El mundo del periodismo ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, especialmente en América Latina, donde las fronteras entre la información y el entretenimiento, entre el periodismo y la política, se han difuminado. Vicky Dávila, una figura emblemática del periodismo colombiano, ha sido testigo y protagonista de esta transformación. Su carrera, marcada por controversias y triunfos, refleja una nueva era del periodismo, donde la línea entre ser reportero y ser político es cada vez más delgada.
Es fascinante cómo una periodista que comenzó su carrera en la televisión a mediados de los años 90 ha logrado escalar a un nivel de influencia que podría llevarla a la arena electoral en 2026. Pero, ¿cuáles son los elementos que han contribuido a su ascenso? Acompáñame en este recorrido donde exploraremos no solo su trayectoria, sino también el panorama mediático y político en Colombia, y lo que significa ser periodista en tiempos de desinformación y polarización.
Vicky Dávila: del telediario a la dirección de Semana
La carrera de Dávila se inició en un Colombia golpeado por la violencia y la corrupción. Yo recuerdo, como si fuera ayer, las imágenes de los noticieros de esa época, donde la incertidumbre y el miedo estaban siempre presentes. Desde sus inicios, Dávila se destacó por su voz pausada y su capacidad para informar sobre temas complejos. Sin embargo, a medida que avanzaba en su carrera, su enfoque comenzó a cambiar. En lugar de ser solo una reportera, se transformó en una voz crítica, desafiando a las instituciones y exponiendo la corrupción gubernamental.
Su salto a la dirección de la revista Semana en 2019 marcó un punto de inflexión no solo en su carrera, sino en el panorama mediático colombiano. La revista, conocida por su enfoque liberal, se transformó bajo su liderazgo en un espacio más polarizado y con un estilo de reportaje que algunos describen como acercado al de Fox News en Estados Unidos. Esta estrategia ha atraído a lectores conservadores, pero también ha suscitado críticas sobre la ética y la objetividad del periodismo.
Con su liderazgo, Semana ha publicado investigaciones explosivas que han impactado al gobierno actual. Recientemente, se han filtrado “petrovideos” que revelan supuestas irregularidades en la campaña presidencial de Gustavo Petro. Este tipo de información ha llevado a Dávila a ser vista no solo como una periodista, sino como una figura política que podría -según rumores- postularse para la presidencia en el futuro.
Una periodista en medio de la tormenta política
El entorno político de Colombia no es fácil. La polarización es palpable, y los medios de comunicación a menudo se ven atrapados en esta tensión. Dávila ha sido tanto criticada como aclamada, dependiendo de la perspectiva de quien observe. Su enfoque de “reporteo” ha sido cuestionado por especialistas en medios, quienes argumentan que ha pasado de ser una periodista a convertirse en un personaje casi político. Omar Rincón, académico y crítico de medios, sostiene que Dávila ha abandonado los principios básicos del periodismo. ¿Realmente es esto lo que queremos de un periodista?
En mis propias experiencias siguiendo el panorama político y mediático, he visto cómo algunas voces se convierten en semilleros de polarización y desinformación. Dávila parece haber entendido este juego y ha utilizado su notoriedad para generar un impacto que está a la vista de todos. Pero, ¿a qué costo? En un mundo donde la verdad es cada vez más esquiva, la figura de Dávila plantea serias interrogantes sobre la ética en el periodismo.
Las críticas que enfrenta Vicky Dávila
Escuchar a críticos como Mónica González, fundadora del Centro de Investigación Periodística (CIPER), es un recordatorio de que hay grandes responsabilidades en el periodismo. González menciona que Dávila podría estar confundiendo el activismo con el periodismo liberal. Esta es una crítica válida. En el contexto actual, donde la desinformación puede propagarse a la velocidad de un tuit, es esencial que los periodistas mantengan una línea clara entre informar y opinionar.
Es interesante observar cómo los medios pueden convertirse en actores políticos sin que el público se dé cuenta. Este comportamiento que se ha normalizado hoy, hace que reflexionemos: ¿es esto un signo de los tiempos o una señal de lo que está por venir? El hecho de que Dávila cuente con millones de seguidores en plataformas como X (anteriormente Twitter) demuestra el poder de las redes sociales en la era moderna y cómo estas pueden expandir la influencia de una figura mediática.
Una mirada al futuro: ¿candidata presidencial?
Con la idea de que Vicky Dávila podría postularse a la presidencia en 2026, muchos se preguntan: ¿qué significa esto para el futuro del periodismo colombiano? Dávila ha dejado claro en sus redes sociales que no descartará ninguna opción. «Las encuestas dicen que estoy subiendo», expresó, desafiante. Puede ser que se encuentre navegando un territorio inexplorado, donde sus habilidades como periodista se entrelazan con su potencial como figura política.
La política y el periodismo en Colombia han estado entrelazados de maneras históricas. En el pasado, hemos visto presidentes que provenían del ámbito periodístico. ¿Estamos preparados para otra interacción de este tipo? Quizás sí, quizás no. Lo que está claro es que si Dávila se lanza a la carrera, su historia será leída a través de una nueva lente: la de un periodismo que se pronuncia cada vez más, que se entrelaza con el activismo y que frecuentemente confunde a sus audiencias.
La influencia de las redes sociales en el periodismo
El auge de las redes sociales ha cambiado la dinámica de cómo percibimos la información. Según un reciente informe del Instituto Reuters, el 61% de las noticias consumidas por las élites políticas y económicas en Colombia proviene de redes sociales. Esto es un reflejo del nuevo orden informativo donde figuras como Dávila tienen la capacidad de influir en la opinión pública con un simple tuit.
Es irónico pensar que un medio que alguna vez se enfocó en la imparcialidad, ahora pueda ser visto como un trampolín para futuros candidatos. La pregunta que queda en el aire es: ¿será el periodismo una herramienta de poder o continuará siendo un vigilante de la democracia? La línea es difusa y, como en muchas cosas, depende de quién la mire.
El papel del periodismo en la desinformación
Mientras navego por las diferentes narrativas que circulan en el espacio público, no puedo evitar sentir una mezcla de asombro y alarma. La figura de Dávila representa una nueva capacidad de comunicación donde la información se presenta con un claro sesgo. Esto puede preparar el terreno para una creciente desconfianza en las fuentes de noticias, que a menudo se ven utilizadas como instrumentos de poder. Es crucial que el público sea consciente de la influencia que tienen los medios en la construcción de la realidad.
Además, mientras que muchas personas en Colombia anhelan información clara y precisa, las estrategias de Dávila pueden confundir y alimentar la polarización. En este sentido, debemos preguntarnos: ¿qué tipo de información queremos consumir? La responsabilidad de discernir la verdad recae tanto en los periodistas como en los lectores.
Reflexiones finales: el futuro del periodismo en Colombia
El futuro del periodismo en Colombia y, por extensión, en América Latina se enfrenta a grandes retos. La figura de Vicky Dávila simboliza el cambio en el que el periodismo y la política se entrelazan de una manera que desafía las normas tradicionales. Esta transformación plantea preguntas difíciles sobre la ética, la objetividad y el papel de los medios en la democracia.
Podemos preguntarnos si Dávila será una pionera en esta nueva era o un reflejo de sus peligros. Lo que está claro es que la era de la información se ha transformado en una era de influencia, donde los periodistas deben ser responsables no solo de lo que informan, sino también de cómo sus palabras pueden impactar a la sociedad. En un mundo donde las noticias se consumen de forma rápida y a menudo sin contexto, la responsabilidad es mayor que nunca.
Así que, querido lector, mientras observas el creciente ascenso de figuras como Vicky Dávila, piénsalo bien: ¿qué tipo de periodismo queremos? La respuesta puede moldear no solo el futuro del periodismo en Colombia, sino también el de la propia democracia.