¿Te has preguntado alguna vez cómo sería tu vida si pudieras enfrentar cada desafío con calma y aceptación? La pandemia de Covid-19 trajo consigo muchas dificultades, pero también sirvió como catalizador para el crecimiento personal de muchos. Un claro ejemplo de este fenómeno es la historia de Pepe García, un entusiasta del estoicismo que ha logrado transformar su vida y la de otros a través de su divulgación de esta filosofía antigua. Su viaje no solo ha sido un camino hacia la serenidad personal, sino también una forma de ayudar a otros a encontrar la paz en un mundo caótico. En este artículo, exploraremos cómo el estoicismo ha impactado la vida de Pepe y cómo puede hacerlo en la tuya.
¿Qué es el estoicismo y por qué es relevante hoy?
El estoicismo es una filosofía que se originó en la antigua Grecia y que enseña la importancia del autocontrol, la racionalidad y la aceptación de lo que no podemos cambiar. En un mundo donde la incertidumbre y el estrés parecen ser constantes, el estoicismo ofrece una perspectiva refrescante: no podemos controlar los eventos externos, pero sí cómo reaccionamos ante ellos.
Pepe García descubrió el estoicismo durante la pandemia. Al principio, probablemente pensó como muchos de nosotros, «¿qué estoy haciendo con mi vida?», pero en lugar de dejarse abrumar por la ansiedad, se sumergió en esta filosofía, tal como si estuviera en una piscina de tranquilidad. Como él mismo dice: “El estoicismo me ha convertido en una persona mucho más capaz de aceptar y de no intentar que el mundo se adapte a mis exigencias y preferencias.» ¿No es un alivio pensar que puedes encontrar paz en medio del caos?
La conexión entre emociones y el estoicismo
En sus conversaciones, Pepe enfatiza la importancia de la gestión de las emociones. Todos hemos tenido días en los que nos despertamos de mal humor, y eso puede llevarnos a reacciones impulsivas. Por suerte, Pepe se inspira en clásicos como Séneca, quien en su Tratado de la Ira nos aconseja dejar que el enfado se disipe antes de reaccionar.
Recuerdo una vez, en un momento de frustración, que decidí responder un correo electrónico de forma impulsiva. La respuesta no solo fue mal recibida, ¡sino que también me dejó con un mal sabor de boca todo el día! Si tan solo hubiera tomado un respiro y seguido el consejo de Séneca… En lugar de eso, aprendí de la experiencia, tal como lo hace Pepe. La próxima vez que sientas que la ira comienza a subir, pregúntate: ¿Vale la pena esta reacción? Quizás solo necesites esperar a que la «niebla mental» se disipe.
Un vistazo a la vida diaria de Pepe
Pepe ha transformado su pasión por el estoicismo en múltiples plataformas: un podcast, una newsletter, un canal de YouTube, y hasta cursos online. ¿Te imaginas tener tantas salidas creativas para compartir lo que amas? Su enfoque es claro y directo, y lo mejor es que está fundamentado en experiencias personales y lecturas profundas.
Hablemos un poco sobre la famosa Ley de Parkinson, que Pepe menciona a menudo. Esta ley sostiene que «el trabajo se expande para llenar el tiempo disponible para su conclusión». Si tienes todo el día para completar un proyecto, es probable que lo termines justo a tiempo. Por otro lado, si te pones un límite, ¡te sorprendería ver cuánto puedes lograr en menos tiempo!
Cuando Pepe comenzó con su proyecto del estoicismo, trabajaba ocho horas al día en otra empresa. Ahora, en retrospectiva, reflexiona que incluso dedicando menos tiempo al estoico, era más productivo de lo que pensaba. A veces, tendemos a pensar que cuanto más tiempo dedicamos a una tarea, mejor será el resultado. No obstante, ¿realmente es así? Cuantas más distracciones y menos enfoque tengamos, más tiempo necesitaremos, tal como nos enseña Pepe.
El poder del autoconocimiento
El ruido diario, el estrés y la presión pueden hacernos perder de vista lo que realmente importa. En este punto, Pepe nos recuerda que siempre hay tiempo para lo esencial. Puede que la frase suene simple, pero tiene una profundidad inmensa. Reflexionar sobre nuestras acciones y emociones es fundamental, y es aquí donde entra el concepto del «autochequeo».
En un reto que propuso a su comunidad, Pepe sugirió realizar 10 respiraciones profundas en diferentes momentos del día. Suena sencillo, pero muchos de nosotros nos olvidamos de descansar y ser conscientes de nuestra propia existencia. ¿Cuántas veces has revisado tu móvil en lugar de mirar a tu alrededor? Es una buena práctica recordar que tomarte el tiempo para respirar y estar presente puede marcar una gran diferencia en cómo gestionamos nuestras emociones y reacciones.
La lectura como herramienta de crecimiento
Cuando se trata de aprender, Pepe prefiere la lectura lenta sobre la rápida. Muchos de nosotros hemos caído en la trampa de querer leer 50 libros al año, pero luego no recordar nada de lo aprendido. Uno de los consejos más valiosos de Pepe es cerrar el libro después de leer una página y reflexionar sobre su contenido. Esta práctica ayuda a fortalecer las conexiones neuronales y a afianzar lo aprendido en nuestra memoria.
En mi experiencia, he probado este método y, honestamente, ha sido revelador. Antes, me sentía como un hamster en una rueda de lectura, pero con esta metodología, comencé a disfrutar realmente de lo que leía. ¿No es gratificante pensar que podemos aprender más, si nos damos el tiempo de realmente entender cada página?
La dualidad de la felicidad
Uno de los temas más conmovedores que Pepe aborda es la complexidad de la felicidad. Muchos de nosotros creemos que la felicidad es un destino; sin embargo, Pepe tiene una perspectiva diferente: “Soy feliz en general, pero no en particular”. Paradójico, ¿verdad? Esta forma de ver la vida nos invita a reflexionar sobre cómo podemos encontrar satisfacción en lo que tenemos, a pesar de que el día a día sea complicado.
Ninguno de nosotros está exento de enfrentar días difíciles. La frustración, la ansiedad y la incertidumbre son pruebas constantes en la vida moderna. Pero, ¿quién dijo que la felicidad tiene que ser una experiencia abrumadora y constante? Quizás lo que realmente necesitamos es aprender a vivir en el momento y a encontrar placer en lo que ya tenemos.
Entre risas y memes en las redes sociales, es fácil olvidar el verdadero valor de las pequeñas cosas. La sonrisa de un hijo, un buen café por la mañana o un momento de responsabilidad reconociendo nuestros errores. Todos esos aspectos, a menudo pasados por alto, pueden ser fuentes de felicidad si solo nos damos la oportunidad de detenernos y apreciarlos.
Reflexiones finales
Pepe García nos muestra que el estoicismo no es solo una filosofía antigua, sino una guía práctica que podemos aplicar a nuestras vidas diarias para encontrar serenidad en el caos. Su enfoque en la gestión de las emociones, el autoconocimiento, la lectura reflexiva y la búsqueda de felicidad gerencial se presentan como herramientas valiosas en la búsqueda de un equilibrio personal.
El camino hacia la paz interior no siempre será recto; habrá baches y desvíos en el camino. Pero, ¿acaso no son esos momentos desafiantes los que nos enseñan más sobre nosotros mismos? La próxima vez que te encuentres en medio de una tormenta emocional o sintiendo que el mundo está en tu contra, recuerda las palabras de Marco Aurelio: “Todo es pasajero, como un río.” Si algo es cierto, es que aunque el momento actual pueda sentirse abrumador, pasará.
Así que la próxima vez que pienses en la búsqueda de la felicidad o el autocontrol, ten presente a Pepe García y el estoicismo. Porque, después de todo, la vida no se trata solo de sobrevivir, sino de vivir plenamente cada momento.