El 29 de octubre de 2023, el acompañado de chef y periodista Maribel Vilaplana descubrieron que la vida puede cambiar en un instante. Durante una comida que se prometía relajante en el restaurante El Ventorro en Valencia, los estragos de las riadas que ya comenzaban a causar estragos en la provincia fueron un telón de fondo macabro. Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana, se encontró en el ojo del huracán, tanto literal como figurativamente. Pero, ¿por qué el silencio y la falta de acción se convirtieron en los protagonistas de este encuentro?
Un almuerzo que se tornó en una lección de urgencia
Recuerdo una ocasión en la que, durante un almuerzo con un amigo, recibí la noticia de que un conocido había tenido un accidente. Aquel momento, que debió ser un simple disfrute, se transformó en un torbellino emocional. En ese instante, te das cuenta de que lo que parece trivial puede verse alterado por la gravedad de los eventos. Maribel Vilaplana, una periodista de gran renombre en Valencia, seguramente sintió un choque similar cuando se percató de que la conversación con Mazón apenas rozaba la crisis inminente.
La historia detrás de la comida
Vilaplana ha compartido detalles de su encuentro, revelando que la comida se extendió por alrededor de dos horas y 45 minutos. Durante este tiempo, Mafón no mostró una señal de alarma ante la inminente crisis que ya estaba desbordando hogares y afectando vidas. Algo tan inusual como esto plantea interrogantes.
- ¿Corre el riesgo un líder de convertirse en un asistente demasiado cómodo en su propio banquete?
- ¿Hay una desconexión entre la realidad de su posición y la experiencia de las personas que realmente sufren?
Es probable que Mazón, climatizado por la política y la rutina diaria, olvidara que el mundo real espera respuestas ágiles ante desastres. Este tipo de situaciones nos recuerda que la empatía y la responsabilidad no son solo palabras de moda, sino esenciales en el liderazgo.
La importancia de la comunicación en crisis
Vivimos en un mundo donde la información circula a la velocidad de la luz. Las redes sociales pueden hacer que un evento se convierta en viral en cuestión de minutos. Así que, ante una crisis como las riadas, la agilidad de la respuesta es crucial. Pero, ¿cuáles son las herramientas de un buen líder en estos momentos turbulentos?
- Estar presente: No es solo una cuestión de estar físicamente en un lugar, sino de conectar emocionalmente con las preocupaciones del público. Un líder que escucha es un líder que puede actuar.
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Comunicación transparente: No se trata de decir lo que los demás quieren escuchar, sino de ser honesto acerca de la situación y las medidas que se están tomando.
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Compromiso genuino: La empatía genuina genera confianza, y en tiempos de crisis, el público busca un líder en quien creer.
Ejemplos de ausencia de responsabilidad
La ausencia de acción o la falta de compromiso de un líder en momentos críticos no son casos aislados. Muchos recordamos la respuesta de ciertos líderes ante otros desastres naturales, y es curioso cómo el tiempo y la distancia pueden suavizar los errores. Sin embargo, no podemos permitir que la realidad se vuelva complaciente.
En el caso de Mazón, aunque sus intenciones puedan haber sido benignas, su inacción podría convertirse en un punto oscuro de su legado. En un país donde la memoria política es frágil, cada decisión (o indecisión) puede ser recordada intensamente durante años.
Cuando la responsabilidad personal y política chocan
Una de las cosas que más me intriga de nuestra experiencia como sociedad es cómo tendemos a olvidar rápidamente los errores de los líderes. Quizás los recordamos al momento de emitir nuestro voto, pero la memoria se difumina cuando llegan nuevas promesas.
Sin embargo, también es crucial no ser demasiado duros en nuestros juicios. Por un lado, cada uno de nosotros tiene suficiente ajetreo en su vida diaria como para no sumergirse en las complejidades del política; por otro, los líderes deben entender que su responsabilidad es, en esencia, comprender y actuar. Así que, amigos, ¿dónde trazamos la línea? ¿Es justo que una persona que tiene el peso de la historia y la responsabilidad de toda una comunidad actúe como un simple comensal?
La dualidad de ser un líder
Los líderes están rodeados de presiones, jefe. Todo el mundo espera que sean rápidos, eficaces y, en su mayor parte, infalibles. Pero, ¿quién no ha tenido un mal día? A veces nos olvidamos que detrás del poder hay personas (¡sí, personas de carne y hueso!) que tienen sus propias dudas y temores. La historia ha demostrado que este tema puede disecarse desde diversos ángulos.
Estar en el centro de una crisis puede ser devastador. Recuerdo que una vez, especialmente cansado de la rutina diaria y con un gran proyecto en juego, opté por organizar una cena para relajarme. En mi mente, descansar era la solución. Pero, claro, la vida tenía otros planes y ese proyecto terminó requiriendo mi atención a altas horas de la noche. Algo similar puede haberle sucedido a Mazón.
¿Qué podemos aprender de este incidente?
Cada evento es una lección, y las lecciones aprendidas en desastres son fundamentales para evitar que se repitan en el futuro. En el caso de las riadas, es esencial que se haga una evaluación honesta de cómo se respondieron y se planificaron las medidas de prevención antes de que ocurrieran. Pero también debemos mirar más allá de la acción inmediata.
Preparemos un plan
Para los futuros líderes en gestión de crisis – realicemos un ejercicio mental sobre la prevención. Aquí van algunas ideas clave a considerar:
- Educación y formación en gestión de crisis: No solo para quienes ocupan cargos políticos, sino también para el público. Imaginemos un futuro donde cada ciudadano podría actuar y ayudar en escenarios de crisis.
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Transparencia y rendición de cuentas: Exigir que los líderes sean más responsables sobre sus acciones y decisiones en tiempos de crisis puede ser la clave para fomentar la confianza social.
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Planificación a largo plazo: Las acciones solucionen problemas inmediatos, sí, pero también debe haber una proyección realista de lo que puede suceder en el futuro y cómo actuar ante ello.
Conclusión
En definitiva, lo que ocurrió el 29 de octubre entre Carlos Mazón y Maribel Vilaplana nos recordó que la empatía, la responsabilidad y la comunicación son elementos imprescindibles en el liderazgo. No podemos permitirnos quedar atrapados en el confort de un almuerzo mientras el mundo se desmorona a nuestro alrededor.
Es cierto que la vida cotidiana puede crear distancias entre los líderes y los ciudadanos, pero debemos mantener la conversación en un nivel donde la humanidad nunca se pierda. Porque, al final del día, todos somos parte de la misma comunidad. Y como decía mi abuela, «cuando alguien tiene hambre, la mejor respuesta no es un buen platillo, sino una buena acción».
¿Y tú, qué piensas sobre esta comida que fue mucho más que un almuerzo?