Desde que el SARS-CoV-2 hizo su entrada triunfal en nuestras vidas allá por 2020, la humanidad ha estado en un torbellino de emociones y acontecimientos. Recuerdo claramente el momento en que vi ese primer titular de noticias sobre un virus desconocido en China. En ese momento, nada me hacía pensar que, un par de años después, seguiríamos hablando de la pandemia y sus repercusiones. Unos años que han estado llenos de incertidumbre, pero también de valentía, innovación y un toque de humor a lo largo del camino. En este artículo, exploraremos los datos más recientes sobre la evolución del Covid-19, la situación actual de las vacunas y reflexionaremos sobre el fenómeno del covid persistente. ¿Listos para un viaje por los altibajos de esta pandemia?

La sombra del Covid-19: un recuerdo persistente

Hablando de altibajos, empezaremos por los números, que nunca mienten… bueno, casi nunca. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que en el período más reciente de notificación, del 14 de octubre al 10 de noviembre de 2024, 77 países informaron sobre casos de Covid-19, de los cuales hubo 27 muertes a nivel mundial. Es intrigante notar que, aunque hay una disminución del 39% en el número de casos con más de 200,000 nuevos casos, hay que tomarse estos datos con un grano de sal, o más bien con un puñado… porque la reducción de pruebas y la falta de secuenciación complican un poco las cosas.

Entonces, ¿qué ha cambiado desde aquellos días sombríos de 2020? La pandemia ha pasado de ser una sombra que acecha, a un compañero de vida… a veces un poco molesto, pero que ha hecho que aprendamos a convivir con él. La inmunidad adquirida, ya sea por haber pasado el virus o por la vacunación, ha desempeñado un papel crucial en la disminución significativa de muertes. ¡Ah! Como si la organización de una fiesta fuera más fácil al tercer intento.

Un vistazo a los hospitalizados por Covid-19

Las hospitalizaciones a causa del Covid-19 presentan también cifras que invitan a reflexionar. Según los últimos informes, los casos de hospitalización por Covid-19 reflejan que un 29% presenta neumonía, lo que podría sonar alarmante, pero es un 3,9% de admisiones en UCI y un 8,2% de letalidad. Estas cifras indican que aunque hay una disminución en la gravedad de los casos, la necesidad de atención médica sigue siendo latente. Tal vez deberíamos considerar esto como una advertencia amistosa: seguir cuidándonos, incluso cuando parece que las cosas se calman.

Volviendo a mis anécdotas personales, recuerdo una ocasión en la que un amigo me hizo una videollamada desde el hospital por Covid. ¡Vaya manera de hacer el “código rojo” en la vida! Pero a pesar del susto, se recuperó y ahora se ríe de aquellos días. Esto nos lleva al tema del cambio en la percepción sobre el virus. A veces me pregunto, ¿realmente pasaremos a la historia como la generación que dejó de preocuparse por una pandemia mundial?

¿Las UCI están realmente menos ocupadas?

Algo que puede ser un rayo de esperanza es que las admisiones en UCI han ido disminuyendo a lo largo del tiempo. En su punto más alto, en julio de 2021, la tasa era de 245 por 1000 hospitalizaciones; hoy en día, este número se ha desplomado a menos de 69 a finales de 2023. Sin embargo, la OMS advierte que los estados no han adoptado medidas robustas a largo plazo para manejar enfermedades infecciosas. Esto significa que, aunque veamos la luz al final del túnel, es crucial no perder la visión de futuro y seguir preparados.

Es aquí donde entran en juego las vacunas. ¡Vaya cambio! Desde su despliegue, las tasas de vacunación inicialmente eran un reflejo de las desigualdades. Aquellos días de cola en los centros de vacunación parecen lejanos, pero aún son parte de nuestra historia. Hasta fines de 2024, 39,2 millones de personas de 90 Estados miembros de la OMS recibieron al menos una dosis este año, lo que representa aproximadamente el 31% de la población mundial. Aunque suena positivo, sorprende que solo el 5% de los habitantes de países de ingresos bajos hayan obtenido una dosis de refuerzo.

La realidad del covid persistente

Pero como un buen guion de película, no todo es sol, mar y buen rollo. Surge el concepto de covid persistente, una afección que ha captado la atención de muchos. La OMS identifica que este fenómeno sigue siendo una carga considerable para los sistemas sanitarios. Se estima que el 6% de las infecciones sintomáticas de SARS-CoV-2 conducen a síntomas persistentes. Lo realmente sorprendente es que, aunque el Covid-19 grave es un factor de riesgo, el 90% de los casos de covid persistente suceden después de una infección leve. Es como cuando piensas que te libraste de un examen y luego te llega un trabajo extra: “Sorpresa, aquí tienes más sintomatología”.

Las investigaciones apuntan que la vacunación puede ofrecer un efecto protector. Por lo tanto, vacunarse no solo puede salvar vidas, sino también prevenir ese molesto covid persistente. Una razón más para convencernos, ¿no?

La aceptación de la vacuna: un nuevo enfoque

A medida que avanzamos, la OMS ha cambiado su enfoque y ahora mide no solo la cobertura de vacunación, sino también la aceptación. A finales de 2023, el 67% de la población mundial había completado la serie primaria de vacunación. Pero aquí viene la parte triste: ¡solo el 32% había recibido al menos una dosis de refuerzo! ¿Acaso se olvidan de la importancia del mate en una yerra? La verdad es que la aceptación de las vacunas ha cambiado con el tiempo y la resistencia a ser vacunado sigue siendo un obstáculo en la lucha contra la pandemia.

Hablemos de la importancia de la comunicación. Un amigo médico siempre dice: “Las vacunas son como las galletas: si no las pruebas, ¿cómo sabes si te gustan?” Es un ejemplo gracioso, pero ilustra un mundo de verdad. Muchas personas se resisten a la vacuna porque no tienen acceso a la información adecuada o, en ocasiones, a ni un médico que les explique a fondo las implicaciones de la vacunación.

Mirando hacia adelante: ¿cómo será el futuro post-pandemia?

La pandemia ha acelerado cambios en la forma en que nuestras sociedades funcionan. Desde la telemedicina hasta el trabajo remoto, todos hemos tenido que adaptarnos rápidamente. Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo la norma y aún tenemos que llevar a cuestas el peso de lo que hemos aprendido y vivido en estos años.

A veces, me encuentro debatiendo con amigos sobre si realmente hemos aprendido de esta experiencia colectiva o si pronto olvidaremos lo que hemos vivido. La respuesta, como muchas cosas en la vida, puede ser un poco de cada. Quizás llevemos esto en nuestras historias por generaciones, como un chisme familiar que siempre vuelve a salir. O tal vez, en poco tiempo, volveremos a actuar como si el virus nunca hubiera existido. Después de todo, la naturaleza humana tiende a olvidar… especialmente la más dolorosa.

Conclusiones: aprendiendo a vivir con el Covid-19

En definitiva, el Covid-19 sigue siendo un invitado constante en nuestras vidas, y aunque parece que las aguas han comenzado a calmarse, no podemos darnos el lujo de volver a la ignorancia. La empatía hacia los que han sufrido, la responsabilidad en la vacunación y la vigilancia en nuestras vidas cotidianas son fundamentales.

Así que la próxima vez que escuches sobre un nuevo caso de Covid-19 o un cambio en las estadísticas, recuerda que detrás de esos números hay historias de lucha, resiliencia y humanidad. Al final, nos enfrentamos juntos a esta pandemia, cuidando de nosotros mismos y, lo más importante, cuidándonos los unos a los otros. Porque al final del día, nadie quiere ser el último en salir de la fiesta, ¡especialmente cuando nadie más tiene planes!

¡Nos vemos en la próxima aventura de la vida!