La nueva serie de TV3, titulada Bob in Translation, ha comenzado a captar la atención del público y ha generado un buen puñado de opiniones. Ya han sido emitidos los dos primeros episodios, pero si eres como yo, es probable que no esperes a la televisión para ver algo que promete ser interesante. ¡Así que veamos de qué se trata realmente!

Si no has oído hablar de Bob Pop, probablemente has estado viviendo bajo una piedra. Este periodista y escritor se ha convertido en un referente de la cultura LGBTIQ en Cataluña. La premisa de la serie es clara: Bob quiere aprender catalán y, como una forma ingeniosa de hacerlo, se va a encontrar con diferentes miembros de la comunidad LGBTIQ en cada episodio. A primera vista, podría parecer un típico programa sobre el aprendizaje de una lengua, pero, ¡espera un momento! La serie va mucho más allá.

Aprendiendo a aprender: la excusa del lenguaje

Cada vez que me acuerdo de mis intentos de aprender un idioma, no puedo evitar sonreír con nostalgia. Recuerdo el tiempo en el que pensé que podría salir de un curso de español con acento mexicano por solo ver dos películas en Netflix. Spoiler: no fue así. ¡Así que entiendo a Bob Pop! Al menos Bob está rodeado de personajes interesantes que hacen el proceso un poco más entretenido.

La serie se adentra en el mundo del colectivo LGBTIQ, tocando temas que van desde la violencia y discriminación hasta la lucha por la visibilidad y el reconocimiento. Me gustaría pensar que Bob Pop ha creado esta serie como una especie de viaje personal, casi como mi propio viaje emocional de intentar comprender a mis amigos LGBTQ+ y sus realidades.

Un viaje por el alfabeto LGBTIQ

Cada episodio se centra en una letra del acrónimo LGBTIQ, comenzando con la L de «lesbiana», presentada por Ana Polo, y avanzando hacia la G de «gai» con Pol Guasch. De hecho, la serie no solo es un patrón fijo de encuentros sociales, sino un intento de tejer una narrativa más compleja sobre el colectivo LGBTIQ y sus luchas.

¿No es un enfoque fascinante? Bob está intentando aprender una lengua, pero, al mismo tiempo, introduce audiencias en las narrativas y voces de una comunidad que, por mucho tiempo, ha sido vista como un «otro» en muchas sociedades. La pregunta es: ¿realmente podemos aprender algo significativo de nuestros intentos de entender a los demás, ya sea a través del lenguaje o la empatía?

El peligro de los estereotipos

Lo que realmente me llamó la atención de la serie son algunas críticas que ha recibido, donde se menciona cómo Bob Pop, a pesar de sus mejores intenciones, a veces se encuentra atrapado en clichés. ¿Quién no ha hecho un chiste sobre que los catalanes son estrictos con su lengua? Es como el bingo cultural: «Bob Pop lo intenta, aparece la senyera, y dice ‘ya estoy aquí'». La risa es inevitable, pero al mismo tiempo, hay una sensación de que los mismos estereotipos pueden desvirtuar su mensaje.

Sería genial ver cómo Bob aborda estos problemas e intenta salir de estas dinámicas, pero es fácil caer en una trampa: hacer un programa sobre el colectivo LGBTIQ y caer en el mismo tipo de generalizaciones y clichés que intentas desmontar. A veces me pregunto si realmente hay un camino perfecto para abordar estos temas. ¿Es acaso la comedia una buena forma de lidiar con estos temas complejos?

La invisibilidad y la intersección de luchas

Una de las críticas más destacadas es la falta de profundidad en el tratamiento de las experiencias de aquellos que no son solo parte del colectivo LGBTIQ, sino también enfrentan luchas relacionadas con el idioma. En un momento, Ana Polo y Pol Guasch mencionan la discriminación lingüística como un hecho real. Sin embargo, el diálogo se siente incompleto, como un libro que tiene un gran prólogo pero luego se queda sin cuerpo.

Durante los episodios, se menciona el caso de Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, quien aborda la invisibilidad y la falta de referentes. Pero, llega un punto donde podría haber habido una exploración más profunda sobre cómo las luchas por la lengua y la sexualidad pueden estar entrelazadas. Imagina un episodio donde Bob conversara con Colau y fuese un espacio en el que se discuten, por ejemplo, la doble discriminación que enfrentan algunas personas. ¡Eso tendría un potencial increíble!

Un guiño a otras producciones: Lost Boys and Fairies

Si estás buscando algo que complemente a «Bob in Translation», te recomiendo «Lost Boys and Fairies», disponible en Filmin. Trata sobre dos hombres gay que deciden adoptar, pero la complicidad de perder su idioma, o más bien, la posibilidad de que su hijo aprenda un idioma que no es su lengua materna, no solo trae a colación las preguntas sobre el lenguaje, sino que también se adentra en el terreno de la identidad cultural.

Es un tipo de enfoque que podría haber aportado «Bob in Translation», pero que se ha quedado en el tintero. ¿Por qué no explorar la conexión entre el idioma y las identidades sexuales de manera más explícita? Tal vez el tiempo lo dirá.

Conclusión: un viaje necesario con sus tropiezos

A medida que avanza la serie, se vuelve evidente que, aunque Bob Pop tal vez no esté enseñando catalán de la manera convencional, nos está ofreciendo una oportunidad para aprender sobre la diversidad y los matices del colectivo LGBTIQ. Aunque esté enfrentando críticas por caer en estereotipos, es importante recordar que el cambio se da en pequeños pasos. Cada conversación, cada interacción, cada palabra compartida, cuenta.

Quizás la serie, a pesar de sus imperfecciones, está capturando la esencia del momento; la idea de que la diversidad y las luchas compartidas son un reflejo de la realidad que todos enfrentamos, ya sea en nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones, o incluso en el lenguaje que elegimos hablar.

Así que, la pregunta final queda en el aire: ¿realmente podemos aprender a través de la confusión, el humor y las anécdotas de un viaje de lengua? Tal vez solo el tiempo, y la continuación de iniciativas como «Bob in Translation», nos lo dirán.

¿Qué opinas tú? ¿La serie tiene lo que se necesita para abrir diálogos importantes, o simplemente se queda en la superficie? ¡Déjamelo saber en los comentarios!