La política estadounidense nunca deja de sorprendernos, y si hay alguien que sabe hacer de un discurso una herramienta poderosa, ese es Donald Trump. En una reciente aparición en Coachella, el expresidente y candidato republicano utilizó su nostalgic monólogo sobre la inmigración y la criminalidad para atraer votos en un estado que, por lo general, es más amigable con los demócratas. Pero, ¿es esta estrategia realmente efectiva o simplemente está alimentando un fuego que podría terminar quemándole a él mismo?

La «invasión» que nunca llega

Desde su primera campaña electoral, Trump no ha perdido la oportunidad de referirse a la inmigración irregular como una “invasión”. En esta ocasión, no dudó en declarar que «California ha sido invadida», de lo que uno podría preguntarse: ¿quién le está invadiendo exactamente? ¿Es el Tren de Aragua, esa banda transnacional que tanto le gusta mencionar, el nuevo villano en su historia? Este grupo, surgido de las prisiones venezolanas, ha sido señalado en múltiples ocasiones, pero, curiosamente, la criminalidad entre inmigrantes indocumentados no muestra un aumento significativo en comparación con la población general. De hecho, parecería que el verdadero enemigo es la desinformación.

Anécdotas cercanas: ¿una visión distorsionada de la inmigración?

Les cuento algo que me pasó hace unos años: estaba en una reunión familiar y alguien comenzó a hablar sobre el «problema de los inmigrantes». Yo, intentando ser el pacificador, empecé a compartir datos sobre cómo muchos inmigrantes contribuyen a la economía. Pero, oh sorpresa, parecía que no estaba hablando por el mismo micrófono. Mi tía abuela, que nunca ha salido de nuestro barrio, empezó a relatar historias de «caminos invadidos» y «niños desaparecidos». ¿Particularmente aterrador, verdad? Y lo más curioso es que estas historias, aunque basadas en miedos legítimos, estaban completamente alejadas de la realidad. Así me imagino que se sienten muchos aquellos que escuchan a Trump sin contrastar su información.

La Ley de 1798 y la «Operación Aurora»: ¿una solución o un nuevo problema?

Trump, dispuesto a llevar sus promesas al siguiente nivel, mencionó que aplicará la Ley de 1798 para deportar en masa a inmigrantes. ¡Vaya, un viaje al pasado! ¿Acaso no aprendimos nada de la historia? La idea de aplicar esta antigua ley para lidiar con «enemigos extranjeros» es, sin duda, un movimiento audaz, pero está claro que el contexto actual es completamente diferente. Aquellos que estudian la historia saben que este tipo de medidas no siempre resultan en lo que prometen. ¿Cuántas veces hemos escuchado que la guerra contra el terrorismo, la prohibición de sustancias y otros movimientos han tenido resultados increíblemente desastrosos?

Los datos no mienten: la desmitificación de la criminalidad

A pesar de lo pintoresco de la narrativa de Trump, las estadísticas dicen otra cosa. Un informes han demostrado que el índice de criminalidad entre inmigrantes es, de hecho, menor que el de los ciudadanos nativos. En Massachusetts, por ejemplo, un estudio reciente concluyó que los inmigrantes son menos propensos a cometer delitos violentos. Entonces, ¿por qué sigue insistiendo en este punto? ¿Es realmente porque se preocupa por la seguridad de los ciudadanos o es solo una técnica para movilizar a su base?

Imagina a un niño con un pastel frente a él, y mientras todos los demás esperan, él sigue sacando las migajas, seguro de que eso es lo mejor que puede hacer. Ese es, en esencia, el enfoque que Trump adopta con su discurso sobre los inmigrantes. Saca lo que le conviene y se ignoran las partes que no sostienen su narrativa.

La reacción local: un pueblo no tan receptivo

A pesar de su discurso incendiario, los líderes locales han sido rápidos en desmentir la narrativa de Trump. El alcalde republicano de Aurora, Mike Coffman, ha indicado que las preocupaciones sobre la actividad de pandillas venezolanas han sido «burdamente exageradas». Es interesante observar que a menudo, es la comunidad local la que tiene la mejor perspectiva sobre la realidad de la situación y, curiosamente, no siempre es la que coincide con el discurso nacional.

A veces me pregunto: ¿cómo es que una persona que vive en una burbuja en Washington puede hablar de problemas locales en Arizona o California como si estuviera en una videollamada con ellos? Pero esa es parte de la política; mantenerse alejado de la realidad sirve para diferentes propósitos.

Impacto en la política de California: el foco en las elecciones de noviembre

California juega un papel crucial en el control de la Cámara de Representantes. Con elecciones inminentes en noviembre, los enfrentamientos entre republicanos y demócratas son más intensos que nunca. La retórica de Trump parece diseñada para crear una atmósfera de temor que movilice a sus votantes, especialmente en un estado donde es común encontrar escaños muy disputados.

Aún así, muchos demócratas, como el congresista californiano Pete Aguilar, piensan que su estrategia no tendrá el efecto deseado. «Estamos muy optimistas», afirma Aguilar sobre el futuro de su partido en California. Vale la pena recordar que el optimismo puede ser contagioso.

Cuestionando el miedo: ¿qué hay detrás de la desinformación?

Uno de los riesgos de esta retórica es que contribuye a un clima de miedo y desconfianza, no solo hacia los inmigrantes, sino hacia la política en general. ¿Por qué es tan fácil dejar que el miedo nos nuble el juicio? ¿Por qué recurrimos a la desinformación en lugar de buscar datos y conversaciones sinceras?

Es un fenómeno humano. Todos tenemos nuestros miedos; yo, por ejemplo, tengo un miedo irracional a los payasos. Sin embargo, eso no significa que debamos dejar que nuestros miedos dicten nuestra forma de actuar o pensar sobre un tema tan complejo como la inmigración.

Implicaciones para el futuro: ¿cambia la narrativa?

La estrategia de Trump de utilizar el miedo como una palanca política puede ser de corto plazo. Pero, ¿qué hará su retórica en el futuro más allá de las elecciones? Podemos estar seguros de que estas ideas seguirán generando divisiones. Sad but true.

Las comunidades iniciando y continuando diálogos sobre la inmigración, la realidad que viven y las contribuciones que hacen están comenzando a desafiar a los narradores que propagan estas falsedades. Los líderes comunitarios, al igual que el alcalde de Coachella, Steven Hernández, están dejando claro que «no ha sido invitado por la gente que vive aquí». La gente no siempre se deja llevar por las palabras, a menudo el sentido común desprecia el miedo.

Conclusión: el camino hacia una narrativa más honesta

La retórica de Trump sobre la inmigración sigue siendo controversial y, al mismo tiempo, un reflejo de los temores más profundos de la sociedad. Pero, mientras sigamos debatiendo estos temas, siempre será fundamental aferrarnos a la verdad en lugar de dejar que la ficción guíe nuestras percepciones. En lugar de enfocarse en los miedos, sería más productivo centrarse en cómo podemos construir estructuras integradoras y colaborativas que aborden las realidades complejas de la inmigración.

Así que, ¿estás dispuesto a desafiar la narrativa que se presenta? La realidad es compleja. La imagen de un invasor no es más que un mito. A medida que avanzamos hacia noviembre, es importante que cada uno de nosotros haga su parte para promover el diálogo honesto y la búsqueda de la verdad. Después de todo, ¿quién quiere vivir en un mundo donde los payasos —o cualquier otro grupo— se convierten en los villanos de la historia?

Así que, cuando escuches un discurso incendiario, recuerda que, aunque es entretenido como un espectáculo de circo, a menudo la verdadera historia está escondida detrás de lo que se presenta en el escenario. ¿Qué tal si hacemos un esfuerzo por conocer la verdad en lugar de convertirnos en parte del espectáculo?