La economía, al igual que una buena película de suspense, tiene sus giros inesperados, sus héroes y villanos. En el caso de Andalucía, parece que estamos en medio de una secuela que promete ser aún más emocionante que la entrega original. La reciente intervención de la consejera andaluza de Economía, Carolina España, en la clausura de la VI edición del Andalucía Investors Day, nos ofrece una visión sobre cómo la región está transformándose en un atractivo “ecosistema para la inversión”.

Un ecosistema que promete floraciones fiscales

Pero, ¿qué significa exactamente ser un “ecosistema para la inversión”? Si pudiéramos ilustrarlo de manera sencilla, imaginemos un jardín donde las plantas (o empresas, en este caso) florecen gracias a un terreno bien abonado (un ambiente fiscal favorable). España afirmó que el gobierno de Juanma Moreno ha trabajado para eliminar los “infiernos fiscales” que, según los populares, dejó el PSOE tras 37 años de gobierno. Esto suena casi poético, ¿verdad?

Desde 2019, el gobierno ha implementado seis rebajas fiscales, eliminando impuestos como el de Sucesiones y Donaciones y bonificando otros como el IRPF y Actos Jurídicos Documentados. Es como si la Junta estuviera diciendo: “¡Adiós, impuestos! ¡Hola, prosperidad!” Y, si bien este enfoque radical puede sonar atractivo a primera vista, la pregunta del millón es: ¿realmente es suficiente para que las empresas e inversores se sientan cómodos y dispuestos a poner su dinero en esta tierra de olivos y playas?

La magia de dejar trabajar a los empresarios

Carolina España lo tiene claro: “Al empresario hay que dejarlo trabajar”. Una declaración que probablemente resonaría bien en las oficinas de muchas pymes. Después de todo, cuando uno se siente más como Ben Hur en una carrera de cuadrigas que en una reunión de la junta directiva, es fácil perder el rumbo. La consejera señaló que la “transformación” económica de Andalucía está de la mano de las empresas, las cuales se han convertido en “grandes aliadas” en la misión de reindustrializar la comunidad.

¿Alguna vez te has sentido un poco abrumado por las experiencias de ciertas empresas que parecen tener todo a su favor mientras tú luchas solo por mantener el equilibrio? Quizás esa es la historia de muchos emprendedores andaluces. Para ellos, es fundamental que haya un espacio favorable donde puedan crecer. Y Andalucía, gracias a las medidas fiscales, parece estar dando pasos en esa dirección.

Un tirón de orejas a la infrafinanciación

Sin embargo, la celebración de Carolina España se vio empañada por una realidad más complicada: la infrafinanciación que enfrenta Andalucía. La consejera apuntó a un sistema de reparto de fondos que, según ella, ha sido injusto con la comunidad. “Imagínense lo que podríamos hacer con 1.500 millones más al año”, comentó, como quien sabe que tiene un talento oculto en la cocina pero no puede cocinar a fuego lento porque le falta el ingrediente clave.

La política malagueña ha recibido apoyo de análisis técnicos de entidades como Fedea y el Observatorio Económico de Andalucía, que respaldan su argumento sobre el desbalance en la financiación pública. Y es que, en un contexto donde Cataluña logró un pacto que le otorga un estatus privilegiado, el resto de comunidades podría ver sus cuentas aún más hundidas. Este es un tema candente que podría traer cola a lo largo de los años.

¿Y cómo es que un territorio puede convertirse en un agujero negro de recursos? Tal vez eso se sienta un poco como tener un fondo de emergencia donde jamás se llega a usar lo necesario precisamente porque no hay fondos. ¡Esa es la triste realidad!

La reindustrialización: ¿la salvación de Andalucía?

La reindustrialización, uno de los objetivos primordiales del gobierno andaluz, ha estado en boca de muchos, incluidos personajes célebres como Mario Draghi. En una reciente presentación, Draghi abogó por una inversión industrial de 800.000 millones de euros al año para que la Unión Europea dependiera menos de las grandes potencias como Estados Unidos y China. Un objetivo loable, sin duda. Pero, ¿importa la cantidad si la calidad no está garantizada?

La apuesta por sectores innovadores

Carolina España subrayó que Andalucía es «la segunda comunidad más competitiva» después de Madrid en cuanto a fiscalidad. En un mundo globalizado, donde la competencia es feroz, este punto podría ser la clave para atraer a las empresas que buscan establecerse en un lugar con un atractivo suficiente.

Además, se ha enfatizado el crecimiento de sectores como la logística, la defensa, las energías renovables y la agroindustria. ¡Adiós a las petroleras contaminando la imagen del mundo! Pero en este renovado enfoque, ¿estamos olvidando el capital humano? Porque, para construir un ecosistema fuerte, las empresas también necesitan gente capacitada y motivada.

La incertidumbre y la confianza

A menudo, la confianza es todo en el mundo de las inversiones. Las empresas necesitan sentir que el terreno que pisan es seguro y que pueden hacer crecer sus proyectos. España aseguró que la estabilidad es el mejor aliado de la inversión. ¿Y qué podría ser más estable que un presupuesto aprobado cada año? Sin embargo, todavía queda un eco de incertidumbre cuando la financiación sigue refrendada por la desigualdad.

Como si esto fuera poco para completar la historia, están las voces que gritan en el fondo, alegando que con más fondos, entre otras muchas cosas, se fortalecerían los servicios públicos. Las comunidades más desfavorecidas, como Andalucía, podrían beneficiarse enormemente de estas políticas.

Reflexionando sobre el futuro de Andalucía

Al mirar hacia el futuro, hay que preguntarse: ¿será suficiente esta nueva cara de Andalucía para convertirse en un verdadero polo de atracción para la inversión? ¿O se quedarían los inversores plantando semillas en un suelo escaso de recursos?

Si tomamos un momento para reflexionar sobre lo que esto podría significar para Andalucía, es importante pensar en las perspectivas a largo plazo. La región tiene mucho que ofrecer: un clima ideal, un patrimonio cultural inigualable y un mercado en expansión. Pero como habrán notado, el crecimiento debe ser inclusivo y sostenible, garantizando que todos, desde el agricultor local hasta el magnate global, tengan la oportunidad de prosperar.

En resumen, mientras que la Junta de Andalucía se esfuerza por hacer que su ecosistema de inversión sea más atractivo, todavía enfrenta desafíos significativos. Las cuentas públicas y la equidad entre comunidades deben estar en el centro de este desarrollo. Así que, tal vez, ante todo, el verdadero desafío será continuar con este cambio sin perder de vista la justicia social. Porque, al final del día, ¿puede haber un crecimiento real si no es inclusivo?

Hoy en día, como en cualquier buena historia, siempre hay algo más que descubrir. La historia de Andalucía está lejos de haber terminado, y como buenos espectadores, esperaremos con anticipación la próxima entrega de estos emocionantes capítulos económicos.