Es el 14 de noviembre de 2024, y mientras la mayoría de nosotros está lidiando con las inminentes festividades (¿navidad? ¡ya!), en El Hormiguero se respira un aire de emoción palpable. Ilia Topuria, el artista marcial de la UFC que a muchos nos tiene colgados de sus hazañas, regresa al programa. Pero esta vez no solo para hablar de su rutina de entrenamiento ni de su dieta (que, por cierto, nunca entendí por qué la gente se somete a regimenes de pollo y brócoli como si fuéramos a estar en un episodio de Cocina y Vencerás).
Sí, amigos, Topuria ha venido a presumir un poco, y con razón. Ha revalidado su título de Campeón de Peso Pluma en una pelea épica contra Max Holloway el pasado 26 de octubre. Y, claro, su felicidad es contagiosa, al igual que sus ganas de compartir su historia.
Un regreso marcado por la humildad
Ilia Topuria, aunque está en la cima del mundo del deporte, es un ejemplo de que la humildad nunca pasa de moda. En su conversación con el presentador Pablo Motos, ella resaltó lo suya no ha sido un viaje fácil. “No era nada talentoso”, admitió, casi en un susurro, como si todavía no pudiera creérselo. Silencio incómodo e incredulidad entre la audiencia. ¿Cómo puede ser que el campeón que todos idolatramos fue un niño mocoso, flaco y, para colmo, constipado?
Su camino es un recordatorio perfecto de esos días en los que nuestros sueños parecen lejanos; cuando el juego de ser el deportista estrella se trataba más de levantarse después de una caída que de recibir aplausos. A mí me recuerda a aquellos días en los que perdía en básquet en el patio de la escuela. Todos querían ser Michael Jordan, y yo solo quería no caerme de cara. Pero, la diferencia con Ilia es que él decidió luchar por alcance sus sueños.
La magia de creer en uno mismo
«Me hizo creer en mí», dice Topuria refiriéndose a su padre, quien fue su primer gran apoyo. En una sociedad donde los «talentosos» suelen acaparar los elogios y las atenciones, este apoyo paternal fue lo que hizo que Ilia diera un giro importante en su vida. “Cuando el mundo conozca tu talento”, le decía su padre, “vas a evolucionar el mundo y el deporte”. Las palabras pueden cambiar vidas, amigos. Especialmente las de aquellos que se encuentran en un camino lleno de desafíos.
¿Cuántas veces hemos dejado que la opinión de los demás defina nuestra autovaloración? Esa es la razón por la que la historia de Ilia resuena tan fuerte. Y, ojo, no estoy hablando de correr a inscribirnos todos en un dojo de artes marciales. Pero ¿quién no necesita un poquito de motivación para levantarse de la cama y dejar de procrastinar viendo un episodio tras otro de Stranger Things? La fe en uno mismo es el primer paso para alcanzar cualquier objetivo.
El momento del triunfo y la felicidad indescriptible
Durante el programa, Topuria se permitió un momento de vulnerabilidad, compartiendo una experiencia emocional que muchos de nosotros podríamos entender, aunque no hayamos enfrentado a un oponente en el octágono. El momento en que siente la alegría pura de ganar es incomparable. “Sentir la emoción y la energía de la gente, eso no se puede explicar”, comentó sobre la euforia momento.
Quizás no todos tenemos esa forma de celebración competitiva, pero el objetivo aquí es la felicidad. Esa felicidad que uno siente después de haber trabajado duro por algo, como cuando finalmente terminas una maratón de Netflix. ¡Contentos de estar en el sofá, disfrutando el final de una serie! Tal vez debería mencionarle a Ilia que no necesita un octágono para sentir la alegría de alcanzar una meta y que a veces, todo lo que necesitamos es un bocado de pizza bien merecido.
Armando el rompecabezas: entre la lucha y el apoyo familiar
Todo ese esfuerzo, todas esas lágrimas y sudor, no solo son victorias a nivel personal, sino también muestran un esfuerzo en conjunto. Topuria recordó su relación con su hermano, quien despertaba admiración por ser el “talentoso” en la familia. A menudo los más cercanos hacen que uno se sienta insuficiente, pero en lugar de rendirse, él utilizó esa experiencia como motor de impulso.
Este es un guiño para mucha gente: la vida nos enseña a compararnos, pero en realidad deberíamos unirnos y apoyarnos unos a otros. Después de todo, hay una razón por la que decimos que «el rival es el que te reta a ser mejor», aunque a veces puede que solo necesitemos un buen amigo que nos di un par de consejos.
Desmitificando el ideal del ‘talento’
Algo que resuena especialmente fuerte en la historia de Topuria es la idea de que el talento natural no es imprescindible para convertirse en un campeón. Muchos de nosotros pueden estar atrapados en la trampa del “no soy suficientemente bueno”. Pero, ¿qué es lo suficiente?
La verdad es que, aunque el talento puede ser un buen punto de partida, la perseverancia y el trabajo arduo son los verdaderos protagonistas cuando se trata de triunfar. Así que si estás ahí en el sofá sintiendo que la vida te ha dado la espalda porque no eres un genio de la música o no puedes clavar un tiro libre como Messi, recuerda que todos empezamos en algún lugar. Quizás tus «talentos ocultos» están esperándote a la vuelta de la esquina.
El arte de apreciar el momento
Ahora, si eres como yo, lo más probable es que al ver a Topuria disfrutando de su triunfo, te encuentres reflexionando. La historia de un niño que pasa de la adversidad a convertirse en campeón mundial no solo es inspiradora, sino también un recordatorio para todos nosotros de que la vida está llena de momentos que vale la pena disfrutar.
Esa felicidad que experimentamos, como cuando logramos un proyecto en la oficina o simplemente no volvemos a quedarnos atrapados en el tráfico, esos son nuestros momentos de triunfo. La vida no siempre se trata de ganar el oro, sino de encontrar la alegría en el proceso.
Una mirada al futuro
Ilia no solo ha hecho historia al revalidar su título, sino que también se ha posicionado como un modelo a seguir para la próxima generación de luchadores y soñadores. A medida que celebramos sus logros, también es interesante mirar hacia el futuro. El Hormiguero está preparando una ola de invitados interesantes, desde Hugh Grant hasta Robbie Williams, lo que significa que la diversión no terminará pronto. Más historias, más inspiraciones.
Así que, ¿qué sigue para Ilia Topuria? ¿Más defensas de título? ¿Quizás abrir un dojo propio en su país? O tal vez solo quiera compartir sus experiencias a través de un libro, haciendo que todos nos sintamos un poco más cerca de sus triunfos al leer sobre sus luchas. Solo el tiempo nos dirá, pero uno puede esperar que siga iluminando el camino.
En conclusión, si hay algo que me gustaría que todos se llevaran de esta historia de lucha, sería esto: la vida se trata de encontrar tus propias batallas, de aprender que el verdadero truco está en levantarse, confiar en uno mismo y disfrutar del proceso. Así que, si alguna vez te sientes solo en esa piscina de desafíos, recuerda que todos luchamos, cada uno a su manera, y que el verdadero camino hacia la felicidad comienza en el momento en que decides pelear por tus sueños. ¿Listo para ponerte los guantes? 🥊