La realidad del transporte aéreo es un tema que, por desgracia, poco a poco se ha vuelto más complicado. Si alguna vez volar en avión fue sinónimo de libertad y aventura (quién no quiere sentirse como un pájaro emancipado, rodeado de nubes y con un cóctel en la mano), hoy en día, muchos de nosotros nos quedamos con la sospecha de que este glorioso medio de transporte se está llevando a cabo a costa del medio ambiente. Con el creciente énfasis en la sostenibilidad y la concienciación ambiental, la Alianza para la Sostenibilidad del Transporte Aéreo en España (AST) llegó a escena como un rayo de esperanza. Sin embargo, ¿realmente estamos viendo un cambio genuino, o simplemente un juego de máscaras que nos engaña para que creamos que las cosas están mejorando?
Un poco de contexto: ¿qué es la Alianza para la Sostenibilidad del Transporte Aéreo?
Creada el año pasado, la AST reúne a varias aerolíneas y empresas del sector aéreo para trabajar en la descarbonización y, lo más importante, fomentar la aviación sostenible en nuestro querido Iberia. Pero, lógicamente, en esta era del «todos somos sostenibles» que a veces se siente más como un eslogan que una realidad concreta, ¿es suficiente?
La idea detrás de la alianza era inspirarse en el UK Jet Zero Council, una propuesta británica bastante ambiciosa que ha establecido metas para la aviación. Imagina que el Reino Unido planea que al menos un 10% de su combustible de aviación sea sostenible para 2030 y que en una generación, los vuelos transatlánticos sean completamente cero emisiones. ¡Uff! Es un poco más motivador que el clásico «disminuir tus emisiones en un 20% para 2030» que escuchamos aquí y allá, ¿verdad?
Biocombustibles vs. combustibles sintéticos: la batalla en el aire
Aquí es donde las cosas se ponen interesantes, o quizás un poco confusas. ¿Sabías que los biocombustibles se clasifican en diferentes categorías? Hay biocombustibles de primera generación (como el biodiésel, que proviene de cultivos como la palma o la soja), de segunda generación (residuos orgánicos) y de tercera generación (algas, muy futurista, ¿no?). Como puedes imaginar, los biocombustibles de primera generación están en el punto de mira por su relación con efectos negativos como la deforestación. Eso no suena bien, sobre todo cuando esos preciosos árboles son esenciales para nuestra supervivencia en el planeta.
Por otro lado, los combustibles sintéticos están siendo alabados como la solución de larga vida, aunque su alto costo llama bastante la atención. Se basan en hidrógeno y buscan replicar los hidrocarburos tradicionales. Un ejemplo notable es el e-queroseno, cuyo interés ha crecido en la aviación, aunque aún promete un futuro más que incierto.
Las ONG Transport & Environment (T&E) y Ecodes, que formaron parte de la alianza, han decidido dar un paso atrás y salir de ella. Les ha picado la curiosidad, pero también el sentido crítico. En su carta, expresaron que la alianza no favorece los combustibles sintéticos, que son una alternativa más sostenible. Aquí es donde aprecio sus pensamientos. Como diría mi abuela, «cuando hay humo, hay fuego», y parece que alguien está intentando suavizar la narrativa.
Declaraciones públicas: ¿qué dicen los actores involucrados?
Isabell Büschel de T&E España se mostró clara en su evaluación sobre la alianza y su dirección. Según ella, es un deber moral hacer sonar la alarma cuando se sienten que las decisiones están desviándose de la sostenibilidad real. Sé que todos hemos estado ahí alguna vez, tratando de advertir a la amiga que sigue saliendo con el chico que claramente no le conviene.
Mario Rodríguez Vargas, de Ecodes, compartió su preocupación por el potencial estancamiento de la evolución hacia combustibles sintéticos en la alianza. Parece que había una lucha interna por el control de la narrativa, con un grupo empujando hacia una solución más tradicional mientras que otros luchaban por el futuro, un futuro que parece más sostenible. ¿Da un poco de miedo, no?
La postura de la Alianza es que aún están en una fase inicial y tienen un lado positivo al centrarse tanto en los biocombustibles. Pero uno no puede evitar preguntarse, ¿es esto simplemente ecopostureo? ¿Cuántas veces más tendremos que escuchar sobre iniciativas «verdes» que al final resultan no ser más que palabras vacías?
¿Qué significa un enfoque en biocombustibles?
Puedo imaginar a los miembros de la alianza compartiendo un “brindis” por la sostenibilidad mientras se abrazan a los biocombustibles como si fueran los salvadores del medio ambiente. Sin embargo, ¿puede este tipo de enfoque realmente abordar la crisis del clima que estamos enfrentando?
Un enfoque excesivo en biocombustibles —especialmente aquellos que generan emisiones significativas— puede desviar la atención de alternativas más sostenibles como los combustibles sintéticos. Y aquí es donde se cuestiona la ética detrás de sus decisiones. Al final del día, ¿realmente queremos dar palmaditas en la espalda a una industria que se aferra a soluciones que simplemente no son suficientes?
Y no estoy diciendo que los biocombustibles no tengan su lugar, pero al momento de elegir y comparar, ¿no deberíamos optar por la opción que manifeste un verdadero compromiso con nuestro planeta?
Reflexiones finales: el futuro de la aviación sostenible
Si bien es emocionante ver cómo las alianzas como la AST intentan hacer del mundo un lugar más verde, la realidad es que hay mucho trabajo por hacer. Inclusive la propia alineación de intereses dentro de la alianza y el papel de las ONG están bajo el escrutinio público. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos, viajeros y entusiastas del planeta, mantener a estas organizaciones en su camino y exigir claridad y accióná.
La pregunta que queda en el aire (y nunca mejor dicho) es: ¿podremos ver un compromiso real hacia la sostenibilidad en el sector aéreo o simplemente quedará en palabras de promoción? La verdaderamente sabia Will Smith una vez dijo: “Los grandes cuentos nunca se cuentan a través de la comodidad”. Tal vez es hora de que todos nos incomodemos un poco.
Conclusión: más allá de la sostenibilidad superficial
En este mar de información confusa y contradictoria, recordemos que todas nuestras acciones cuentan. Desde los combustibles que elegimos hasta cómo nos movemos, cada decisión puede tener un impacto significativo. La sostenibilidad no es solo una tendencia, sino un camino hacia un futuro donde los aviones puedan sobrevolar sin dejar un rastro de humo detrás.
Así que la próxima vez que te sientes en un avión y levantes el vaso de plástico que te han servido, piénsalo dos veces. ¿Eres un pasajero en un viaje hacia la sostenibilidad o simplemente un espectador del ecopostureo?
Cada uno de nosotros comparte la responsabilidad de mantener la industria bajo vigilancia, así que mantente informado, crea conciencia y nunca dejes de cuestionar. Como dicen, “La curiosidad mató al gato”, pero en este caso, quizás salve al planeta. ¡Fly safe!