La política es un juego de ajedrez donde las piezas cambian de posición con cada movimiento. En el corazón del País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) se encuentra en una situación crucial. Después de gobernar de manera casi ininterrumpida desde 1979, ahora se enfrenta a un potencial “tsunami” electoral de la izquierda abertzale, específicamente de EH Bildu. ¿Qué hará el PNV para sortear esta situación?
En los últimos meses, el PNV ha iniciado un proceso interno que se presenta como una “renovación forzada”. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, es el encargado de llevar a cabo esta transformación. Con su cuarto mandato a la vista y una estrategia que parece más un plan de supervivencia que de crecimiento, Ortuzar se encuentra ante un desafío monumental. ¿Logrará el PNV reinventarse a tiempo o se verá arrastrado por la marea creciente de EH Bildu? Vamos a explorar.
La sombra de la izquierda abertzale
La primera pregunta que surge es: ¿qué significa realmente este “tsunami electoral”? Durante las elecciones autonómicas de abril, EH Bildu quedó a escasos 30,000 votos del PNV. Esta cercanía en los resultados es indicativa del cambio que está viviendo el electorado vasco y del ascenso de un rival que, en el pasado, fue visto como marginal. ¿Podría ser que los votantes estén buscando algo más que lo que el PNV les ha ofrecido hasta ahora?
En este contexto, EH Bildu ha lanzado una “tregua-trampa” al PNV. Peio Otxandiano, portavoz de Bildu, se ha mostrado moderado en sus críticas hacia Ortuzar y ha manifestado su preferencia por el nuevo lehendakari, Imanol Pradales. La pregunta es, ¿hasta qué punto esta “mano tendida” es genuina? Bildu quiere que el PNV se retrate, y les está dando la oportunidad de hacer exactamente eso. Quizás Pradales y Ortuzar tienen una estrategia bajo la manga, pero el tiempo dirá si es suficiente para mantener su posición.
La figura de Imanol Pradales
Imanol Pradales ha emergido como el nuevo pilar del PNV, en medio de un entorno electoral complejo. Su enfoque fresco, que incluye más reuniones bilaterales y una clara intención de humanizar la figura del lehendakari, está dando sus frutos. Su papel está destinado a ser clave en la recuperación del PNV de los menguantes resultados electorales.
Históricamente, esta función no ha sido sencilla. Recuerdo una conversación que tuve con un amigo mío de Bilbao, quien siempre se queja de lo “aburrido” que es el panorama político. “Siempre los mismos, con las mismas caras y las mismas promesas”, solía decir con una risa sarcástica. Quizás Pradales puede ser ese nuevo aire que el PNV necesita, o tal vez sea solo otro eslabón en la cadena que Ortuzar intenta formar.
El hecho de que Pradales haya recibido el apoyo del PSOE vasco es otra señal intrigante. La renuncia de Eneko Andueza a ocupar un cargo en el Ejecutivo vasco ha permitido a Pradales consolidar su liderazgo. Pero, ¿cuánto tiempo podrá durar esta alianza? La política suele ser más volátil que el clima de Bilbao y eso debería preocupar a cualquier observador consciente.
El desafío de la unidad interna
Una de las estrategias claves de Ortuzar es mantener la unidad interna. Utilizando una frase del primer lehendakari, José Antonio Agirre, ha dicho: “hay derecho a criticar, pero solo para construir, no para destruir”. Con esta declaración, Ortuzar busca evitar cualquier tipo de disidencia interna que podría debilitar su posición.
Sin embargo, en un partido tan arraigado como el PNV, ¿es realmente posible silenciar las voces críticas? A menudo, aquellos que se atreven a cuestionar las decisiones de liderazgo terminan siendo considerados traidores. MI amigo mencionó una vez que en la política vasca parece que se trata más de lealtad que de competencia. Tal vez, en la cultura política del PNV, se lleve este concepto al extremo.
La imagen del Alderdi Eguna, donde Ortuzar se mostró junto a un militante centenario y una adolescente, es un testimonio de su esfuerzo por conectar generaciones. Pero, mientras se proyecta unidad interna, ¿realmente evitan las grietas que podrían abrirse en el futuro? La respuesta es incierta.
Nuevas alianzas y el derecho a decidir
A medida que el PNV busca solidificar su posición, la formación de nuevas alianzas se vuelve fundamental. La fecha de caducidad de la actual entente entre el PNV y el PSOE es la primavera de 2028. ¿Significa esto que el PNV ya está planeando su estrategia electoral para dentro de cinco años? Sorprendentemente, el tiempo nunca es suficiente para preparar una buena jugada política.
En este sentido, Ortuzar ha sido claro en que no renunciará al derecho a decidir. Este es un tema sensible que muchos en el PNV consideran crucial. Además, los socialistas en Navarra han demostrado que una buena aceptación de Bildu puede ser política viable. ¿Se atreverá el PNV a seguir ese camino?
Es emocionante pensar que podríamos estar presenciando el nacimiento de nuevas alianzas que podrían cambiar el panorama político vasco. Sin embargo, también genera incertidumbre sobre qué sacrificios se pueden exigir en el camino.
Mirando hacia el futuro
Los próximos meses serán decisivos para el PNV. Con la asamblea general programada para la primavera de 2025, la visibilidad de la probabilidad de continuidad de Andoni Ortuzar aún está por verse. Entre las reuniones y la propuesta de nuevos candidatos, es evidente que el PNV necesita más que un buen discurso para atraer a los votantes, especialmente con una EH Bildu que continúa en ascenso.
Por otro lado, la gestión de Pradales y la capacidad de Ortuzar para mantener la unidad interna y formar nuevas alianzas dependerán de la respuesta de los votantes. ¿Cuánto influirán las decisiones en políticas de salud o reformas fiscales en las trincheras electorales? Eso lo sabremos pronto, pero el PNV debe actuar con rapidez.
En resumen, el futuro del PNV es tan incierto como emocionante. Con una mezcla de nueva sangre en la figura de Pradales y un Ortuzar que se aferra a su legado, el panorama político del País Vasco podría cambiar drásticamente en los próximos años. Mientras tanto, muchos seguirán observando con interés, o al menos esperando que el próximo acto político no sea tan aburrido como lo ha sido en el pasado.
Así que, amigos, la política siempre nos da sorpresas. ¿Quién se atreve a predecir cuál será el próximo movimiento en el tablero de ajedrez del País Vasco? La única certeza es que el PNV no tiene margen de error en este juego. Y, mientras tanto, el resto de nosotros, como buenos observadores, podemos seguir disfrutando de la montaña rusa política vasca con una copa de txakoli en la mano.