¡Hola a todos! Una vez más, ese momento del año ha llegado, ese instante en el que nos sentamos con una taza de chocolate caliente (o un café si eres más de mañanas), y comenzamos a reflexionar sobre lo que hemos vivido. Pero, ¿realmente hacemos un balance? O, mejor aún, ¿qué significa realmente hacer un balance? Acompáñame en esta travesía de recuerdos, reflexiones y un poco de humor.
El eterno dilema de los balances
Cuando pienso en balances, no puedo evitar recordar la última vez que intenté hacer uno. Fue otra de esas noches en que decidí encerrar a mis pensamientos en una hoja de papel, creyendo que así podría entender todo lo sucedido en el año. Dos horas más tarde, estaba más confundido que al principio. Me preguntó: ¿Qué estamos haciendo realmente? Hacer un balance no es simplemente sumar y restar momentos como si estuviéramos en una clase de matemáticas. Hablamos de algo más complicado que eso, ¿no?
La mayoría de las veces, los balances parecen esconder algo, como si fuéramos magos haciendo desaparecer la verdad bajo el telón. Cuando miras atrás, es fácil enfocarte más en las cosas malas que en las buenas, por más que en realidad hayamos tenido momentos brillantes. Así que, para este 2024 que se asoma, ¿qué es lo que nos impulsará a hacer un balance sincero?
Las preguntas que no nos hacemos
Es curioso cómo a menudo hacemos las preguntas menos significativas. Analizamos si hemos ganado dinero o si nuestro círculo social se ha ampliado, pero ¿qué hay de nuestras emociones y salud mental? ¿Hemos logrado ser un poco más felices?
Me acuerdo de un año en particular, cuando decidí que ya era hora de dejar atrás las relaciones tóxicas. Ah, el arte de la diversión… ¿por qué me tardé tanto en darme cuenta de que me estaba esclavizando a mí mismo por complacer a los demás? Si estoy siendo honesto, es un camino complejo. Y, como dice un amigo mío: «A veces es más fácil enfrentar a los dragones que hablar de lo que sientes». ¡Cuánta razón tiene!
La manipulación de los balances
Tal vez sea un recurso humano muy común, pero a menudo caemos en la trampa de manipular nuestros propios recuerdos. Los balances se convierten en herramientas de persuasión, donde elegimos qué contar y qué ocultar. A mí me ha pasado. En una ocasión, traté de «optimizar» un año que claramente había sido un desastre, llenándolo de historias exageradas de logros y aventuras, como si hubiera sido una película épica. Pero, ¿realmente alguien se lo creyó? 🤔 Lo dudo.
¿No te parece fascinante cómo ignoramos los pequeños fracasos? Quiero decir, no recuerdo cuando me quedé dormido durante una reunión importante, pero sí recuerdo con precisión el día en que logré hacer un par de pasos de salsa en la pista de baile. ¿Es solo un hombre que trata de aferrarse a lo bueno, o es este un fenómeno más grande del que hablamos todos?
La carrera del tiempo: un maratón que nunca se detiene
Algunas veces, me detengo a pensar en cómo el tiempo se desliza entre nuestros dedos como agua. ¿Recuerdas la última vez que te sorprendió la rapidez con la que pasaron seis meses? Era enero y ahora aquí estamos, ya frente a la puerta de 2025. ¡Vaya maratón! Fue solo hace unos días que los días parecían interminables y las noches estivales llenas de risas, y ahora los días son realmente cortos, como si un mago de circo se hubiera llevado el sol a otro lugar.
Es este mismo tiempo el que, según Karl Marx, “todo lo sólido se desvanece en el aire”. A menudo, esta es la parte más dura de los balances: la realidad de que cada momento feliz es efímero. Pero no se trata solo de los momentos felices, sino de lo que aprendemos de cada una de esas experiencias. Y cuando lo piensas de esa manera, ¿no parece menos doloroso? A veces, un mal balance puede ser el inicio de un nuevo camino.
Un poco de ritual para cerrar el año
Ahora viene el truco: ¿Cómo cerrar el año de una manera apropiada? En mi experiencia, la mejor técnica es un poco de ritual. Quizás dijiste “ah, por favor, no más charlas sobre rituales”, pero escúchame. Tengo dos fórmulas infalibles: las uvas y la ropa interior roja.
¡Vamos! ¿Alguna vez te has sentado a pensar en lo extraño que es esto? Imagínate a miles de personas en la misma sintonía, tragándose uvas como si fuera un deporte extremo. Y cuando se trata de la ropa interior roja, ¿quién no quiere un poco de suerte en el amor?
Por cierto, son pequeñas vacaciones anuales que nos permiten dejar un año atrás y abrazar el nuevo, tal vez un poco de locura nunca está de más, ¿no crees?
La importancia de la empatía hacia uno mismo
Fíjate, he aprendido que uno de los mejores balances es la empatía. En este frenético mundo, a menudo olvidamos ser amables con nosotros mismos. En lugar de criticarte por lo que no lograste este año, trata de reconocer lo que sí hiciste. A veces, alcanzar el sofá después de un día agotador en la oficina es un logro monumental. Y no nos engañemos, las merienditas son felicidad pura en la boca, ¿verdad?
Permítete sentir, pero también permítete olvidar. Los errores no deberían ser una carga, sino peldaños hacia la mejora. “Hoy es un nuevo día” puede sonar como una frase de autoayuda cliché, pero es una verdad brillante. Eso sí, recuerda que está bien llegar a la siguiente etapa sin estar completamente preparado.
El tiempo: ¿nuestro amigo o enemigo?
Hablando de tiempo, las horas parecen correr. En ocasiones, tenemos esa sensación de que el reloj se burla de nosotros, avanzando mientras deseamos que se detenga. Me he preguntado: ¿realmente hay una solución mágica? Mientras tanto, lo que podemos hacer es disfrutar del momento presente. Recuerda esas pequeñas cosas que llenan el día: un buen café, una charla agradable o esas risas absurdas que solo tú y tu grupo de amigos entienden.
Y ¿quién nos dice que al final del año, no puedes mirar atrás y reírte de todas esas decisiones extrañas? Un año más de experiencias, errores y, sobre todo, historia personal. Cuando contemos estos relatos, tal vez podamos inspirar a otros a dar un salto y vivir con valentía.
Conclusión: ¡listos para 2025!
A medida que se acerca el fin de este año, te invito a reflexionar, a realizar tu propio balance. Pero subrayo: hazlo con amor y humanidad. No te compares con los demás, ya que cada camino es único. No hace falta que todo sea perfecto ni que todos los recuentos sean felices. Es un viaje y, como todos los viajes, hay altos y bajos.
Así que, celebremos que hemos llegado hasta aquí. Baila, ríe, y sobre todo, siente. Haz tu balance, pero que sea el tuyo, sin excesiva presión ni prioridades inalcanzables. Después de todo, 2025 está a la vuelta de la esquina, listo para que lo disfrutemos al máximo.
¡Brindemos por todos los momentos que nos han traído hasta aquí y los que vendrán! ¡Feliz fin de año! 🥳