La vida, a menudo, nos presenta desafíos que parecen insuperables. A veces, esos obstáculos son tan grandes que nos hacen cuestionar nuestra capacidad para avanzar. Pero, ¿y si te dijera que hay quienes, tras caer en la oscuridad de la desesperación, logran emerger radiantes como nunca antes? Este es el caso de Alfonso Magro Polo, un valiente que decidió reconquistar su vida a través de su pasión por la fotografía tras un grave accidente que cambió para siempre su destino.

El drástico giro de la vida de Alfonso

En 2019, el destino le jugó una mala pasada a Alfonso. Una caída de una escalera le dejó con un traumatismo craneoencefálico. Veinticinco días en coma son una verdadera eternidad, y eso es exactamente lo que experimentó. Cuando despertó, su vida era un laberinto de confusión y sufrimiento. “Estuve seis meses con todo tipo de terapias”, cuenta reflexionando sobre aquellos días en el Ceadac (Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral).

Pero, ¿alguna vez has sentido que la vida te juega una carta que no estás preparado para recibir? Si has pasado por algo similar, seguramente entiendas cómo se sintió Alfonso. Esa sensación de desorientación, esos momentos en los que todo parece estar fuera de control. Sin embargo, a través de su perseverancia y el apoyo de sus terapeutas, comenzó a encontrar su camino de vuelta a la luz.

Recreando la vida a través de la fotografía

La fotografía pudo verse como un simple pasatiempo, pero para Alfonso, se transformó en su terapia emocional. En un intento por superar sus miedos, se inscribió en un curso de fotografía en su localidad natal, Valdemoro. “Al principio, pensar en hacer un curso para mí era imposible”, confiesa. ¿Quién no ha sentido alguna vez que sus sueños son demasiado grandes? Sin embargo, como muchos de nosotros, vio una oportunidad.

Imagina a Alfonso con una cámara en la mano, sintiendo el peso de sus temores, intentando congelar momentos y emociones de un mundo que parecía ajeno tras su accidente. Su primer desafío fue un simple – y a veces frustrante – “¿Dónde están mis llaves?”. Hablando en términos fotográficos, se podría decir que cada recuerdo perdido se convirtió en una imagen en su mente: una serie de instantáneas que luchaba por regresar a su vida cotidiana.

Perder el miedo. Un viaje hacia la superación

Una de las primeras lecciones de Alfonso fue aprender a perder el miedo a equivocarse. “Al mes de comprarme la cámara ya había roto el objetivo”, recuerda con una sonrisa. Esa anécdota resuena con todos nosotros. ¿Cuántas veces hemos fallado en nuestros intentos? La clave está en cómo respondemos a esos tropiezos. En lugar de rendirse, Alfonso eligió levantarse y seguir explorando el mundo a través de su lente. “Ahora sé que es parte de mi vida y lo tengo más asimilado”.

¿Cuántas veces has sentido que un error podría ser el final? Quizás esa sea la verdadera belleza de la vida: siempre hay nuevas oportunidades, nuevas capturas que realizar y, por supuesto, nuevos recuerdos que crear.

Imágenes con alma: un proyecto que toca el corazón

La valiente aventura de Alfonso dio lugar a un hermoso proyecto que ha conmocionado a muchos: Imágenes con alma. A través de esta iniciativa, ha fotografiado innumerables rincones rurales de España, desde las encantadoras calles de Zamora hasta los idílicos paisajes de Asturias. Alfonso apunta al corazón de cada escena: «Quiero que sientas emociones por esas imágenes», dice con la pasión en sus ojos.

Cada fotografía que captura es un recordatorio de la fragilidad del tiempo y de lo efímero de la vida. “Siempre he querido parar el tiempo y con mis imágenes me propuse pararlo”, confiesa. ¿Cuál es el legado que dejas cuando finalmente te despides? Para Alfonso, la respuesta está claramente reflejada en su trabajo. Cada captura es tanto su lucha personal como su historia de amor con la vida.

Enfrentando la adversidad con una cámara en mano

A pesar de los desafíos de su condición, como problemas de orientación y atención, Alfonso ha logrado crear una profunda conexión con su entorno. “La fotografía se ha convertido en mi terapia”, dice. Más allá de ser solo un pasatiempo, ha aprendido a encontrar consuelo y significado a través de cada fotografía que toma. “Lo primero es que estoy entretenido. Me ha ayudado a superarme a mí mismo y a enfrentarme a mis problemas del día a día”.

El recordar que “vivimos muy rápido” resuena fuertemente en él. ¿No es cierto que a menudo nos olvidamos de disfrutar el momento presente mientras vamos de un lado a otro en nuestras vidas ocupadas? En cada enfoque y cada clic de su cámara, Alfonso logra capturar no solo una imagen, sino una narrativa que se detiene el tiempo, llevándonos a reflexionar sobre lo que realmente importa.

La exposición: un homenaje a la lucha y la resiliencia

Uno de los momentos más emocionantes en la vida de Alfonso fue su exposición en el Ceadac de Madrid, que estará disponible hasta el 29 de noviembre. Este evento no solo fue un logro personal, sino también un homenaje a todos aquellos que luchan contra el daño cerebral adquirido. “No me esperaba que iba a quedar tan bonita la exposición, es muy emocionante”, añade con gratitud.

El acto de compartir sus fotos con aquellos que pasan por situaciones similares es indescriptible. “Es mi granito de arena”, dice Alfonso, y sin duda, es un granito que tiene el poder de formar montañas.

Agradecimientos desde el corazón

A lo largo de su recuperación, Alfonso ha aprendido la importancia de rodearse de personas que lo alientan y apoyan. “Estoy muy agradecido a Cristina, mi terapeuta ocupacional, y a Puri, mi trabajadora social”, dice. Ellas fueron fundamentales en su proceso, animándolo a seguir adelante con su aventura fotográfica. ¿Te has detenido alguna vez a pensar en quiénes son esas personas significativas en tu vida que te han empujado a alcanzar tus sueños?

El camino de Alfonso no ha estado exento de dificultades. ¿Quién no ha tenido momentos de duda, o ha sentido que el camino es cuesta arriba en más de una ocasión? Ha enfrentado lluvia, ha caído en ríos, ha roto equipos, y aún así se ha levantado cada vez más fuerte.

Reflexiones finales: el poder de la fotografía como terapia

La historia de Alfonso es, en muchos sentidos, una lección de vida. Nos recuerda que, incluso en los caos más profundos, podemos encontrar nuestra ruta hacia la alegría, nuestra pasión y un sentido renovado de propósito. Como sociedad, debemos prestar atención a la necesidad de atención temprana universal y estrategias adecuadas para quienes enfrentan daños cerebrales, promoviendo una red de apoyo que incluya no solo tratamiento médico, sino amor y comprensión.

En cada clic de su cámara, Alfonso recuerda y revive su propia transformación. A través de su lente, ha encontrado no solo un medio para expresarse, sino un propósito: hacer que otros sientan la vida, las emociones y las historias que se enredan en la trama de lo cotidiano. ¿Tienes un sueño o pasión que has dejado de lado debido a los obstáculos? Tal vez sea el momento de volver a tomar esa cámara, o ese lienzo, o cualquier herramienta que elijas, y comenzar tu propio viaje.

Alfonso Magro Polo, a pesar de sus luchas, ha iluminado el camino para muchos. Su historia nos coloca ante la pregunta: ¿Cuál es la forma en que tú eliges enfrentar tus propios desafíos y no dejar que la vida te abrume? Las respuestas pueden variar, pero es hora de empezar a capturar esos momentos que nos definen y nos conectan. Como él dice, lo más importante es que la vida se detenga, aunque sea por un instante, para retomar el aliento.