¿Alguna vez te has sentido atrapado en el tiempo? Es esa sensación de que, mientras el mundo avanza a pasos agigantados, tú estás congelado en una rutina monótona. Eso es un poco lo que le sucede a muchos artistas: la presión de innovar puede ser abrumadora. Sin embargo, hay quienes deciden no dejarse amedrentar y se lanzan a experimentar y fusionar estilos. Ese es exactamente el reto que ha asumido Baiuca, el proyecto musical de Alejandro Guillán, quien, con su más reciente álbum Barullo, ha decidido llevar el folclore gallego a nuevas dimensiones electrónicas. Vamos a sumergirnos en este fascinante viaje sonoro que combina tradición y vanguardia.
La evolución de un artista incansable
Alejandro Guillán, oriundo de Catoira, Pontevedra, es un verdadero viajero del sonido. Al igual que muchos de nosotros, ha pasado por diferentes etapas en su vida. Hay momentos de introspección y otros de pura celebración, y es en esos contrastes donde encuentra la inspiración. Su primer álbum, Solpor, fue un camino hacia el descubrimiento del folclore gallego, y su segundo, Embruxo, un viaje a lo oscuro y místico de la mitología de su tierra. Ahora, con Barullo, se siente como un niño en una tienda de dulces, experimentando y jugando con sonidos.
«Siempre intento avanzar en nuevas ideas, no me gusta repetirme», dice Guillán en una conversación con elDiario.es. Y, vaya si lo ha conseguido. En Barullo, se nota una evolución tangible. Este álbum, que no se encasilla en un estilo y juega con diversas influencias, es un claro reflejo de su filosofía: «No me gusta forzar las relaciones, me gusta que sea algo natural.»
Esto resuena con la forma en que muchos de nosotros buscamos conexiones auténticas en nuestras propias vidas. Así que, ¿no es fascinante ver cómo un artista puede reflejar eso en su música?
Un vistazo a Barullo: la fusión de lo viejo y lo nuevo
Si eres de los que piensan que el folclore gallego es un tesoro escondido, ahora es el momento de prestarle atención. Barullo no solo combina el sonido de las panderetas y las voces tradicionales con beats de UK garage, breakbeat, y deep house, sino que también introduce un aire pop que definitivamente engancha. Es como una fiesta en el campo, pero en lugar de baile en la aldea, se escucha en un club nocturno.
Esa mezcla de sonidos plantea preguntas interesantes. ¿Podría ser que el folclore sea el nuevo pop? ¿Estamos a punto de ver un renacimiento de la música tradicional a través de la lente de la modernidad? Si reflexionamos un poco, esta tendencia no es única de Galicia. Desde el doom folk de los irlandeses Lankum hasta la reestructuración melódica del occitano Sourdure, la búsqueda por reimaginar las raíces musicales se ha vuelto un fenómeno global.
Las voces que dan vida al disco
Una de las cosas más llamativas de Barullo es su impresionante colaboración con diversos artistas. Lo que Guillán dice es cierto: «Para empezar, yo no canto». Quizás esa sea una de las razones por las que ha logrado reunir a voces tan destacadas como Felisa Segade, Carlangas o Antía Ameixeiras para dar vida a sus composiciones. Cada canción tiene su propia personalidad, y eso se siente.
Si alguna vez has estado en un proyecto grupal, puedes imaginar la mezcla de emociones: desde la euforia de aportar algo nuevo, hasta la frustración de las diferencias creativas. Sin embargo, lo que se percibe aquí es un espíritu de colaboración donde cada voz añade una capa diferente a la experiencia musical.
Un gallego en el extranjero
Recientemente, Baiuca se vio envuelto en un evento bastante fuera de lo común. Imagina que estás en un tour y, de repente, tu grupo queda atrapado en una embajada por un golpe de Estado en un país extranjero. Esto le ocurrió a Baiuca en Sudán. Una historia digna de ser contada en una serie de Netflix. Pero, ¿no es una representación del caos que muchas veces ocurre en el proceso creativo? La vida de un artista está llena de altibajos, momentos inesperados, y situaciones que a menudo parecen sacadas de una película.
Mientras hablaba de su experiencia en el extranjero, Guillán compartió lo importante que es para él conectarse con su gente, sus raíces. Esta conexión no solo se siente en su música, sino también en su forma de ser: «Galicia tiene que estar presente, enseñar voces no tan conocidas fuera.» Es fascinante cómo la identidad cultural puede influir y enriquecer el arte de un individuo.
La pista de baile como escenario central
La pista de baile es un concepto cargado de simbolismo. Para algunos, es el lugar donde se celebran los momentos de alegría; para otros, un refugio, un espacio de liberación. Con el auge de la música electrónica, han surgido nuevas formas para que la gente se conecte y se exprese, y Guillán ha capturado esta esencia en Barullo. «Música más orientada al baile, al club» fue el enfoque que eligió, y el resultado es innegablemente seductor. Pero, ¿qué pasará cuando la noche termine?
La música tiene la capacidad mágica de transportar a las personas. ¿Alguna vez has estado en un concierto que te hizo sentir como si flotaras? Esa es la intención detrás de cada tema que Guillán compone, y es evidente que se siente a través de su trabajo. Uno de los cortes, Navajitas, es un gran ejemplo: «Traigo dos navajitas nuevas / para hacer la conexión / entre los que andan en el baile / y los que tienen intención.» Aquí, Guillán está hablando sobre la unión que se genera a través de la música y cómo puede servir como puente entre diversas experiencias y emociones.
Un artista sin miedo a la evolución
Baiuca no se ve a sí mismo como un pionero, y con razón. Hay otros que han trabajado su arte en la intersección de lo tradicional y lo moderno antes que él. Nombres como Carlos Núñez y Mercedes Peón han dejado su huella. Sin embargo, lo que realmente destaca en el trabajo de Guillán es su sinceridad. Su habilidad para no encerrarse en un molde y su disposición a seguir explorando nuevas direcciones es lo que lo hace destacar.
La autocrítica es una herramienta poderosa; después de todo, «la práctica hace al maestro.» Quizás esa sea la razón detrás de su continuo impulso hacia adelante. Al ver su trayectoria, es como si cada disco fuera un paso más hacia algo grande, un cuadro en constante evolución.
El futuro está en el aire
En este momento, Baiuca se encuentra en medio de una gira, llevando su música a lugares como Madrid, Hamburgo, y Murcia. Tras un año lleno de actividad, Guillán se siente emocionado por lo que está por venir. Diciembre puede ser «más tranquilo,» pero sabemos que, al mirar hacia el futuro, su mente ya está tramando el siguiente gran movimiento en su carrera.
Con la música siendo un reflejo de las sociedades en las que vivimos, es interesante considerar cómo Barullo podría resonar con las futuras generaciones. Quizás encuentren en su trabajo la chispa de inspiración que necesitan para crear algo aún más grande. En definitiva, el viaje de Baiuca es solo el comienzo de una conversación continua entre el pasado y el presente.
Reflexiones finales
Así que aquí estamos, en esta intersección del folclore y la electrónica, preguntándonos: ¿qué significa realmente avanzar? En un mundo que a menudo se ve saturado por el ruido, la capacidad de un artista como Baiuca para reflexionar y responder a su entorno a través de la música enriquece no solo su carrera, sino nuestro mundo cultural.
Así que la próxima vez que te encuentres en una pista de baile, recuerda que esas melodías pueden estar enraizadas en tradiciones centenarias, transformadas por la mente de un artista moderno. ¿Quién sabe? Tal vez estés bailando al ritmo de la historia mientras esperas que llegue un nuevo amanecer musical.