La vida es efímera. Un día estamos aquí, en medio de risas y tareas cotidianas, y al siguiente, la tristeza nos envuelve cuando perdemos a una figura tan importante como el Dr. Quesada. Este destacado médico, que ha dejado una huella imborrable en Valencia, se nos ha ido, y su funeral se llevará a cabo este domingo en la capilla del tanatorio Servisa de la Avenida Tarongers. Pero más allá de la tristeza, es el momento de recordar y rendir homenaje a su carrera, su dedicación y su impacto en el ámbito de la medicina. ¿Cómo se puede medir el legado de alguien que ha salvado tantas vidas?

Una carrera marcada por la pasión y la dedicación

Nacido en Granada, el Dr. Quesada no tardó en encontrar su camino hacia Valencia, donde se graduó en Medicina por la Universitat de València. “Me acuerdo de mis días en la facultad”, diría uno, “las largas noches de exámenes y café”, mientras otros comparten anécdotas de cuando se perdían en los laberintos del hospital durante su especialización. Lo cierto es que el Dr. Quesada no solo pasó por allí; dejó una impronta que sería imposible de borrarse.

El Hospital General Universitario de Valencia fue su segunda casa. Muchos de nosotros, al hablar de hospitales, pensamos en el aroma a desinfectante y a café de mala calidad. Pero para los médicos como Quesada, cada pasillo es un recordatorio de la vida que salvan a diario. Tenía una habilidad excepcional para desarrollar técnicas avanzadas de diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, convirtiéndose en un referente en su campo. ¿Qué lo impulsó a seguir innovando? La respuesta está en su deseo de cambiar el pronóstico de sus pacientes, de ofrecerles no solo cuidados, sino también esperanza.

Un legado literario y académico

El Dr. Quesada no solo se destacó en la cabecera del paciente. También fue un prolífico autor de publicaciones científicas, participando en congresos internacionales y contribuyendo a la comunidad médica global. ¿Cuántas veces hemos sentido que no tenemos voz? Él, a través de sus escritos, no solo planteó interrogantes, sino que también impulsó respuestas y avances significativos. Eso sí, con una humildad que muchos envidiarían.

¿Conoces la sensación de estar en un congreso y el ponente es alguien que admiras? Imaginen a Quesada en esa situación, no solo sentado en la primera fila, sino en el escenario, compartiendo sus hallazgos y experiencias. La sala estaría repleta de colegas atentos, no solo por la calidad de la presentación, sino por el carisma de un médico que parecía tener una conexión especial con su audiencia.

Reconocimientos que hablan por sí mismos

Entre los muchos logros que adornan su carrera, uno de los más destacados fue ser reconocido entre los 50 médicos mejores de España en los ‘Top Doctor Awards’ de 2019. Es interesante pensar en lo que se necesita para llegar a esa lista. ¿Es solo el conocimiento y la experiencia, o hay algo más? La respuesta se encuentra en su forma de interactuar con pacientes y colegas, en la bondad que irradiaba y en el compromiso que mostraba día tras día.

Para sus pacientes, no era solo un médico, sino un amigo leal que escuchaba sus preocupaciones. Es irónico cómo estos héroes de la salud a menudo pasan desapercibidos mientras luchan contra problemas realmente complejos y, a veces, con poco reconocimiento personal. Pero para aquellos a quienes sirvió, su nombre evocará siempre confianza y respeto.

El impacto de su carrera en la comunidad

Este momento nos lleva a reflexionar sobre el impacto que un individuo puede tener en una comunidad. La labor del Dr. Quesada no fue aislada; su trabajo contribuyó significativamente a la mejora de las técnicas de intervención cardíaca en toda España. Imagina un mundo donde los avances en la medicina cardiaca se estancan. Sería una tragedia. Gracias a Quesada y su empeño, muchos pueden vivir una vida plena y activa después de enfrentar problemas cardíacos serios.

A menudo me pregunto: ¿qué hace uno para sentir que realmente ha tenido un impacto? Cuando sientes que has salvado vidas y cambiado el rumbo de tantas familias. ¿Acaso no es eso un legado?

La pérdida de una figura inspiradora

El fallecimiento del Dr. Quesada nos sumerge en una profunda tristeza, pero también en la gratitud. Hay un viejo dicho que dice que las personas no mueren realmente si viven en el corazón de aquellos que se quedan. Sin duda, su legado perdurará. Sería muy dulce pensar que, de alguna manera, su sabiduría y su dedicación siguieron inspirando a nuevos médicos durante las conferencias que se llevan a cabo después de su partida.

En la actual situación sanitaria global, su pérdida se siente aún más profundamente. La pandemia ha revelado la importancia de los profesionales como él, que dedicaron sus vidas a cuidar de los demás. Hoy, más que nunca, recordamos su compromiso y su pasión por la medicina. ¿No es un momento perfecto para reflexionar sobre cómo todos podemos hacer nuestra parte, incluso si es en una escala pequeña?

Homenaje y despedida

Para quienes tengan la fortuna de asistir a la misa funeral, será un momento de recordar y celebrar la vida de este excepcional médico. Una vida dedicada no solo a su propia carrera, sino a la salud y bienestar de innumerables personas que pasaron a lo largo de su camino. Ahora bien, ¿quién puede decir que no ha aprendido algo de aquellos que nos han precedido?

Los que asistan podrán compartir historias y anécdotas, recordar las risas, y quizás, llorar un poco. Después de todo, como amigos y familiares, es nuestra manera de decir «gracias por todo». Y si hay algo que importa en momentos como este, es celebrar lo que fue y continuar con su legado.

La comunidad médica de Valencia y más allá no olvidará al Dr. Quesada. Su nombre se guarda en las páginas de la historia de la medicina española. Así que, mientras nos despedimos, invitemos a la reflexión: ¿realmente se ha ido, o simplemente ha cambiado de forma? En cada paciente que ha salvado, en cada técnica que perfeccionó, su espíritu vive.

En conclusión, el Dr. Quesada fue mucho más que un médico; fue un pionero, un amigo y, sobre todo, una luz en la vida de muchos. Su historia nos invita a pensar en la importancia de seguir nuestro llamado, sin importar cuán desafiantes puedan ser los días. Tal vez, al final, eso es lo que realmente importa: el deseo de hacer una diferencia en la vida de los demás. ¿No es un bello legado para dejar este mundo?

La vida continúa, pero las enseñanzas y el amor que compartió siempre permanecerán en nuestros corazones.