La reciente Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) ha golpeado a la Comunidad Valenciana con una fuerza devastadora, dejando un rastro de tristeza, pérdidas y daños materiales incalculables. Sin embargo, tras la tragedia visible se ocultan peligros invisibles que pueden afectar gravemente la salud de quienes intentan recuperar sus comunidades. Vamos a explorar estos riesgos y entender cómo protegernos de manera adecuada.

La realidad post-DANA: más allá de las imágenes desgarradoras

Una de las cosas que más impacta tras un desastre natural es ver la unión de la comunidad. Recuerdo haber vivido algo similar, una tormenta imprevista que arrasó con mi vecindario, y cómo un grupo de desconocidos se unió para ayudar a limpiar los escombros. Era reconfortante ver esa solidaridad… hasta que comenzó a emergir el agua estancada, llevando consigo no solo barro, sino también potenciales enfermedades.

Y esta es precisamente la realidad a la que se enfrentan muchos ciudadanos valencianos. Las aguas estancadas, las fugas de aguas residuales y la descomposición de cadáveres son focos de infecciones que pueden desencadenar una serie de problemas de salud. ¿Quién hubiera pensado que la ayuda a los vecinos podría llegar a ser tan peligrosa?

Leptospirosis: la amenaza oculta

Uno de los mayores riesgos tras inundaciones como la de la DANA es la leptospirosis. Esta enfermedad bacteriana, que se propaga principalmente a través del contacto con agua y suelos contaminados por la orina de roedores infectados, puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza (y no en el sentido metafórico). Según la Fundación iO, el contacto con aguas estancadas en áreas afectadas puede propagar esta patología, por lo que hay que estar alerta.

En mi propia experiencia tras la tormenta del vecindario, muchos de mis amigos y yo ayudamos a limpiar sin pensar en los riesgos. Después de lavar una devastadora cantidad de barro, uno de ellos terminó con fiebre y otros síntomas preocupantes. Fue entonces cuando nos enteramos de que algunos de los charcos en los que habíamos trabajado estaban contaminados.

Mosquitos, esos pequeños “engenieros de plagas”

Aparte de la leptospirosis, otro de los temidos supervivientes de un desastre natural son los mosquitos. Especialmente en la Comunidad Valenciana, donde el Aedes albopictus, conocido como mosquito tigre, se ha perfilado como un vector de varias enfermedades.

El reciente brote de dengue en Cataluña ha sido un recordatorio claro de que estos pequeños insectos no son solo una molestia de verano, sino que pueden transmitir enfermedades serias. Imagínese allí, tratando de ayudar a sus vecinos a desinfectar sus casas, cuando un mosquito decidido decide utilizar su brazo como si fuera un buffet libre… ¿Qué tal es eso de ser picado mientras tratas de ser un buen samaritano?

Lesiones y contagios: peligros del entorno

No debemos olvidarnos de las lesiones también. Después de una inundación, es común encontrar objetos oxidados o contaminados en las aguas de emergencia. La Dra. María del Mar Tomás nos advierte de que las infecciones por heridas son bastante comunes en este contexto. Por lo tanto, si resulta que te haces un corte mientras levantas un trozo de metal dañado, puedes acabar lidiando con una infección causada por un bacilo negativo, como el Acinetobacter baumannii o incluso E. coli.

Recuerdo que durante la tormenta, al intentar mover unos muebles de la calle, terminé con una pequeña herida en la mano que, por miedo a lo que pudiera haber en la calle, decidí dejar de lado. Lección aprendida: los pequeños cortes pueden tener grandes consecuencias.

Aguas contaminadas y riesgos gastrointestinales

Además de las heridas y picaduras, hay otro aspecto para tener en cuenta: el consumo de agua y los alimentos posiblemente contaminados. De acuerdo con Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria de la OMS, tras una inundación, existe un alto riesgo de contaminación de aguas potables, lo que puede generar brotes de enfermedades gastrointestinales como Salmonella, E. coli y Shigella.

Entonces, ¿quién pensaría que eso que parece ser agua clara podría convertirse en una mala broma para el estómago? En mi experiencia, este es uno de los peores casos: beber o comer algo contaminado y luego terminar sintiendo esos colicos como si tu estómago estuviera organizando una fiesta no deseada.

La importancia de la información y prevención

Con todos estos peligros en mente, es increíblemente importante que cualquier campaña de ayuda se acompañe de información adecuada. Patricia Guillem Saiz, catedrática de Epidemiología, enfatiza que la comunidad necesita recibir orientación sobre cómo atender estos riesgos.

Por ejemplo, cuando hacíamos limpieza después de la tormenta en mi barrio, nadie nos advirtió sobre la importancia de usar guantes y mascarillas. Estaba tan emocionado por ayudar que olvidé lo básico: la higiene. Cuando vemos a nuestros vecinos trabajando, es fundamental recordar que la salud también importa, y que aunque la ayuda es necesaria, debe realizarse con las condiciones adecuadas.

Recomendaciones cruciales para voluntarios

El Ministerio de Sanidad ha emitido recomendaciones para todos los que desean contribuir a la recuperación de sus comunidades en Valencia. Aquí hay algunas pautas que no podemos pasar por alto:

No subestimes tu salud

  1. Cuidado con los que ayudan: Si tienes problemas de salud, eres embarazada o tienes niños, piénsalo dos veces antes de involucrarte en la limpieza.

  2. Protección adecuada: Usa ropa de manga larga, guantes, gafas protectoras y, lo más importante, mascarillas.

  3. Higiene en acción: Lávate las manos con frecuencia y cuida tus heridas antes de comer algo, sí, como el bocadillo que te prometiste a ti mismo mientras trabajabas.

  4. No bebas cualquier agua: Siempre desconfía. Si la duda persiste, opta por agua embotellada, y no te la juegues con agua que podría haber estado en contacto con aguas residuales.

  5. Cuidado con los alimentos: Si la comida está moho o ha estado expuesta a aguas de inundación, es mejor desecharla. No sea la víctima de una sobredosis de “sabor desagradable”.

  6. Desconectar la electricidad y el gas: No te arriesgues a una explosión por un cuidado descuidado. Si has estado ayudando, es mejor prevenir que lamentar.

  7. ¡Si ves algo extraño, llama!: Si encuentras un cadáver, ya sea de un humano o un animal, no lo toques. Deja que las autoridades lo manejen.

Voluntarios: los héroes invisibles de la recuperación

La valentía y la compasión de los voluntarios es el verdadero corazón que late en las comunidades afectadas. Cada mano que se tiende, cada sonrisa que alivia una carga, es un recordatorio de que, incluso en la adversidad, siempre hay esperanza.

Sin embargo, también debemos ser sinceros. La mejor manera de ayudar a nuestros vecinos es hacerlo ¡con salud y seguridad!

La salubridad es responsabilidad de todos

Como hemos dicho anteriormente, la prevención de brotes nos interesa a todos. Después de las catástrofes, el papel de las autoridades es crucial para garantizar que no se convierta en un evento mayor de salud pública.

Mónica García, del Ministerio de Sanidad, nos recuerda la importancia de asegurar el correcto funcionamiento del sistema sanitario y garantizar el control de la calidad del agua. Aun así, todos somos responsables de cuidar de nuestra salud y de la de aquellos que nos rodean.

Por tanto, cuando se trata de ayudar, ¿no sería mejor hacerlo de una manera que no solo beneficie a otros, sino también a uno mismo? No se trata solo de volver a poner todo en su lugar después del desastre, sino de hacerlo de manera segura.

Conclusión

Las imágenes que nos llegan tras la DANA nos rompen el corazón. La ayuda desinteresada de ciudadanos, voluntarios e instituciones es admirable. Sin embargo, no debemos olvidar que el bienestar personal es igualmente importante.

Después de todo, nadie quiere convertirse en una estadística más de un desastre natural. Así que la próxima vez que estés dispuesto a ayudar, asegúrate de hacerlo con la cabeza fría y el corazón abierto, pero manteniendo a raya esos peligros invisibles que intentan asolarnos.

Si bien el camino hacia la recuperación es largo, con la información adecuada y los cuidados pertinentes, podemos avanzar juntos, sanando y reconstruyendo nuestros espacios. ¡Vamos Valencia, a seguir luchando!