Recientemente, el cine ha estado bajo la mirada crítica de muchos, especialmente con el estreno del nuevo documental sobre Christopher Reeve, el aclamado Superman que supo conquistar a todos en su época. Ahora bien, ¿qué mejor que hablar de héroes y antihéroes en un contexto donde la motivación monetaria parece ser el verdadero superpoder? Hablamos del reciente estreno de la película «Venom: el último baile», donde Tom Hardy regresa como el icónico anti-héroe. Y, sinceramente, ¿nos importa realmente si hay pasión en la interpretación?
¿Qué papel juega el dinero en la actuación? Cada vez que veo una película, me pregunto si el actor realmente está entregando su corazón o solo está cobrando un cheque. Como diría un amigo: «El dinero no da felicidad, pero sí puede comprar unas vacaciones al sistema solar».
Así es como, entre el brillo de las luces y el sonido ensordecedor de la taquilla, encontramos a Hardy, quien parece convencido de que su único objetivo es llenar el buzón. Pero, antes de hundirnos en esta crítica, pongámonos cómodos y exploremos la trinidad de la narrativa cinematográfica que, al final del día, sigue siendo la misma: dinero, personajes y efectos especiales.
La historia detrás de Venom: ¿es el amor al arte o simplemente un cheque?
Desde el primer día, Tom Hardy ha suscitado controversia en el papel de Eddie Brock. ¿Es él el portador de una trágica historia que debemos seguir con amor o simplemente un tipo disfrazado de anti-héroe? Una cosa es segura, el personaje tiene problemas, pero quizás los que realmente deberían llamar nuestra atención son los del mismo Hardy. En el documental sobre Reeve, se rescata una anécdota en la que el actor menciona tener una buena razón para actuar (es decir, ganar dinero). Según Reeve, las emociones profundas eran solo algo que los publicistas crearon para vender sus películas. Estoy empezando a creer que Hardy también se adhirió a esta teoría, ¡aunque con un enfoque menos emocional y un poco más… ¿cómo decirlo? «pragmático»!
Es curioso cómo algunos actores se lanzan a un papel de lleno. En su lugar, Hardy parece actuar como si simplemente estuviera ahí para llenar espacio. En «Venom: el último baile», la entrega de su personaje es tan palpable como una brisa de verano en un día nublado. Pero aquí también entra el juego del guion. ¿Quiénes son los verdaderos culpables de que la historia parezca un lienzo en blanco? Tal vez los guionistas, que han tomado la extraña decisión de plasmar cada flojedad en la pantalla.
Momentos dignos de recordar… o no
En la primera secuencia de la película, venimos a la famosa escena del cocktail. Uno podría pensar que se desarrollaría una situación cómica, un gag físico que nos haga reír (o al menos sonreír). Pero, ¿cuánto talento se necesita para ejecutar un simple «brindis» en una película?
La escena transcurre con tanta torpeza que parece más un video de TikTok que una actuación de Hollywood. La verdad es que muchos de nosotros hemos tenido esos momentos en que tratamos de impresionar en una fiesta y todo resulta más extraño de lo planeado. Sin embargo, eso no es excusa para que un actor con tanta experiencia no logre un mínimo de credibilidad en su actuación.
«El verdadero arte reside en hacer que lo que hacemos parezca fácil», diría un filósofo si se tratara de la interpretación de Hardy.
Efectos especiales: ¿dónde quedó la coherencia?
Hablemos de algo que parece ser un tema candente: los efectos especiales. Aquí es donde la película muestra su flaqueza. A lo largo de la saga, los simbiontes (esos seres que parasitan a sus víctimas) parecen tener más personalidad que la mayoría de los personajes humanos. Hay momentos en los que pensamos que estamos viendo una serie de unos años atrás: los efectos son tan incoherentes que podrían empezar a componer una canción de reguetón. Esa es la realidad.
Cuando un personaje cuyo poder es transformar su forma no logra generar interés, ¿qué esperanza tenemos? Y no me malinterpretes, me encanta un buen espectáculo de acción, pero no cuando la acción parece más una coreografía de «bailar con las estrellas» que una batalla épica. ¿Estás sintiendo la empatía por los personajes? Tal vez, solo tal vez, si hubieran decidido darle un poco de profundidad.
Familias peculiares y conexiones forzadas
Los guionistas, en su intento de darle profundidad emocional a la trama, decidieron introducir una familia vegana obsesionada con los OVNIS. Imagine esto: un comedor lleno de tofu, algo de pepino y un extraterrestre asomándose por la ventana. No sé tú, pero a mí me suena más como un guion de una serie de comedia de las 8 PM que una película de acción sobre el fin del mundo.
En la búsqueda de emociones, los flashbacks de la científica interpretada por Juno Temple son tan artificiosos, que resultan más confusos que una conversación sobre política en una cena familiar. Al final del día, todo lo que quieren es que nos sintamos mal por ella, pero el único dolor de cabeza que parece generarse es el que yo tengo en este momento al tratar de seguir la trama. ¿Acaso esto evoca alguna respuesta emocional genuina en alguien? Podrías apostarlo, pero yo me quedaría con mis fichas.
La portada del cheque
Finalmente, volvamos al tema central: el dinero. Hardy no parece tener problemas en demostrar que su papel principal se reduce a hacer una película que venda boletos y genere ingresos. Quiero decir, no nos engañemos; es un mundo donde la actuación puede parecer más un trabajo de oficina que una búsqueda creativa. Sin embargo, el término “actuación” puede ser un poco engañoso. ¿Es solo escena tras escena de representar un personaje, o hay algo más detrás de esa fachada? Es el eterno dilema de Hollywood.
El hecho de que Hardy esté ahí significa que algo debe estar funcionando. Tal vez el gran Bill Murray tenía razón cuando dijo: “Actuar es una forma de hacer que la palabra ‘trabajo’ suene divertido”. Sin embargo, a medida que la trama avanza, nos damos cuenta de que no se trata de hacer arte, sino de cumplir con el contrato firmado. La esencia de la película se desdibuja en lo que la audiencia realmente busca.
Como espectadores, debemos preguntarnos: ¿realmente estamos dispuestos a ignorar la falta de pasión a cambio de un par de efectos mal ejecutados y un jefe con un cheque en mano? La respuesta, como siempre en el mundo del cine, permanecerá en debate.
Reflexionando sobre el futuro de la saga Venom
De cara al futuro, no es difícil imaginar que, si bien «Venom: el último baile» no ha logrado capturar la esencia profunda del drama humano o del superhéroe, continuará siendo un espectáculo visual que atraerá a multitudes. ¿Deberíamos preocuparnos por ello? Al final del día, cada vez que un nuevo producto aparece en las pantallas, los estudios están lanzando un mensaje: “Los espectadores siempre tienen sed de más, sin importar la calidad”. Seamos honestos, eso tampoco es del todo nuevo en el mundo del cine.
Personalmente, mis expectativas han disminuido. Quizás en el futuro, Hollywood decida tomarse en serio la idea de que la pasión puede ser tanto un motor como el dinero. Pero hasta entonces, seguiré viendo a Tom Hardy en “Venom” y preguntándome si en su mente está trabajando para un Oscar o solo para amortizar sus últimas vacaciones.
Así que tome un tiempo para reflexionar, porque al final del día, ¿no queremos que cada gran talento esté a la altura del legado que dejan, como el propio Reeve? Puede que el arte de actuar sea complicado, pero al menos debería tener un poco de diversión, ¿no crees?