El pasado sábado, todo el brillo del legado real se trasladó a uno de los rincones más encantadores y remotos del norte de España, exactamente a Sotres. Sí, ese pueblo de apenas 108 habitantes y situado a 1.050 metros de altitud en los Picos de Europa. ¿Quién puede imaginar que un lugar tan pequeño y aparentemente olvidado pueda ser el centro de atención de la jornada? Si alguna vez te preguntaste qué tan especial puede ser un pueblo para que la familia real decida visitarlo, este es el momento perfecto para indagar en la magia que envuelve a Sotres.

Sotres: un pueblo escondido en la naturaleza

Enclavado en la Reserva de la Biosfera de la UNESCO, el pequeño pueblo de Sotres no solo es conocido por sus impresionantes vistas, sino también por su rica tradición en la elaboración del famoso queso Cabrales. Esta joya asturiana no es solo un deleite para el paladar, sino que conserva el mismo proceso artesanal desde tiempos inmemoriales.

Recuerdo la primera vez que probé el queso Cabrales; fue como un viaje de palabras en mi boca. “¿Qué es esto?”, pensé. El sabor era tan intenso que me sentí como si estuviera saboreando la historia de Asturias en cada bocado. Y ahora, imaginen a los Reyes y a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, haciendo una parada para conocer el proceso de elaboración de este manjar. ¡Es como si la magia asturiana estuviese a punto de ser revelada!

Una visita llena de tradición y modernidad

En su visita, la familia real no solo contempló las maravillosas vistas, sino que también conoció a los pastores locales y a los guías de alta montaña. ¡Imagina la escena! La reina Letizia conversando con un pastor, compartiendo anécdotas sobre el cuidado del ganado en un entorno tan especial. Honestamente, me atrevería a decir que esto es más que una visita protocolaria; es un acercamiento a las raíces de una cultura que ha perdurado a lo largo de los siglos.

La familia real llegó al pueblo en un momento especialmente simbólico: se conmemoraba el 120 aniversario de la primera ascensión al Picu Urriellu, también conocido como el Naranjo de Bulnes. Ah, el Naranjo… ese icónico pico que ha atraído a montañeros de todos los rincones del mundo. Cada vez que miro esa montaña, me recuerda que hay lugares en el mundo que son un reto y, al mismo tiempo, un refugio.

El premio al pueblo ejemplar: Sotres brilla con luz propia

La razón detrás de la visita real a este pequeño pueblo no fue solo disfrutar de su belleza natural o de su delicioso queso, sino que Sotres ha sido galardonado con el Premio al Pueblo Ejemplar 2024. Este galardón reconoce no solo la sostenibilidad y la tradición del pueblo, sino también el esfuerzo de su comunidad por preservar su patrimonio y mantener vivas las tradiciones.

Uff, ¿no les sorprende el increíble compromiso de una comunidad tan pequeña? La historia dice que detrás de cada gran logro hay un ejército de personas que trabajan en silencio. En Sotres, ese ejército está formado por aquellos que con sus manos han mantenido vivo el espíritu de su pueblo. ¿Quién puede no sentir admiración por estos héroes anónimos que, de manera cotidiana, hacen de su hogar un lugar especial?

Además, con un movimiento asociativo pujante y joven, ha mantenido el interés por la conservación del paisaje y la mejora de infraestructuras. ¡Aplausos para ellos! ¿Quién dice que los jóvenes no pueden ser los principales agentes del cambio? En Sotres, al menos, han demostrado lo contrario.

Viajando en el tiempo: un legado real en los Picos de Europa

Lo más curioso de esta visita no es solo el acto de premiar a Sotres, sino que Felipe VI se convierte en el tercer monarca en recorrer los Picos de Europa, después de las visitas de Alfonso XII y Alfonso XIII. Ambos reyes tenían una inclinación por la naturaleza y la aventura. Hay algo poético en saber que reyes de épocas pasadas también disfrutaron de la majestuosidad de estos paisajes. Imagínense: ¡los mismos montes que Alfonso XIII admiró ahora son el telón de fondo para una ceremonia moderna!

¿No es fascinante pensar cómo el tiempo es un ciclo continuo? Aquellos que vinieron antes y los que vienen ahora comparten los mismos senderos, aunque sus historias sean bastante diferentes.

El queso Cabrales: una tradición que perdura

Haciendo una pausa en la narrativa, hablemos del queso, porque realmente es un personaje en esta historia. Su proceso de elaboración es un arte, y lo mejor es que se ha mantenido casi intacto a través de los años. El queso Cabrales se cura en cuevas, donde la temperatura y la humedad son perfectas para generar ese sabor fuerte y pronunciado que lo distingue.

Es como si cada bocado te narrara una historia de generaciones. Mientras la familia real recorría las cuevas de maduración, seguramente comprendieron que en ese lugar no solo se elabora un queso, sino que se escriben historias de amor por la tierra, el ganado y la gente.

Para mí, el queso Cabrales es una metáfora de la vida: solo puede llegar a su máxima expresión después de pasar por un proceso intenso, un poco de presión, y, valga la redundancia, maduración. En fin, cada vez que me preguntan por el queso Cabrales, no puedo evitar contar esta historia. Tal vez tú también quieras hacerlo la próxima vez que lo pruebes.

Un legado que va más allá

El premio concedido a Sotres no solo se trata de un reconocimiento económico de 40,000 euros. Sí, eso suena bien, pero lo realmente significativo es el impulso que ofrece a las comunidades rurales. En un mundo cada vez más urbanizado, estos premios nos recuerdan la importancia de conservar y valorar nuestras raíces.

El hecho de que la familia real esté en sintonía con estas iniciativas es un gran paso hacia la creación de una conexión más profunda y significativa con la cultura y las tradiciones del país. Pero, ¡ey!, no todo es protocolo; también hay espacio para la humanidad y la conversación genuina.

Mirando hacia el futuro

A medida que el eco de los aplausos por esta visita real se desvanecen, pienso en el futuro de Sotres y otros pueblos similares. La clave estará en no perder de vista la importancia de las tradiciones mientras se abrazan las oportunidades que el siglo XXI brinda.

La comunidad de Sotres ha demostrado que no se necesita ser una metrópolis para sobresalir. Con su compromiso con la sostenibilidad, un pueblo pequeño puede tener un impacto nacional. La familia real ha puesto su foco en este pequeño rincón del mundo, y la pregunta que todos debemos hacernos es: ¿cómo podemos nosotros también apoyar y promover lugares como este?

Ya sea disfrutando del queso Cabrales, visitando los Picos de Europa, o simplemente contando las historias de estos maravillosos pueblos a nuestros amigos, todos tenemos un papel en hacer que la esencia de lugares como Sotres perdure en el tiempo.

Así que, la próxima vez que hagas un viaje, recuerda que hay mucho que aprender de esos pequeños pueblos que se esfuerzan por mantener viva su historia y su cultura. Y si tienes la oportunidad de compartir un trozo de queso Cabrales, ¡hazlo! Estás compartiendo no solo un alimento, sino una parte de la historia de España misma. ¡Salud por Sotres y por todos los pueblos que luchan por ser ejemplares!