El mundo de las empresas y los directivos es a menudo un terreno resbaladizo, lleno de sorpresas (y no siempre agradables). Cuando escuchamos sobre una indemnización multimillonaria, es natural que nos hagamos la pregunta: ¿realmente justificaría ese pago un puesto al que se renuncia? Hoy vamos a profundizar en el reciente caso del ex presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, y su sorprendente indemnización. Curioso un tema de actualidad, ¿verdad? Comencemos a desglosar.
El desenlace de una era directiva
Primero, pongamos un poco de contexto. En enero de 2024, el hasta entonces CEO de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, fue cesado de su cargo, lo que, en una jugada que ya parece ser un clásico en las grandes empresas, resultó en una indemnización mucho más elevada de lo que la mayoría de nosotros veríamos en varios años de trabajo duro. ¡23,5 millones de euros! Así, sin más. Y, para añadir un poco más de sal a la herida, recibió otros 9,649 millones de euros por su rendimiento en el ejercicio anterior. En total, un moderado, aunque impactante, 32,1 millones de euros.
Al escuchar esta cifra, no puedo evitar recordar mi primer trabajo. Rápidamente pasé de sentirme emocionado por mi primer sueldo a la dura realidad de que, de hecho, lo que se paga por horas dedicadas a conectar tomates (en una tienda de comestibles) es bastante inferior a lo que muchos empresarios parecen disfrutar. Pero volvamos a la historia de Álvarez-Pallete: ¿es justificada esta cifra?
Las bases y justificaciones de la indemnización
Para entender esta enorme suma, es clave desmenuzar cómo se estableció. La indemnización se calculó según las normas establecidas por el comité de retribuciones de la compañía. Se establece que, al dejar el cargo, un presidente saliente tiene derecho a recibir una compensación equivalente al sueldo de hasta cuatro años. Si eso parece generoso, es porque lo es.
Se considera el salario fijo del último año y se añade la media de los bonos percibidos en los últimos dos años. Hablando de bonos, nosotros también tenemos una especie de «bono» en nuestras vidas: esas pequeñas celebraciones personales, como un café extra el viernes o un nuevo libro que no necesitamos pero sí queremos, ya sabes, recompensa a la lechera. Pero claro, tengo que preguntar: ¿quién podría resistirse a una suma así, aunque sea alguna vez en la vida?
El contexto de salarios en la industria
Al comparar los sueldos dentro del sector, las cifras de Telefónica se alinean con las tendencias del mercado. Por ejemplo, el consejero delegado actual, Ángel Vilá, experimentó un incremento en su sueldo del 53,6%, alcanzando 7,188 millones de euros, también gracias a las retribuciones fijas y variables. Y no me malinterpretes: nadie está despreciando la competencia en los niveles de gestión. Es solo que, al mirar estas cifras, uno se pregunta si el esfuerzo de tantas personas en la base de la empresa realmente se tiene en cuenta o se desvanece como humo en una reunión del consejo.
Ahora, antes de que empecemos a murmurarnos entre nosotros sobre la justicia de estos números, ¿no sería bueno observar también las contribuciones reales de estas personas al crecimiento de la empresa?
Retos y recompensas en la alta dirección
El mundo de la alta dirección es, sin duda, un camino lleno de espinas y rosas. Con cada decisión que toma un CEO, no solo afecta sus beneficios personales o indirectamente a su sueldo, sino que está moldeando la compañía que lidera, así como las vidas de las miles de personas que trabajan allí. Pero hay un dilema que se plantea: ¿es un rendimiento superior a su indemnización?
Algunos argumentan que los líderes de grandes empresas deberían ser compensados en función de su rendimiento y de la salud de la organización que dirigen, y no recibir cheques desmesurados como si fueran solo una cifra en un balance contable. En este marco, me viene a la mente esa vez en la que trabajé en un evento, y todos los jefes parecían disfrutar del catering de lujo mientras nosotros, los trabajadores, devorábamos los restos de las bandejas.
Comparativas de retribuciones en el consejo de administración de Telefónica
Pasemos ahora a los miembros del consejo de administración. Isidro Fainé, presidente de CriteriaCaixa y miembro del consejo de Telefónica durante más de 30 años, percibió 280.000 euros en 2024, lo mismo que en el ejercicio anterior. Por otro lado, Francisco Javier de Paz, con 589.000 euros (un pequeño descenso respecto al pasado) y José Javier Echenique, que formaba parte del consejo hasta su fallecimiento, tenía derecho a 519.000 euros. Esto resalta aún más el raro equilibrio que se encuentra entre lo que los altos directivos perciben y lo que se asigna a otros miembros de la empresa.
¿No les parece curioso cómo algunas personas pueden salir con ciertas cantidades escandalosas mientras que otros se ven obligados a adaptarse a la creciente inflación? Es como si estuvieran en un casino, donde algunos ganadores emergen con bultos millonarios mientras que otros se quedan con las monedas de un duro día.
La opacidad del sistema salarial
Quizás te preguntarás: ¿es correcto que los salarios de alta dirección sigan así de opacos? Hablando de transparencia, uno podría desear que hubiera un poco más. Y es que, aunque haya regulaciones que incidan en esta información, a menudo queda oculta entre gráficos y cifras que la mayoría de nosotros apenas podemos descifrar.
¿Deberían las empresas ser más transparentes en cuanto a las retribuciones? En un mundo en el que mucha gente se siente cada vez más distante de la economía empresarial, tal vez un mayor nivel de claridad puede ayudar a elevar la confianza de los empleados y del público.
Impacto en la percepción social
Volviendo al tema de la percepción social, no se puede ignorar el impacto que tienen estos números en la sociedad. La sensación de que unos pocos están ganando cantidades obscenas de dinero mientras otros luchan por llegar a fin de mes puede despertar frustraciones y confusión.
Como alguien que ha visto a compañeros de trabajo desanimarse por la falta de bonos, me resulta al menos un poco complicado ver cómo los grandes directores tienen acceso a bolsas de dinero tan desproporcionadas. Esto crea una narrativa sobre la desigualdad en el mundo laboral que es, quizás, lo más preocupante de toda esta historia.
Reflexionando sobre el futuro de la compensación empresarial
Entonces, ¿cuáles son las “soluciones” a este aparente desmadre? Esencialmente, se trata de equilibrar las escalas. Un modelo más justo tendría en cuenta no solo las ganancias del directivo, sino también el bienestar de cada empleado de la compañía.
Puedes estar pensando: «¿Realmente puede esto cambiar?» La respuesta es, definitivamente, que sí, pero se requiere una gran voluntad de la alta dirección para reestructurar el modelo de remuneración. Es como intentar organizar una cena familiar cuando todos quieren algo diferente en el menú. ¡Un verdadero desafío!
Conclusión: ¿Es aceptable la indemnización multimillonaria?
Para cerrar este análisis, debemos reconocer que vivir en una sociedad donde la desigualdad es un tema de gran peso es incómodo. La indemnización de Álvarez-Pallete provoca sentimientos encontrados, tanto por los números en sí como por lo que representan.
Espero que, al concluir este artículo, no solo reflexiones sobre las altas cifras de indemnizaciones, sino que consideres cómo esas cifras impactan en la vida de todos, desde el director hasta el empleado promedio. Al final del día, todos queremos un pedacito de esa tarta. Y, honestamente, ¿quién no ha querido una rebanada extra de la mejor parte?