La pandemia se llevó por delante muchas de nuestras rutinas diarias, desde la forma en que trabajábamos hasta la manera en que disfrutábamos del simple placer de un café en una terraza. En ese caos, algunos descubrieron oportunidades inesperadas. Mari Ángeles, la propietaria de un popular local de churros en Madrid, es uno de esos ejemplos. En una conversación con ella, no pude evitar recordar mis propias experiencias de adaptación en tiempos inciertos. ¿Alguna vez has sentido que todo lo que conocías se tambaleaba y, de repente, tenías que reinventarte?
La historia de Mari Ángeles y su local de churros
Mari Ángeles recuerda los días previos a la pandemia con una mezcla de nostalgia y risa. «Antes servíamos churros a 300 personas al día, pero era como si estuviéramos sirviendo aire», me dice, con una sonrisa resignada. La situación cambió, y no solo por los efectos directos de la crisis sanitaria. No podía permitir que su negocio se quedara atrás, y así empezó a soñar con una terraza.
Sin embargo, como en una historia de película, había un obstáculo: la legislación. Cambiar su licencia de comercio a una de restauración era un laberinto burocrático que incluía requisitos como una entrada accesible y un baño adaptado. ¿44,000 euros para la obra? Tenía más preguntas que respuestas y una ansiedad similar a la que sentimos cuando tenemos que decidir entre un churro con chocolate o solo el churro.
La decisión de adaptarse
Después de mucho deliberar, y con la presión de las circunstancias, decidió invertir. Claro, no tenía el dinero debajo del colchón, así que optó por solicitar un par de créditos ICO. En este punto de la conversación, me pregunté: ¿cuántas decisiones difíciles no hemos tomado por amor a lo que hacemos?
Con el dinero en mano (gracias a esos créditos), comenzó la transformación de su local, pero en medio del caos, escuchó hablar del Plan Adapta. Este programa, lanzado en 2020 por el Ayuntamiento de Madrid, busca financiar adaptaciones para que los locales sean accesibles a todas las personas. La suerte estaba de su lado.
¿Qué es el Plan Adapta?
El Plan Adapta se presentó en 2021, y rápidamente cobró fuerza. En su primera edición, 234 locales comerciales se beneficiaron, y eso no es poca cosa. Mari Ángeles fue una de las afortunadas. El programa ofreció 20,000 euros para ayudar a cubrir los costos de adaptación, lo que la hizo sentir como si hubiera encontrado un billete de lotería.
“Es como una segunda oportunidad”, dice. En nuestras charlas, compartimos risas sobre los desafíos de adaptarse a una nueva realidad. ¡Quién diría que un local de churros podría convertirse en un símbolo de resiliencia!
Beneficios del Plan Adapta
La bondad del Plan Adapta se hace evidente en más de 2,252 actuaciones financiadas hasta la fecha, con una inversión total que ronda los 17 millones de euros. Esto ha permitido la adecuación de puertas, pasillos, y hasta instalaciones como grúas y plataformas. Se ha adaptado el espacio no solo para mejorar la accesibilidad, sino para hacer de Madrid una ciudad más inclusiva. Aunque, honestamente, todavía hay quienes piensan que la accesibilidad es solo para personas con discapacidad. Quizás es hora de cambiar esa narrativa, ¿no?
La adaptación del pasado reciente
A medida que avancé en mi conversación con Mari Ángeles, también se hizo evidente el impacto que el programa ha tenido en la comunidad. Ahora, personas con necesidades especiales pueden visitar cafés y restaurantes sin las barreras físicas que solían existir. ¿No es fascinante cómo un grupo de personas comprometidas puede cambiar la dinámica de toda una ciudad?
La ciudad parece estar renovando, paso a paso, y con cada adaptación, hay una historia de superación. Mari Ángeles señala que no todo ha sido fácil: «Al principio desconfiaba de las ayudas porque pensé que era como jugar a la lotería. ¡Era como contar las calorías en un churro! Totalmente absurdo». Pero tras ver los beneficios del plan, incluso se ha convertido en una defensora entusiasta de la adaptabilidad.
Más allá de la accesibilidad: el futuro de un negocio transformado
Hoy en día, Mari Ángeles no solo ha mejorado su negocio, sino que también ha incluido maquinaria nueva, como chocolateras para la temporada navideña. Después de compartir su historia, no pude evitar preguntarme cómo estamos transformando nuestros entornos para el futuro. ¿No deberíamos todos ser como Mari Ángeles y aprovechar al máximo los recursos a nuestra disposición?
Ella está ahora tan confiada que anima a sus vecinos a unirse al Plan Rehabilita, otro programa diseñado para fomentar la adaptación de propiedades. «Antes pensaba que era una lotería, pero ahora sé que es una inversión segura», dice con una sonrisa sincera.
La solidaridad de un pueblo
En temas de accesibilidad y adaptación, no se trata solo de los programas, sino de las generaciones. Mari Ángeles me contó que un nuevo miembro de la familia, un joven con ansias de servir café, podría unirse pronto al negocio. “Es un ciclo continuo”, señala. «La comunidad, los programas y nosotros, todos conectados.»
Reflexionando sobre la adaptación
Hoy hablamos de accesibilidad, adaptaciones y planes de ayuda. Es un tema que probablemente tocamos más de lo que pensamos. Desde nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios de la vida, hasta el apoyo que brindan los gobiernos para ayudar a las empresas a prosperar. Uno de los aprendizajes clave aquí es que la adaptación no es solo física. Es un viaje emocional y comunitario. ¿Te has encontrado en una situación similar?
Claro, hay quienes pueden cuestionar la efectividad de estos programas, pero como Mari Ángeles, creo que es fundamental dar una oportunidad. Después de todo, cada paso que se da hacia la accesibilidad es un paso más hacia una comunidad más inclusiva. Y, a veces, todo lo que se necesita es un churro con chocolate para recordarnos que el cambio es posible.
Conclusión: el futuro es accesible
Mientras escribo estas palabras, no puedo evitar sonreír al pensar en Mari Ángeles y su local. En tiempos complicados, algunos encuentran nuevas vías para avanzar. La adaptación no solo impacta a las personas con capacidades diversas, sino que enriquece nuestra comunidad y hace que todos nos sintamos incluidos.
Así que, si alguna vez te encuentras en una situación que parece un laberinto, recuerda que siempre hay una salida. Puede que esté cerca de una buena chocolatina o de un churro caliente. Y, tal vez –solo tal vez–, con un poco de ayuda del gobierno, tu historia podría ser la próxima en inspirar a otros.
Al final del día, ¿no es eso lo que todos buscamos? Una forma de adaptarnos, prosperar y, quizás, una excusa más para probar otro delicioso churro.
Así concluye nuestra historia sobre la resiliencia y la adaptación en tiempos cambiantes. Espero que hayas disfrutado del viaje, al igual que disfruto de cada bocado de un churro, acompañado de la risa y conexión que generan estas historias. ¡Salud!