La búsqueda obsesiva de la perfección ha sido el talón de Aquiles para muchos de nosotros. ¿Cuántas veces te has sentado frente a una hoja en blanco, sintiendo el sudor en tu frente mientras te preguntas si tu idea es lo suficientemente buena? La lucha con el síndrome del folio en blanco es real, y créeme, no estás solo en esto. Recuerdo cuando estaba en la universidad, intentaba escribir un ensayo y me quedaba atrapado en el primer párrafo, revisándolo una y otra vez, como si el salir de esa tormenta cerebral dependiera de encontrar la frase perfecta. Spoiler: no lo era.
Lo que tal vez no sepas es que muchos profesionales exitosos han descubierto que hacer primero una versión mala de su trabajo es, irónicamente, el secreto para desbloquear su creatividad. Sí, lo leíste bien. Olvídate de crear la obra maestra en el primer intento; se trata de superar la parálisis inicial y dejar fluir las ideas. ¿Te suena?
La ciencia detrás de la creatividad
Antes de entrar en cómo aplicar esta filosofía en tu vida, déjame poner las cosas en contexto. Daniel Kahneman, el premio Nobel y autor de «Pensar rápido, pensar despacio«, nos habla de dos sistemas en nuestro cerebro: el sistema rápido e intuitivo, y el sistema lento y analítico. El primero es tu amigo en las primeras etapas de la creación, permite que las ideas broten sin el juicio constante de tu mente crítica. El segundo, claro, es necesario para afinar y pulir esas ideas hasta alcanzar la brillantez. Pero ¿qué sucede cuando te resistís a usar el sistema rápido por el miedo a no ser perfecto? Te quedás atascado.
La aproximación de hacer el primer borrador deliberadamente malo permite que tu sistema rápido tome el control. Piensa en ello como un juego: ¡te das permiso de ser malo, y eso libera la presión! Y, como bien se dice, lo que queda siempre puede mejorarse.
Un consejo de programación
Recuerdo una charla con un amigo programador que me explicó su enfoque hacia las tareas de codificación. En su trabajo, se sienta delante de su laptop y sabe que su primera versión tendrá fallos. Pero, en lugar de asustarse, hace una versión básica y fea de código que funcione. “Es más fácil arreglar algo que ya existe que tratar de crear la perfección desde cero”, me dijo con una sonrisa. ¿Te imaginas? Esa filosofía no solo se aplica a la programación, sino a la escritura, el diseño gráfico, y cualquier trabajo creativo. Así que, la próxima vez que te sientas paralizado, considera este enfoque: entrega una versión terrible y deja que las ideas fluyan.
La ventaja de los borradores feos
Los borradores feos no solo facilitan el flujo de ideas, sino que también permiten identificar más claramente los defectos en nuestra creación. Cuando una obra está casi perfecta, los errores suelen ser difíciles de detectar —es como buscar una aguja en un pajar. En cambio, cuando tienes algo que parece un desastre, los problemas son más evidentes, y puedes actuar en consecuencia. Simple, pero efectivo, ¿no?
Y no solo sucede en la creatividad. En el mundo de los negocios, las startups suelen lanzar productos en versiones beta. ¿Sabías que muchas aplicaciones que usamos hoy en día empezaron como prototipos básicos que se pulieron a medida que los usuarios daban su opinión? Esto es fascinante y demuestra que la iteración es clave para el éxito.
Un poco de humor
Ahora, seamos sinceros: a veces, ser “terriblemente malo” puede llevarnos a situaciones cómicas. Imagínate que decides hacer un video tutorial y el contenido es más confuso que aclaratorio. Te ríes con tus amigos cuando lo ven, comentan que deberías haberlo titulado «Del caos a la confusión». ¡Pero, en esos momentos de risa, encuentras la chispa para corregir y mejorar tu enfoque! ¡Así que adelante, haz el desastre primero!
Reconociendo nuestras luchas
Como escritores y creadores, estamos muy familiarizados con las luchas internas que trae la búsqueda de la perfección. Pero, aunque podemos reírnos y hacer chistes sobre ello, es vital tomar un momento para empatizar con nosotros mismos. ¿Cuántas veces evitaste un proyecto solo porque pensabas que no podrías hacerlo perfectamente bien? La verdad, te lo digo de corazón: esos pensamientos son útiles solo para procrastinar.
La buena noticia es que con cada intento fallido, cada versión terrible, nos acercamos más a lo que buscamos. Un mal primer borrador no significa un mal resultado final, sino más bien un paso hacia la mejora continua. La próxima vez que luches con sentir que tu trabajo no es «lo suficientemente bueno», recuerda este mantra: «todo gran logro comienza con una decisión de intentar.»
Estrategias para empezar hoy
Ahora que hablamos del porqué, ¿cómo lo implementamos? Aquí hay algunas estrategias que puedes aplicar a tu vida diaria y profesional:
- Deja de lado el juicio: Al iniciar un nuevo proyecto, establece un periodo de tiempo en el que te permitas escribir o crear sin filtros. Recuerda, ¡eso es solo tu primer borrador!
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Haz una lluvia de ideas: Anota todo lo que venga a tu mente sobre el tema. No te preocupes por la coherencia —es solo un ejercicio de flujo creativo.
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Crea una lista de errores aceptables: Al definir qué es «malo» o «terrible» en un proyecto específico, puedes liberar presión. Por ejemplo, en escritura, podrías decidir que el «mal» incluye errores gramaticales y repetición de ideas.
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Revisa y mejora: Una vez que tengas esa versión «mala», ponla a revisión. Regresa a ella después de un par de días con perspectivas frescas, listos para pulir.
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Visualiza el éxito: A veces, un simple ejercicio de visualización puede ayudarte. Imagina cómo lucirá el producto final. Este es un método efectivo que utilizan los grandes atletas y también puede ser útil en la creación.
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Aprende del feedback: Busca opiniones —especialmente de personas que no están emocionalmente involucradas en tu trabajo—. Esto puede ofrecerte una nueva percepción.
Reflexiones finales
La búsqueda de la perfección puede ser un enemigo feroz, pero como lo hemos discutido, no tiene que serlo. Te animo a que abras la puerta a esa primera versión horrible porque, asegurémoslo, ¡los buenos escritores están hechos de borradores! Así que salta a la cabeza fría, deja que fluya tu creatividad y recuerda que lo importante es empezar. ¡La perfección puede esperar!
¿Entonces, listo para crear el próximo gran desastre mejorado? Estoy aquí esperando a que me lo cuentes. Porque, al final, nuestras historias, esas “versiones terribles”, son las que nos acercan unos pasos más hacia el éxito.