ¿son realmente practicados en el campo?

La comparación con Gallagher

Tomemos un respiro por un momento. En este contexto de frustración, surge la figura de Connor Gallagher. A pesar de llevar un tiempo relativamente corto en el club, ha sabido conectar con la afición a través de su entrega y actitud combativa. Su juego es exactamente lo que los aficionados piden: compromiso, sacrificio y determinación. Mientras tanto, De Paul, con su estilo más relajado, parece alejado de esa energía.

Pero ojo, no quiero convertir esto en una especie de «pelea de egos». Gallagher ha sabido abrirse un espacio al valorar lo que es importante para el Atleti y eso es algo que, esperemos, Rodrigo aprenda a valorar.

Hacia adelante: Rehabilitar la confianza

El fútbol es un deporte de momentos, y Rodrigo de Paul tiene el potencial de convertir sus caídas en levantadas. La rehabilitación de un jugador no puede ser más que un esfuerzo conjunto entre él, el cuerpo técnico y sus compañeros. La empatía se hace necesaria aquí; no se puede caminar solo en la senda del retorno.

Con una plantilla que demanda su mejor versión, un cambio de mentalidad podría ser el primer paso para recobrar la confianza. Pero, ¿está De Paul dispuesto a hacer ese sacrificio? A veces, me encuentro preguntando a las paredes: ¿dónde está el Rodrigo de Paul que brilló en el Udinese y en la selección argentina?

Reflexiones finales

Por último, y dejando a un lado la broma, es importante entender que el fútbol es un ciclo constante de subidas y bajadas. De Paul puede y debe ser parte esencial del plan de Simeone, siempre y cuando se ajuste a la realidad del equipo. Y para ello, no basta con tener nombres llamativos en la plantilla; se necesita también pasión y compromiso.

Así que, querido lector, mientras miramos al futuro, mantengamos la esperanza de que Rodrigo encuentre su lugar en el corazón del Atleti—y de su afición—. , en este deporte colectivo, lo más importante es la unión. La identidad del Atlético de Madrid quizás necesite un nuevo capítulo, y Rodrigo de Paul podría ser el protagonista que todos están esperando… siempre que recupere su ímpetu.

¿Y tú, qué crees que debe suceder como próximo paso para que Rodrigo de Paul se reinvente? Eso sí, ¡que no sea un despiste nadie en el camino!