En un mundo donde las conectividades se multiplican día a día, donde el acceso a la información es casi instantáneo, parece que, irónicamente, cada vez más personas se sienten solas en sus deseos o, más bien, en la ausencia de estos. El concepto de asexualidad ha ganado terreno, pero a menudo se ve envuelto en malentendidos, estigmas y mitos. Hoy, vamos a adentrarnos en este fascinante universo, explorando lo que significa ser asexual, el movimiento No sex y cómo estas realidades están redefiniendo nuestras relaciones interpersonales. Así que, tomemos un respiro, preparemos la mente y abordemos este viaje con un toque de humor y empatía.

¿Qué es la asexualidad?

Para comenzar, es crucial definir qué es la asexualidad. A menudo, cuando hablamos de sexualidad, existe una tendencia a catalogar y definir todo dentro de normas rígidas. Pero la asexualidad es tan diversa como las personas que la experimentan. A grandes rasgos, se refiere a quienes no sienten atracción sexual hacia otros. Así de simple, pero no lo es tanto, ¿verdad?

Cada individuo asexual tiene su propio camino y sus propias experiencias. Un asexual puede masturbarse, tener pareja o incluso disfrutar de una vida sexual activa, pero sin sentir esa chispa de atracción que muchos consideran esencial. ¿Confuso? Puede que sí, pero así es la vida: una mezcla de colores, matices y, a veces, algunos brochazos imprecisos.

Recuerdo una conversación con un amigo que, después de una larga charla sobre mis lecturas recientes sobre asexualidad, me preguntó: “¿pero entonces, nunca? ¿Nunca sientes ganas de tener relaciones?” Me eché a reír y le expliqué que el mundo es mucho más que un simple sí o no. La sexualidad es fluida, y todos estamos en un espectro que puede variar en el tiempo y el espacio.

El movimiento No sex: más que un término

El término No sex está emergiendo como una respuesta a las expectativas de una sociedad marcada por la hipersexualización. Ahora, antes de que te imagines un grupo de personas en un círculo, tomando té de hierbas y compartiendo experiencias de abstinencia, quiero aclarar que este movimiento no es únicamente un rechazo al sexo, sino una reevaluación profunda de nuestras relaciones y deseos.

La sexóloga Magali Croset-Calisto, en su libro “No sex, pequeño tratado de abstinencia y asexualidad”, ha sido muy clara al respecto: “Es importante cuestionar y explorar nuestras experiencias y deseos, en lugar de sentir presión para ajustarse a las expectativas”. ¿Hay algo más liberador que cuestionar las normas sociales?

El movimiento No sex aboga por la aceptación del autocuidado y la libertad de decidir cuándo y cómo queremos conectar con otros. Tal como dicen Coralie y Jérémie, una pareja de asexuales que aparecen en la obra de Croset-Calisto, “concebimos el sexo sin amor, pero no el amor sin sexo”. De nuevo, esta contradicción puede parecer perturbadora, pero es precisamente lo que desafía las narrativas convencionales sobre los vínculos humanos.

Desmitificando la asexualidad

A menudo, la asexualidad es malinterpretada, en gran parte debido a cómo se presenta en nuestra cultura. El prefijo “a” implica ausencia, y eso puede llevar a una visión de carencia o deficiencia. ¿Alguna vez has escuchado esa frase desgastada “es solo una fase”? Es algo que muchas personas que se identifican como asexuales enfrentan. Por eso es esencial entender que:

  • Ser asexual no es una patología, es simplemente una orientación sexual.
  • La falta de deseo sexual no implica falta de amor o conexión emocional.

En este sentido, hay un estigma ligado también a la abstinencia. A menudo, se considera como una etapa vergonzosa o pasajera, o —peor aún— un problema mental. ¡Vamos, como si pudiéramos clasificar la rica diversidad de experiencias humanas en una tabla de Excel!

Por suerte, en la actualidad, la percepción está cambiando. Muchas mujeres, especialmente las más jóvenes, han comenzado a desafiar estas nociones arcaicas. En una encuesta reciente del Observatorio de la Sexualidad en Europa, se informó que 64% de las mujeres europeas estaban insatisfechas con sus relaciones sexuales heterosexuales. Si eso no es un grito de rebelión, ¡no sé qué es!

Internet como aliado de la asexualidad

La era digital ha transformado radicalmente nuestra forma de comunicarnos y, por ende, de entender nuestras propias identidades. El acceso a información sobre sexualidad y las experiencias de otros a través de foros y redes sociales han sido clave para que seres asexuales se sientan menos aislados. ¿No es fascinante cómo una simple computadora puede transformar vidas?

Por ejemplo, series como Sex Education han dado voz a realidades que, hasta hace unos años, estaban en silencio. Recuerdo el episodio en el que una de las personajes, tras confesar que no siente ganas de tener relaciones, recibe la respuesta de la sexóloga: “eso es una orientación sexual y debe ser respetada”. Un aplauso por mostrar la importancia de normalizar el diálogo sobre la asexualidad. ¿Por qué no lo habíamos hablado antes?

Las lecciones del movimiento No sex

El movimiento No sex no solo es sobre la ausencia de actividad sexual. Se trata de un profundo autoconocimiento y una resistencia consciente al patriarcado y la presión social. Es un llamado a la introspección, a pensar en lo que realmente queremos. Al fin y al cabo, para sentir placer, primero debemos existir.

Este movimiento también nos invita a reflexionar sobre lo que implica estar en una relación. ¿Estamos en una relación porque queremos o porque simplemente se supone que debemos estarlo? Cada vez más, este tipo de preguntas se encuentran en el centro de las discusiones sobre relaciones y sexualidad.

¿Por qué la incomunicación?

Uno de los problemas más recurrentes que enfrentan las parejas es la incomunicación. ¡He sido testigo de ello! En muchas ocasiones, los amigos comparten sus desavenencias de pareja, y la raíz de los conflictos casi siempre se reduce a que no han hablado abiertamente sobre expectativas y deseos. Es fundamental tratar la sexualidad desde el inicio de la relación. Preguntarnos, compartir, crear un espacio donde podamos hablar sin juicios.

Además, no se trata solo de hablar en pareja; también es esencial mantener el diálogo sobre lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Cada generación tiene su propia forma de abordar los problemas sociales, y las generaciones Y y Z están liderando la batalla por el respeto y la igualdad en las relaciones. Se están cuestionando patrones y rechazos que, hasta hace solo unos años, parecían inamovibles.

La revolución de las relaciones

En conclusión, el movimiento No sex y la asexualidad desafían las normas existentes y nos ayudan a repensar nuestras relaciones. Promueven un activismo donde el respeto y la igualdad son fundamentales. Al hablar abierta y honestamente sobre nuestras necesidades y experiencias, podemos comenzar a crear un espacio donde todos se sientan aceptados y valorados por quienes son.

Así que, la próxima vez que alguien mencione la asexualidad o el No sex, recuerda que no se trata de una ausencia, sino de redescubrir lo que significa estar en sintonía con uno mismo y con los demás. Y ¿quién sabe? Quizá lo que parece perturbador al inicio se convierta en una revolución necesaria, empoderadora y liberadora.

Después de todo, vivir es una experiencia rica en matices, y a veces, el camino menos transitado puede ser el que nos lleve a un destino más auténtico.


Espero que este artículo te haya proporcionado una nueva perspectiva sobre la asexualidad y el movimiento No sex. Recuerda, ¡la diversidad en la sexualidad es un reflejo de la increíble diversidad humana!